Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "domador" aquí tienes una selección de 40 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra domador para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- El domador.
- El domador quedó chasqueado.
- Gritó el domador en francés.
- Martín vió que el domador le miraba.
- El domador quedó también gravemente herido.
- El domador le contemplaba con una sonrisa feroz.
- Martín se adelantó a salir, y el domador le dijo.
- Pero su oficio tenía los peligros del domador de fieras.
- Comenzaba a salir el sol cuando llegó al campamento del domador.
- El domador se fijó en el muchacho y le lanzó una mirada de odio.
- El domador buscó a Tellagorri para que le proporcionara una escalera.
- Linda, la que estuvo en Urbia cuando fué el domador, y murió tu madre.
- No, no te escapes dijo el domador con una sonrisa que quería ser amable.
- El espectáculo que ofrecía el domador de fieras era realmente repulsivo.
- Durante los demás días de la semana, la barraca del domador estuvo vacía.
- Acababan de salir de dentro el domador, su mujer, un viejo, un chico y una chica.
- Este se levantó enseñando los dientes, y lanzando un rugido se echó sobre domador.
- Unas mujeres se interpusieron é impidieron al domador siguiera pegando a la pobre Linda.
- El público vió al domador echando sangre, y se levantó despavorido y se dispuso a huir.
- La Linda las puso en su delantal y estaba con ellas cuando se presentó el domador de nuevo.
- Condenado a muerte durante una sedición, se evadió y tomó el oficio de domador de caballos.
- Ah, bueno y el domador se tranquilizó, que las traiga, pero si te las comes te hartaré de palos.
- El domador hizo restallar el látigo, y todos los perros a una comenzaron a ladrar y a aullar furiosamente.
- Ante el pueblo congregado, el domador comenzó a soplar en un cuerno de caza y su ayudante redobló en el tambor.
- Devoraba su presa, la Vetusta levítica, como el león enjaulado los pedazos ruines de carne que el domador le arroja.
- El domador no ofrecía ese aire, entre petulante y grotesco, tan común a los acróbatas de barracas y gentes de feria.
- El domador obligó a ponerse de pie varias veces al oso, y a bailar con el palo cruzado sobre los hombros y a tocar la pandereta.
- El domador era un verdadero canalla y pegaba al animal en los dedos de las patas, y el oso babeaba y gemía con unos gemidos ahogados.
- Linda se abrazó al oso y hacía que luchaba con él, pero el domador tiraba a cada paso de una cuerda atada a la nariz del plantigrado.
- Los perros se echaban con tal furia sobre el oso que para obligarles a soltar la presa el domador o el viejo tenían que morderles la cola.
- Viendo semejante fracaso el domador, poseído de una rabiosa furia, entró en la jaula, mandó salir a la mujer y empezó a latigazos con el león.
- Se tendió en el suelo y estaba así con la cara junto a la tierra cuando se le acercó la chica haraposa del domador que tocaba la campanilla a la puerta.
- ¡Oid! El domador se detuvo un momento y se oyeron en el interior de la barraca terribles rugidos, y como contestándolos, el ladrar feroz de una docena de perros.
- El domador iba a seguir, pero viendo que el efecto de curiosidad en el público estaba conseguido y que la multitud pretendía pasar sin tardanza al interior del circo, gritó.
- Dieron los hombres la última mano al circo, y el domingo, en el momento en que la gente salía de vísperas, se presentó el domador seguido del viejo en la plaza de Urbia, delante de la iglesia.
- En el momento que hablaban apareció corriendo el domador, pensó sin duda en abalanzarse sobre Martín, pero comprendiendo que no le alcanzaría se vengó en la niña y le dió una bofetada brutal.
- Trabó inmediatamente conversación con el jefe de la caravana, y después de varias preguntas y respuestas y de decir el hombre que era francés y domador de fieras, Tellagorri se lo llevó a la taberna de Arcale.
- El viejo ayudante metió, por entre los barrotes de la jaula, una palanca de hierro para aislar el hombre de la fiera, pero con tan poca fortuna, que la palanca se enganchó en las ropas del domador y en vez de protegerle le inmovilizó y le dejó entregado a la fiera.
- Este ruido cesó a una señal imperiosa del domador, que con su instrumento de viento en el brazo izquierdo se acercó a una escalera de mano próxima a la entrada, subió dos o tres peldaños, tomó una varita y señalando las monstruosas figuras pintarrajeadas en los lienzos, dijo con voz enfática.
- Lo que siguió fué más agradable, la mujer del domador, vestida con un traje de lentejuelas, entró en la jaula del león, jugó con él, le hizo saltar y ponerse de pie, y después Linda dió dos o tres volatines y vino con un monillo vestido de rojo a quien obligó a hacer ejercicios acrobáticos.