Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "doctor" aquí tienes una selección de 93 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra doctor para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Cómo doctor?
- Del Doctor Rubín.
- ¿Qué supone usted, doctor?
- ¿No le parece a usted, doctor?
- ¿Y le dejaremos hablar, doctor?
- ¿A usted qué le parece, doctor?
- Se puso el doctor como una cereza.
- El doctor Aracil a todo decía que no.
- Pues en la otra verga está el doctor Cornelius.
- Lo mismo le había ocurrido a ella con el doctor.
- Pero si me muero de debilidad, doctor decía él.
- El doctor dijo que no tenía con quien entenderse.
- Mira el doctor Perpiñá, de la calle de Cañizares.
- El doctor Cornelius, si no era brujo, le faltaba poco.
- El doctor me hizo sentarme en una poltrona, y me dijo.
- ¿Y tú querrás ponerte contra el Doctor de la gracia?
- Era un médico de mundo, un doctor de buen trato social.
- El doctor había jugado fuerte, perdiendo miles de duros.
- Del doctor, de su segundo marido, no se acordaba para nada.
- Nuestro joven doctor se entretiene ahora en medir cráneos.
- El señor doctor está en la habitación de miss Guillermina.
- Según el doctor, la sangre de los Aguirres me ha estropeado.
- Este señor tiene que hablarle contestó secamente el doctor.
- Pues esto es lo que ella hacía con el difunto doctor Pajares.
- El doctor Sánchez vivía cerca, en una casa de aspecto pobre.
- El capitán, el doctor Cornelius y Silva Coelho fueron a tierra.
- Pero cuando se quedaban solos Benítez y Crespo, el doctor decía.
- Yo también tengo que hablar con usted dijo el doctor, con severidad.
- Buscamos en el botiquín del doctor Cornelius, pero no había quinina.
- El doctor Cornelius tenía un sistema extraño de espionaje en el barco.
- Troné contigo cuando siendo viuda tuviste aquello con el doctor Pajares.
- U ese libro enseña a ser pestes a los hombres u le compuso algún doctor.
- El doctor Cornelius se encargó de ellos para ver si los dejaba presentables.
- Dicho esto se sentó cerca de la ballenera a charlar con el doctor Cornelius.
- En cambio, los hijos del doctor Pajares gozaron una niñez rodeada de atenciones.
- Al tipo ibérico asignaba el doctor las cualidades fuertes y guerreras de la raza.
- El doctor Cornelius era un hombre rechoncho, algo jorobado, triste y desagradable.
- Según algunos marineros, el doctor Cornelius había echado la maldición al barco.
- Nissen recordó que el doctor Cornelius tenía guardado en su armario un alambique.
- Si quiere usted le dijo iremos ahora mismo a ver a su compañero, el doctor Sánchez.
- Al momento, el intérprete, el doctor Cornelius y Zaldumbide iban a tierra con la chalupa.
- El doctor y yo nos levantamos, dejamos a Machín entregado a su desesperación, y nos fuimos.
- Se echaron también los cuerpos del capitán y del doctor a que sirvieran de pasto a los peces.
- En los Pardos de la Lage era, al contrario, axiomático que más vale asno vivo que doctor muerto.
- Al doctor Cornelius lo habían atrapado, y seguramente estaban dando cuenta de él en aquel momento.
- El, con el doctor Cornelius, miraba los dientes de los negros, estudiaba los músculos y las articulaciones.
- El doctor abrió la camisa y aplicó un extremo de la trompeta, inclinándose para poner su oído en el otro.
- Yo sospecho continuó el doctor que mi pobre Carraspique está supeditado a la voluntad de algún fanático, v.
- El médico Ewaldus Hollenkind, a quien nosotros llamábamos el doctor Cornelius, y el pequeño Tommy, el grumete.
- III PRIMERAS DIFICULTADES ANDRÉS Hurtado habló largamente con el doctor Sánchez, de las obligaciones del cargo.
- ¡Casar a Amparito, a la hija del doctor Pajares, con el hijo de Teresa, que había sido criada de doña Manuela! No.
