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Ejemplos de oraciones con la palabra dormirse

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra dormirse en el contexto de una oración.

Término dormirse: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "dormirse" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra dormirse para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Hizo por dormirse.
  • Tardó bastante el capellán en dormirse.
  • Se levantó y salió de la catedral, que empezaba a dormirse.
  • Y probó dormirse, como hombre a quien no interesa la conversación.
  • Ya no leía, al dormirse, a Calderón, sino a Job y al dichoso Kempis.
  • No podré, no podré pensaba al dormirse hacer esta comedia mucho tiempo.
  • Por más que él soplaba para apagarlas y poder dormirse, no lo podía conseguir.
  • Doña Ana tardó mucho en dormirse, pero su vigilia ya no fue impaciente, desabrida.
  • Don Frutos Redondo, el más rico americano, no podía dormirse sin leer en la cama el Imparcial del Casino.
  • Y al dormirse, la última idea que le perseguía, la que más le atormentaba con sus punzadas, era la del ridículo.
  • La Regenta hablaba ni más ni menos como él la había hecho hablar tantas veces en las novelas que se contaba a sí mismo al dormirse.
  • Como nadie la consolaba al dormirse llorando, acababa por buscar consuelo en sí misma, contándose cuentos llenos de luz y de caricias.
  • Desde entonces leyó periódicos y novelas de Pigault Lebrun y Paul de Kock, únicos libros que podía mirar sin dormirse acto continuo.
  • Dejó caer con negligencia su bata azul con encajes crema, y apareció blanca toda, como se la figuraba don Saturno poco antes de dormirse, pero mucho más hermosa que Bermúdez podía representársela.
  • Solía volver a sus novelas de la hora de dormirse la imagen de la Regenta, y entablaba con ella, o con otras damas no menos guapas, diálogos muy sabrosos en que ponía el ingenio femenil en lucha con el serio y varonil ingenio suyo.
  • Cogiditos del brazo recorrieron el trayecto más tortuoso que largo que les separaba de su domicilio, hablando de alcoholismo y de beneficencia domiciliaria, y poniendo muy en duda que doña Lupe resistiese toda la noche sin dormirse, pues era persona que en dando las diez ya estaba haciendo cortesías aunque se encontrase en visita.
  • Llegada la hora de rezar el rosario, acto solemne que se verificaba en el comedor con asistencia de todos los de la casa, mi amo, que otras veces solía dormirse, murmurando perezosamente los Pater noster, lo cual le valía algunas reprimendas, estuvo aquella noche muy despabilado y rezó con verdadero empeño, haciendo que su voz se oyera entre todas las demás.