Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra disimular

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra disimular en el contexto de una oración.

Término disimular: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "disimular" aquí tienes una selección de 48 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra disimular para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y quieres disimular.
  • Para disimular estás tú.
  • Eso lo dice por disimular.
  • Por ahora callar, disimular.
  • Aquí no viene al caso disimular.
  • Resolvió callar, disimular, ir a caza.
  • Jacinta no sabía disimular su turbación.
  • ¿También los tontos tenían el arte de disimular?
  • Preguntó Gertrudis, sin poder disimular su alegría.
  • Yo por disimular di en reír, como que no hacía caso.
  • ¡Vive Dios! exclamó Don Alonso sin poder disimular su enojo.
  • Replicó la criada, volviendo la cara para disimular una sonrisa.
  • Y disimular, y hablar con ella para que no sospeche y no se asuste.
  • Moreno no pudo disimular la profunda tristeza que se apoderaba de él.
  • ¿Todo había de ser disimular, aborrecer, dominar, conquistar, engañar?
  • ¡Qué podrás tú disimular delante de mí! Pues no, no te sales con la tuya.
  • Mientras comían, Fortunata se sintió anegada en tristeza, que le costaba trabajo disimular.
  • ¡ay qué rato! ¡Y tener que disimular en casa delante de ti! Aquella noche ibas tú al Real.
  • Lo que allí aprendían, decía, era el arte de disimular sus resabios con formas hipócritas.
  • Esto le ocasionó grandes tristezas que al principio trataba de disimular delante de su querida.
  • La cocinera, Servanda, iba y venía con tazas de tila, silenciosa, sin disimular su indiferencia.
  • Y con tan poca entereza como mi amo, el oficial inglés no se cuidó de disimular su inmensa pena.
  • Procuraba disimular el acento desagradable de la provincia y hablaba con afectación insoportable.
  • Le costó trabajo estar fino y cortés y lo consiguió gracias a la costumbre de dominarse y disimular.
  • Para disimular le preguntaron a él por su salud, y a poco dijo Quevedo al farmacéutico en tono muy misterioso.
  • Vinieron los acólitos y ya yo estaba con un tocador en la cabeza por disimular la corona y fingir la enfermedad.
  • Diciendo esto la miraba de hito en hito, y Fortunata no sabía disimular bien el terror que aquellos ojos le causaban.
  • ¡Corona de rosas! exclamó la de los Pavos, que con toda su diplomacia no supo disimular un ligero acento de ironía.
  • Sus amigos le descubrieron, aunque él trataba de disimular su miseria, y, por último, lograron sacarle de tan vil estado.
  • No puede disimular su pena, y eso de salir a dar la noticia es para que no le conozcamos en la cara la hiel que está tragando.
  • No era ella muy fuerte en disimular, y otro menos alucinado que Rubín habría conocido que el lindísimo entrecejo ocultaba algo.
  • Yo, que vi cuán honrada gente era la que hablaba mi tío, confieso que me puse colorado, de suerte que no pude disimular la vergüenza.
  • La religiosidad de mis amos se escandalizó tanto con aquel hecho, que no pudieron disimular su enojo, y Rosita fue la víctima principal.
  • Aquel día leyó el joven en el corazón de doña Lupe y apreció sus disposiciones pacificadoras, a pesar de las frases estudiadas con que las quería disimular.
  • Esforzábase la mujer de Maxi en disimular el aburrimiento que esto le causaba, y a la hipérbole de doña Casta respondía con exclamaciones de pasmo y asentimiento.
  • ¡Que siempre se enamoraran de ella tipos así! Obligada a disimular y a hacer ciertos papeles, aunque en verdad no los hacía muy bien, siguió la conversación en aquel terreno.
  • ¿Es posible dijo a su niño, sin disimular la ira, que se te antoje también ponerte esos pantalones ajustados con los cuales las piernas de los hombres parecen zancas de cigüeña?
  • Sor Antonia, la madre que gobernaba allí, se despertó, y para disimular su descuido, dio una fuerte voz, sin incomodarse mucho con las durmientes y añadiendo que hacía un calor horrible.
  • Mesía, por disimular, pasó cinco días en Palomares, después se corrió a San Sebastián, y el día de Nuestra Señora de Agosto se presentó en La Costa, en un vapor de Bilbao, nuevo y reluciente.
  • Con la cabeza baja, los labios temblones, la señora de Moscoso arreglaba, sin disimular el desatiento de las manos, los pañales de su hija, cuyo llorar tenía ya inflexiones de pena como de persona mayor.
  • Ya yo iba tosiendo y escarbando, por disimular mi flaqueza, limpiándome los bigotes, arrebozado y la capa sobre el hombro izquierdo, jugando con el decenario, que lo era porque no tenía más de diez cuentas.
  • Fortunata estaba algo cohibida, pues a pesar de la convicción de que hacía gala con respecto a ciertas legitimidades, le daba vergüenza de no poder disimular ya su estado ante un amigo de la familia de Rubín.
  • Solía esta familia, digna de mejores rentas, pasar gran parte del año en Madrid, y las niñas (de veintiséis años la menor) cuando estaban en público ante los vetustenses fingían disimular su desprecio de todo lo que les rodeaba.
  • Si él entraba al fin, le era imposible a ella disimular su alegría, y luego se estaban charlando horas y más horas, siempre en presencia de Doña Francisca, pues a mi señorita no se le consentían coloquios a solas ni por las rejas.
  • Sin disimular apenas, disimulando muy mal su dolor que era el más hondo, el más frío y sin consuelo que recordaba en su vida, salió De Pas de la sacristía, y anduvo por las naves de la catedral vacilante, sin saber encontrar la puerta.
  • Aquel tipo miserable y siniestro era fanático, violento y cobarde, se recreaba contando sus fechorías, manifestaba crueldad bastante para disimular su cobardía, tosquedad para darla como franqueza y ruindad para darle el carácter de habilidad.
  • Entre tanto don Fermín no sabía por Petra nada más que noticias vagas, suficientes para tenerle toda la vida sobre espinas, para hacerle vivir como un loco furioso que tenía además el tormento de disimular sus furores delante del mundo, y de doña Paula singularmente.
  • Por fin, después de prometer de nuevo disimular, ocultar su dolor, su ira, lo que fuera, pero sólo por aquella noche, llamó el digno regente jubilado con el mismo aldabonazo enérgico y conciso con que hacía retumbar el patio, cuando la casa era honrada y el jefe de familia respetado y tal vez querido.