- Uno que ocupaba el piloto, Franz Nissen, un dinamarqués que no hablaba nunca, y otro el médico, el doctor Cornelius.
- Propias sí, pero delante de señoritas no debían explicarse con la claridad y los pormenores que empleaba el doctor.
- Se echaron los muertos de la última refriega al mar y se descolgó el cadáver de Zaldumbide y el del doctor Cornelius.
- Belzebuth, el gato negro del doctor Cornelius, tenía un odio feroz a Poll, y dos o tres veces estuvo a punto de matarlo.
- Visitó al enfermito el doctor Aracil, el pariente de Julio, y a los pocos días indicó que se trataba de una fiebre tifoidea.
- Algunos aseguraban que el doctor Cornelius era tan sabio, que a unos indios les había convertido en negros para venderlos después.
- Mas a pesar de esto, el doctor puso muy mala cara, pronosticando que la debilidad cerebral y nerviosa acabaría pronto con el enfermo.
- ¡Váyase usted a paseo, señor Fraigerundio de hospital! ¡El embustero será usted! ¡Pues hombre! bonita manía saca el señor doctor.
- El doctor Cornelius curaba por la homeopatía, procedimiento que él llamaba el Sistema de L Homme du Coq (el sistema del hombre del gallo).
- Era doctor en Teología, y aunque había ahorcado los libros hacía mucho tiempo, algo recordaba, y tenía además grandes dotes de polemista.
- Fortunata no ocultaba nada, eso bueno tenía, y el doctor amante se encontraba a veces con más quizás de lo necesario para la prodigiosa cura.
- Hay que dar a la juventud lo suyo, y ella ¡ay! recordaba enternecida cuando el doctor Pajares era estudiante y se sentaba a su lado en la mesa.
- El doctor Sánchez llevó la conversación a la cuestión de la ganancia, y le dijo a Andrés que no creyera que allí, en Alcolea, se sacaba mucho.
- El capitán y el doctor Cornelius conferenciaron con los representantes de la Compañía, y por la noche se nos anunció que zarpábamos para China.
- Efectivamente, llegó un doctor que reconoció a Martín, le vendó, y redujo la dislocación del mandadero, que gritó y chilló como un condenado.
- Pues era don Saturnino Bermúdez, doctor en teología, en ambos derechos, civil y canónico, licenciado en filosofía y letras y bachiller en ciencias.
- El doctor opina que la vida que llevas no es sana, que necesitas dar variedad a la actividad cerebral y hacer ejercicio, es decir, distracciones y paseos.
- Antes de partir, el doctor habló con Guillermina en la sala, diciéndole que aquello no podía menos de acabar mal, y que a todo tirar, tiraría dos días.
- Ya era hora de dedicar a rodillas de cocina las levitas viejas de su padrastro el doctor Pajares, prendas que la mamá le había hecho usar para mayor economía.
- El doctor Iturrioz, tío carnal de Andrés Hurtado, solía afirmar probablemente de una manera arbitraria, que en España, desde un punto de vista moral, hay dos tipos.
- Así como el doctor Cornelius era la bestia negra del barco, un jettator, como dicen los italianos, o un Jonas, como dicen los ingleses, Tommy, el grumete, era la mascota.
- El doctor había mandado que se le diera doble dosis de la nuez cómica, seguir con las cucharadas por la noche, las papeletitas por el día, y a sus horas el Jerez o Pajarete.
- Este Orfila era un estudiantillo de último año de Medicina, que se llamaba lo mismo que el célebre doctor, y curaba, es decir, recetaba a los amigos y a las amigas de los amigos.
- Más de media hora estuvo oyendo los agravios que don Juan tenía con su hermana, el odio nacido al casarse ésta con el doctor Pajares, que sobrevivía a pesar del tiempo transcurrido.
- Una yunta alegre, unida por el yugo fraternal del alcohol, que, mientras hubiese cafetines abiertos, declaraban, como el doctor Pangloss, que este mundo es el mejor de los mundos posibles.
- Tú verás a Don León Pintado, para que te presente al Doctor Sedeño, el cual te presentará a Don Juan de Lantigua, que aunque es un señor muy neo, tiene influencia por su respetabilidad.
