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Ejemplos de oraciones con la palabra divertirse

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra divertirse en el contexto de una oración.

Término divertirse: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "divertirse" aquí tienes una selección de 33 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra divertirse para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Abur, divertirse.
  • Le gustaba divertirse.
  • Pues que la dejasen divertirse, salir.
  • A la juventud hay que dejarla divertirse.
  • Pero Juan, queriendo divertirse más, procuraba calmarle.
  • Entre usted si quiere divertirse, pues esto es una comedia.
  • También es ocurrencia de chicos venir al monte a divertirse.
  • ¡Aquello era divertirse! Don Víctor suspiraba y se volvía a casa.
  • Daba tristeza verle divertirse, saltar, imitar la alegría bulliciosa de los otros.
  • Opinaba que lo único bueno que la aristocracia de ahora podía hacer era divertirse.
  • ¿Lo cree usted así, o es que quiere entretenerse y divertirse con nosotros, ignorantes?
  • ¡Valiente truhán! ¡Si no tenía absolutamente nada que hacer más que pasear y divertirse.
  • Además, en usted no hay caso, porque no se va a enamorar usted de mí, ni aun para divertirse.
  • Estas cosas del darwinisno, como decía él, le parecían a don Blas cosas inventadas para divertirse.
  • Pero el otro, queriendo divertirse un rato, hostigó la demencia de aquel pobre hombre para que saltara.
  • Hoy los jóvenes disfrutan de una libertad y de una iniciativa para divertirse que no gozaban los de antaño.
  • Unas las pobres, para divertirse, y otra las ricas, para casarse con alguna de ellas por su dinero, a ser posible.
  • Además, nunca faltaban casadas todavía ganosas de cuidar la honra de sus retoños o de divertirse por cuenta propia.
  • Divertirse, alborotar, como manda el señor Quintanar, que además de tener derecho para mandarlo, pide muy cuerdamente.
  • Edelmira, maestra ya en el arte de divertirse al estilo de la casa de sus tíos, estaba como una amapola y reía y gozaba con estrépito.
  • No contento con esto, quería divertirse a costa de él, y recordando un pasaje de la vida de Estupiñá que le habían contado, decíale.
  • En fin, un buen golpe de gente joven y alegre, que bailaría, cantaría y sabría divertirse sin faltar a la decencia, hasta llegar la hora de la misa del Gallo.
  • Consideraba, y quizá tenía razón, que la verdadera moral del estudiante de Medicina estribaba en ocuparse únicamente de lo médico, y fuera de esto, divertirse.
  • Los demás tertulios se envalentonaban adhiriéndose algunos al bando de Pedernero, otros al de Rubín, no por convicción, sino por divertirse y aumentar la jarana.
  • Sabía que al Vivero iban todos aquellos locos, Visitación, Obdulia, Paco, Mesía, a divertirse con demasiada libertad, a imitar muy a lo vivo los juegos infantiles.
  • Hoy mi madre, para divertirse ya sabes lo que a la pobre le gustan estas cosas quería ver a Obdulia y a don Saturno juntos, en casa, a ver qué cara ponían, aludiendo mamá a lo de ayer.
  • Hasta Julián dio de mano a su formalidad y a su indulgencia acostumbrada para divertirse a cuenta de la mesa escotada y del almacén de quincalla que la señora jueza lucía en el pescuezo y seno.
  • Maximiliano reservaba las purezas de su alma para ocasión más oportuna, y con feliz instinto había determinado iniciarse como uno de tantos, como un cualquiera que no quería más que divertirse un rato.
  • Y en cuanto a la fama que don Álvaro gozaba de audaz e irresistible conquistador, reputábala auténtica y el más envidiable patrimonio que pudiera codiciar un hombre amigo de divertirse en este pícaro mundo.
  • El estudiante madrileño, sobre todo el venido de provincias, llegaba a la corte con un espíritu donjuanesco, con la idea de divertirse, jugar, perseguir a las mujeres, pensando, como decía el profesor de Química con su solemnidad habitual, quemarse pronto en un ambiente demasiado oxigenado.
  • Aquí de tus promesas, mata, quema, vocifera, anuncia al mundo tu venganza, despídete de la tranquilidad para siempre, busca energía en el fondo del sueño, de los bostezos arranca los apóstrofes del honor ultrajado, representa tu papel, ahora te toca a ti, ahora no es Perales quien trabaja, eres tú, no es Calderón quien inventa casos de honor, es la vida, es tu pícara suerte, es el mundo miserable que te parecía tan alegre, hecho para divertirse y recitar versos.
  • Paco el Marquesito, que como buen aristócrata se creía obligado a ser religioso en la forma por lo menos, se opuso al principio a los proyectos de Foja y Orgaz, pero considerando que su amigo, su ídolo Mesía deseaba tener allí al otro para que le ayudara a desacreditar al Provisor, y considerando que iban a divertirse de veras en el gaudeamus de la noche, falló que debía ayudar y ayudaba a los enemigos del Magistral y se agregó a la comisión que fue a buscar a don Pompeyo.
  • Allá en el Vivero los convidados habían puesto a mal tiempo buena cara, y mientras en el palacio viejo los curas rurales, el Marqués, y algunos otros señores de Vetusta jugaban al tresillo a primera hora y más tarde al monte, que llamaba el clero del campo la santina, en la casa nueva todas las damas y los caballeros que habían querido correr por los prados en la romería, procuraban divertirse como podían y se bailaba, se tocaba el piano, se cantaba y se jugaba al escondite por toda la casa.