Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra doce

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra doce en el contexto de una oración.

Término doce: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "doce" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra doce para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • A las doce.
  • Dan las doce.
  • Doce minutos.
  • Son las doce.
  • Son las doce.
  • Eran las doce.
  • Eran las doce.
  • Lo menos doce duros.
  • Yo tenía doce años.
  • El dodecaedro, de doce.
  • Ha tardado doce minutos.
  • Doce mil quinientos reales.
  • Y no eran más que las doce.
  • Pero vendrá antes de las doce.
  • Oyó las doce, la una, las dos.
  • Velaría hasta las doce o la una.
  • En el otro esperaban diez o doce.
  • | + + Eran las doce menos cuarto.
  • Aquí tenéis las doce, tan guapas.
  • Hasta las doce duró aquel martirio.
  • El sereno volvió a cantar las doce.
  • Juanito iría a las doce por el tío.
  • El sereno cantó las doce a lo lejos.
  • El reloj de la catedral dio las doce.
  • Pienso que fueron doce o trece reales.
  • Pues me estaré hasta las doce o la una.
  • Y vamos a cenar juntos unos doce amigos.
  • Alrededor de la mesa cabían doce personas.
  • En esto estábamos, y dio un reloj las doce.
  • La cosa sería de allí á diez ó doce años.
  • A las doce y media hubo que terminar el baile.
  • Perdía una sencilla y acertaba doce maliciosas.
  • Lo mismo da ocho que doce o que ochocientos doce.
  • Tenía la chiquilla doce o catorce años, ¿verdad?
  • Cazaron hasta las doce, hora de comer sus fiambres.
  • Sus padres se murieron cuando ella tenía doce años.
  • Al fin, cerca de las doce, oyó un ruido de campanillas.
  • Pero poco después de las doce se habían retirado todos.
  • Sobre robustos pedestales exhibíanse los doce apóstoles.
  • Desde una a otra barandilla había una altura de doce pies.
  • Sobre aquellos cinco hay que apuntar doce más en la cuenta.
  • Diéronme doce puntos en la cara, y hube de ponerme muletas.
  • A las doce, después que he gastado una poca tinta, almuerzo.
  • Echamos suertes entre doce señalados por él y cúpome a mí.
  • Había envejecido en diez o doce años de una manera asombrosa.
  • Mi profecía de hace doce años acerca de mi triste fin se cumple.
  • En resumen, una enfermedad que iba á costarle doce ó quince duros.
  • Tantísima hora, tantísima hora, y no sabe una si son las doce o qué.
  • Todavía en el fondo se abría un anchurón con doce grandes tinajones.
  • E esto pataba en el año de Nuestro Senyor de mil cuatrociensos y doce.
  • Que desde este momento vuelvo a tratarte como cuando tenías doce años.
  • Con confianza, y que de noche están jugando a la brisca hasta las doce.
  • ¿para qué hablar, si por cada palabra mía ellos soltaban diez o doce?
  • Las doce, había dicho el sereno, ¡ya era mañana! es decir, ya era hoy.
  • Le llamaron a las doce y hasta aquella hora no había podido volver a casa.
  • ¡Cuerpo de Dios replicó con vos! Pues dan agora las doce ¿y tanta prisa?
  • A las doce, Fortunata se retiró a su casa con su marido, que fue a buscarla.
  • Las doce de acá y las doce de allá eran una disputa o guirigay de campanadas.
  • Muchos a las doce, después de bailar y cantar y alborotar, ya tenían apetito.
  • Ya no eran diez o doce mil reales los que ponían a su mamá con agua al cuello.
  • Preguntaba Foja en un corrillo, delante de la catedral, al salir de misa de doce.
  • ¡Si están dando las doce! Sea la hora que quiera, saldré, no me puedo contener.
  • Ya cerca de las doce entró Juan, y su mujer le miró con severidad sin decirle nada.
  • Debían de ser las doce cuando el uno de ellos me despertó a puros gritos, diciendo.
  • Te advierto que yo como siempre a las doce, y bastante sacrificio es esperar una hora.
  • En fin, a las doce, que era a la hora que solía hablar con ella, llegué a la puerta.