- Desde tipos cuya vida era una continua serie de maldades y de crímenes, como el doctor Ewaldus, hasta un pobre muchacho irlandés, Patricio Allen, que era un modelo de probidad y de nobleza.
- El doctor, viéndole siempre callado, contemplando a su madre con estúpida adoración, había declarado que el niño era tan bruto como su padre, y cuando más, podría servir para el comercio.
- Por la noche el doctor Sánchez aseguró en el casino que era indudable que el tío Garrota había tirado por la ventana a su mujer, y que el juez y Hurtado tendían a salvarle, Dios sabe por qué.
- Se fué el doctor, y la muchacha de los ojos negros descorrió las cortinas y Martín se encontró en una habitación grande, algo baja de techo, por cuya ventana entraba un dorado sol de invierno.
- El doctor Sánchez recabó como condición indispensable, el que si alguna familia de la sección visitada por Andrés quería que la visitara él o al contrario, se haría según los deseos del enfermo.
- De aquello que don Víctor llamaba los nervios, asesorado por el doctor don Robustiano Somoza, y que era el fondo de su ser, lo más suyo, lo que ella era, en suma, de aquello no tenía que darle cuenta.
- ¡Cuan hermosa estaba con sus negras tocas! Juanito la veía al través de los años como una Máter dolorosa, acariciando dulcemente su cabeza de niño y pensando en el doctor Pajares, a pesar de su reciente viudez.
- Sus antiguos criados en carruaje, ensuciándola con el polvo de las ruedas, y ella, la hija de un millonario, la viuda del doctor Pajares, a pie y humillada por unas gentes a las que siempre había tratado con cierto desprecio.
- Cuando imitaba al capitán y al doctor Cornelius, entonces los negros comenzaban a reír, enseñando los dientes y soltando la quijada hasta el punto de que Tommy solía empujarles la mandíbula con cuidado para que la cerraran.
- Por fortuna, un sinnúmero de enfermedades provenientes de la vida crapulosa del doctor surgieron en su gastado organismo, y murió cuando ya su mujer, si no le odiaba, veíase separada para siempre de él por sus infidelidades y desvíos.
- Andrés pidió a Margarita le cediera un armario y lo llenó de libros y papeles, colgó en las paredes los huesos del esqueleto que le dió su tío el doctor Iturrioz, y dejó el cuarto con cierto aire de antro de mago o de nigromántico.
- Y en vez de indignarse por la crueldad con que mentía e intentaba engañar a su mujer, la viuda comenzaba a encontrarlo simpático, viendo en él como una resurrección de su segundo marido, de aquel doctor calavera al que tanto había amado.
- Y entre estos dimes y diretes en que todo era espiritualismo y, a lo sumo, vagas promesas de futuros favores, le iba entrando el sueño al arqueólogo, y la lógica se hacía disparatada, y hasta el sentido moral se pervertía y se desplomaba la fortaleza de aquel miedo que poco antes salvara al doctor en teología.
- Además, un novio no se presenta a cada instante, y aunque existe el inconveniente de que ella era hija de un doctor famoso según afirmaba la mamá, y los padres de Andresito eran unos ordinarios también según doña Manuela, confiaba que, con el tiempo, la brillante posición que se proponía conquistar el chico lo allanaría todo.
- Misas a centenares, funerales a toda orquesta, limosnas a porrillo, y lágrimas y lamentos que afortunadamente tenía el poder de evitar con sus frases chistosas el doctor don Rafael Pajares, quien, como médico de alguna fama, había sido llamado en los últimos días de la enfermedad del marido, lo que aumentó la languidez de éste y su desesperado desaliento.
- Su primo Rafael había terminado la carrera, abandonando las locuras de estudiante para revestirse de la gravedad del doctor, y cuando ella esperaba de un momento a otro que formulase ante el padre sus pretensiones, una buena alma la hizo saber que aquel calavera ya no limitaba sus infidelidades a serenatas amorosas o pasiones del momento, sino que tenía cierto arreglo en el barrio del Carmen con carácter permanente, y hasta se susurraba si había una criatura de por medio.