Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "doy" aquí tienes una selección de 70 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra doy para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Doy voces.
- No doy, no.
- Yo te los doy.
- Vaya si la doy.
- Pues no doy más.
- El señuelo es de azúcar, el alimento que doy a mis prisioneros, de acíbar
- Vaya si se lo doy.
- ¿Que qué te doy?
- Yo le doy la idea.
- Pues doy, pues doy.
- Que no te lo doy, ea.
- ¿Doy yo espanto, verdad?
- Verás qué recorrido te doy.
- En seguidita le doy el dinero.
- Yo le doy una sangría suelta.
- Si no doy un blinco, me divide.
- Padre, yo lo doy por predicado.
- Miro, veo un bulto, doy un grito.
- Si le veo mañana, le doy un duro.
- Pepe que le doy a usted un cachete.
- Andando, andando, doy con el campo.
- Dilo y te doy otros dos cuartos, anda.
- Ahora se la doy a las dos de la madrugada.
- Doy de barato que ese muñeco sea mi nieto.
- ¡Si no te largas, de la patada que te doy.
- Y yo también doy mi opinión sobre estos libros.
- A todos os doy las gracias por vuestra atención.
- , pues basta ¡narices! Te doy mi palabra de honor.
- Galápago, vuelve acá y verás qué morrazo te doy.
- Si no comes a la nené y me la regalas, te doy el ojo.
- Si me aciertas lo que llevo en la mano te doy un racimo.
- No doy dos cuartos por su pellejo de usted ni por el mío.
- Al que me entra por el ojo derecho, le doy hasta la camisa.
- En cuanto yo le doy cuatro gritos, le pongo como una liebre.
- Todas las noches le doy cuerda a mi relojito antes de acostarme.
- A continuación doy, en forma amena, algunas de sus observaciones.
- , pues yo doy orden de chuparle todo con esponjas y quitarle de allí.
- Doy principio, pues, a mi historia como Pablos, el buscón de Segovia.
- Pues si deste desisto y doy en otro más bajo, ¿qué será sino fenecer?
- La trinco por el moño y así, así, le doy cuatro vueltas hasta que la acogoto.
- Sermoneo al principal, le doy consejos, le recomiendo que al que paga no le crucifique.
- Verás qué soba le doy cuando entre, por tenerte así tan solito, muertecito de hambre.
- Y entonces grito más fuerte que antes, doy grandes golpazos, levanto la cortina de un cuarto.
- No lo puedo remediar, la iniciativa me alborota todo el espíritu, y reviento si no le doy salida.
- Yo le doy a usted lo que necesite para su madre y para el pensador, hasta que encuentre otra botica.
- Cuando yo doy un negro, un buen negro por mil duros, es que es una cosa excelente decía Zaldumbide.
- ¡qué gracia! Los tengo yo del propio Senquá, mucho más floreados que ese y los doy a veinticinco.
- De manera decía doña Celestina con voz imperiosa que yo le doy a la Shele cuatro onzas y dos vacas.
- Esto que te doy añadió la monja, es una reparación de los nervios y un puntal del ánimo desmayado.
- Está con mi hermana Severiana, porque yo, como gasto este geniazo, le doy malos ejemplos sin querer, ¿tú sabes?
- ¿Pero qué demonios es esto de la virtud, que por más vueltas que le doy no puedo hacerme con ella y meterla en mí?
- Que yo doy la campanada gorda, siempre y cuando el señorito ese no le señale el estipendio en el término de un mes.
- No tengo nada que hacer, vivo de mis rentas, soy solo en el mundo, me doy buena vida y puedo dársela a quien me acomoda.
- Yo doy de barato añadió luego, poniéndose a machacar en el mortero, yo doy de barato que haya familia en las estrellas.
- Yo le puse bien derecho enfrente del pilar, y doy un salto y póngome detrás del poste como quien espera tope de toro, y díjele.
- Una nochecita me escurrí, y del tirón me jui a Barcelona, donde la carpanta fue tan grande, maestro, que por poco doy las boqueás.
- Aquel tiro con que él se amenazaba a sí mismo, ¡cuánto mejor estaría empleado en ella! Pero ese tiro, ¿me lo doy o no me lo doy?
- ¿Sabe usted, niña, que como a mí se me meta en la cabeza, le doy a usted honradez y virtudes por los hocicos hasta que no quiera más?
- Pero allá se verá, que agora lo pienso imprimir con otros trabajillos, entre los cuales le doy al Rey modo de ganar a Ostende por dos caminos.
- RESPUESTA De sus buenos sucesos antes aguardo los parabienes que los doy, y me pesara de ello a no saber que mi voluntad y su provecho es todo uno.
- Pero a una derrochadora, que sólo se acuerda de su hermano en los apuros, y cuando tiene cuatro cuartos desprecia sus consejos, a ésa no le doy ni esto.
- ¡Mis dos cuartos! Te doy cuatro en casa si me ayudas a buscar por el monte al señorito y le dices, en cuanto lo veas, lo que me dijiste a mí, ¿entiendes?
- Le doy a usted dijo Aparisi, acompañando su generosidad de un gesto imperial, la friolera de sesenta metros cúbicos de piedra sillar que tengo en la Guindalera.
- Y si algún tiempo éste fuere castigado por la falsedad, que vosotros me seáis testigos como yo no soy con él ni le doy a ello ayuda, antes os desengaño y declaro su maldad.
- Pero quiero poner punto en esta parte de mi historia, pues hoy recuerdo con vergüenza tan grande envilecimiento, y doy gracias a Dios de que me librara pronto de él llevándome por más noble camino.
- Y tú, Fortunata, agradéceme sinceramente el bien inmenso que te doy y que no te mereces, y déjate de hacer melindres y de pedir gollerías, porque entonces no te doy nada y tirarás otra vez al monte.
- Y agora, visto el daño que haría a mi conciencia y a vuestras haciendas, arrepentido de lo hecho, os declaro claramente que las bulas que predica son falsas, y que no le creáis ni las toméis, y que yo directe ni indirecte no soy parte en ellas, y que desde agora dejo la vara y doy con ella en el suelo.
- El diablo, que es agudo en todo, ordenó que venida la noche, yo deseoso de gozar la ocasión, me subí al corredor, y por pasar desde él al tejado que había de ser, vánseme los pies y doy en el de un vecino escribano tan desatinado golpe, que quebré todas las tejas y quedaron estampadas en las costillas.
- ¡Y si viera usted qué cariño me ha tomado Ponce! Echamos largos párrafos sobre el arte realista, y el ideal, y la emoción estética, y cuanto yo digo, aunque sea un gran desatino, porque en mi vida las he visto más gordas, lo escucha como el Evangelio, y yo me doy con él un lustre que no hay más que ver.
- Hago la negra dura cama y tomo el jarro y doy comigo en el río, donde en una huerta vi a mi amo en gran recuesta con dos rebozadas mujeres, al parecer de las que en aquel lugar no hacen falta, antes muchas tienen por estilo de irse a las mañanicas del verano a refrescar y almorzar sin llevar qué por aquellas frescas riberas, con confianza que no ha de faltar quién se lo dé, según las tienen puestas en esta costumbre aquellos hidalgos del lugar.