  • El soldado echaba a cada suerte doce votos y otros tantos peses, aforrados en por vidas.
  • Doce hombres treparon con ímpetu por los palos para largar todas las velas y arrastraderas.
  • Fuímonos a una, donde él se acostumbraba apear, y hallamos a la puerta más de doce ciegos.
  • Ninguna noche conciliaba el sueño antes de que diera las doce el reloj de la Casa Panadería.
  • De cómo murió Martín López de Zalacaín, en el año de gracia de mil cuatrocientos y doce.
  • Iba a tardar más de doce horas en ver el caserón, ¡aplazaba su venganza más de doce horas!
  • Pero notaron luego que después de las doce horas de sueño reparador, estaba más triste aún.
  • Fuera de que yo tengo pensada una invención para hundir la mar por aquella parte doce estados.
  • Don Frutos, pensaba ella había aplastado terrones en los suburbios de Vetusta, doce años antes.
  • Se levantó a las doce y no quiso hablar con su mujer y sus hijas de la cena, de la dichosa cena.
  • ¡Ah! ¡Claro! No vamos a encontrar un hombre perfecto como los de la Constitución del año doce.
  • En las siguientes filas estaban las educandas de doce y trece primaveras, presumidillas, entonadas.
  • A las doce, cuando tocan el caracol a modo de bocina para que los labriegos acudan, baja al comedor.
  • Debía no sé cuántas fanegas de judías, doce docenas de alpargatas, tantísimas arrobas de aceite.
  • Llamábanla a ella desde niña la Pitusa, porque fue muy raquítica y encanijada hasta los doce años.
  • He pasado el charco siete veces, estoy sin sangre, y ya me corresponde retirarme a descansar con doce.
  • CAPÍTULO V DE CÓMO MURIÓ MARTÍN LÓPEZ DE ZALACAÍN, EN EL AÑO DE GRACIA DE MIL CUATROCIENTOS Y DOCE.
  • Eran todas niñas de cinco a diez o doce años, que vivían aparte ocupando las habitaciones de la fachada.
  • Consuelo, la hija de doce o trece años, no era tan desagradable como su padre ni tan bonita como su madre.
  • Ocupaban los dueños el principal, que era inmenso, con doce balcones a la calle y mucha comodidad interior.
  • De doce a tres, se suspendía todo trabajo en la casa, porque no había cuerpo ni espíritu que lo resistiera.
  • Los cincuenta o sesenta alumnos se repartían en diez o doce mesas y se agrupaban de cinco en cinco en cada una.
  • Alrededor del circo, atados a los pies de un banco hecho con tablas, había diez o doce perros flacos y sarnosos.
  • Llevarse a una mujer sin casarse con ella, era más difícil que raptar a la Giralda de Sevilla a las doce del día.
  • Recibí el recado y con él doce pañizuelos, y respondí a su madre, que los inviaba a algún hombre de aquel nombre.
  • Entre su madre y él, puede que no gasten doce mil reales al año decía muy serio Ripamilán, el venerable Arcipreste.
  • Por la noche se liaba en ella, metíase en el tranvía y se iba a dar una vuelta hasta las once, rara vez hasta las doce.
  • Y se encontró en la barca de Trébol, a medianoche, al lado de Germán, un niño rubio de doce años, dos más que ella.
  • Celedonio tenía doce o trece años y ya sabía ajustar los músculos de su cara de chato a las exigencias de la liturgia.
  • Llegamos a la bomba de proa que comunicaba con el otro aljibe, la hicimos funcionar, y trajimos diez o doce litros de agua.
  • ¡Dios, con la faena que en ella había! Cuando llegó Rubín, a las doce, salió a abrirle su amiga con semblante risueño.
  • El local se quedaba medio a oscuras, no volviendo a ser bien alumbrado hasta las doce, hora en que venían a cenar los bolsistas.
  • Por la noche estaba hasta las doce y a veces hasta la una, no faltando ni aun cuando se veía acometido de sus terribles jaquecas.
  • La Samaritana se puso colorada, porque le daba vergüenza de decir que hacía lo menos diez o doce años que no se había confesado.