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Ejemplos de oraciones con la palabra discutía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra discutía en el contexto de una oración.

Término discutía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "discutía" aquí tienes una selección de 23 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra discutía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y discutía la cena con sus admiradores.
  • Andrés discutía muchas veces con su patrona.
  • Ya no se reñía, se discutía con calor, pero sin ira.
  • Allí nadie dudaba de la virtud del Provisor, nadie la discutía.
  • Lamela nunca discutía las opiniones de los profesores, no le interesaban gran cosa.
  • Siempre que discutía tomaba un tono tan solemne, que muchos incautos le miraban con respeto.
  • Algunas veces discutía con Frígilis, en quien reconocía la madera de un libre pensador, pero mal educado.
  • Bautista discutía a gritos con tres hombres armados, que no parecían tener para él muy buenas disposiciones.
  • Éste, sentado a una mesa donde tenía planos y papeles, fumaba un cigarro puro y discutía con varias personas.
  • Vinieron días marcados en la historia patria por sucesos resonantes, y aquella familia feliz discutía estos sucesos como los discutíamos todos.
  • No discutía la legitimidad de esta prerrogativa, no hacía más que huir de los grandes de la tierra, entre los que figuraban los sacristanes y los polizontes.
  • Doña Lupe discutía con ella violentamente, argumentando con crueles pellizcos, y añadiendo que estaba autorizada por la madre para descuartizarla si preciso era.
  • Se discutía si el Magistral haría de su partido a la de Ozores, si llegaría a dominar a don Víctor por medio de su esposa, como había hecho en casa de Carraspique.
  • Punto fuerte en la taberna de Arcale, tenía allí su centro de operaciones, allí peroraba, discutía y mantenía vivo el odio latente que hay entre los campesinos por el propietario.
  • El Marqués discutía con Bermúdez, que inclinaba la cabeza a la derecha, abría la boca hasta las orejas sonriendo, y con la mayor cortesía del mundo ponía en duda las afirmaciones del magnate.
  • No sabía quién, discutía dentro de ella, inventaba sofismas sin contestación, que no aliviaban el dolor del remordimiento, pero hacían dudar de todo, de que hubiera justicia, crímenes, piedad, Dios, lógica, alma.
  • Se discutía a gritos, entre carcajadas, con chistes repetidos de generación en generación y de pueblo en pueblo, y con frases hechas inveteradas, si la mujer puede servir a Dios lo mismo en el siglo que en el claustro.
  • Cuando había estreno de algún drama o comedia muy aplaudidos en Madrid, en el palco de Ronzal se discutía a grito pelado y solía predominar el criterio de un acendrado provincialismo, que parecía allí lo más natural tratándose de arte.
  • Y ni podía dejar de hacerlo, ni discutía lo inevitable, ni intentaba atenuar su responsabilidad, porque esta no la veía muy clara, y aunque la viese, era persona tan firme en su dirección, que no se detenía ante ninguna consecuencia, y se conformaba, tal era su idea, con ir al infierno.
  • Ripamilán, mientras discutía acalorado con su querido amigo don Víctor, en pie, moviendo la cabeza como con un resorte, arreglaba la ensalada tercera de la Marquesa, con una habilidad de máquina en buen uso, y la señora le dejaba hacer, tranquila, aunque sin quitar ojo de sus manos, segura del acierto exacto del diminuto canónigo.
  • Orgulloso de aquella ciencia, Mesía generalizaba y creía estar en lo firme, y apoyarse en hechos repetidos hasta lo infinito al asegurar que la mujer busca en el clérigo el placer secreto y la voluptuosidad espiritual de la tentación, mientras el clérigo abusa, sin excepciones, de las ventajas que le ofrece una institución cuyo carácter sagrado don Álvaro no discutía.
  • A menudo se juntaban ambas mesas, la de abajo y la de arriba, y se discutía, y se reía y se contaban cuentos subidos de color, y se despellejaba a azadonazos porque no cabe nombrar el escalpelo a Trampeta y a los de su bando, removiendo entre risotadas, cigarros e interjecciones, el inmenso detritus de trampas mayores y menores en que descansaba la fortuna del secretario de Cebre.
  • Mientras en el salón y en el gabinete se discutía así y de otras muchas maneras, por las habitaciones interiores del primer piso, por el comedor, por los pasillos, por la escalera que conducía al patio y a la huerta, corrían alegres, revoltosos, Paco Vegallana, que celebraba sus días, Visitación, Edelmira, sobrina de la Marquesa (una niña de quince años que parecía de veinte), don Saturnino Bermúdez y el señor de Quintanar.