Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "dulce" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra dulce para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Tan dulce que.
- El aire es dulce.
- Iii ¡El Dulce Nombre!
- Siento una fatiga dulce.
- Sarrió se sirve de este dulce.
- Ahora baja la cuerda con un dulce.
- Entró luego en una agonía dulce.
- Le había engañado su dulce amiga.
- Gozar del placer dulce de vegetar al sol.
- Y en su rostro se muestra un sosiego dulce.
- Y de pronto suena una campana dulce y aguda.
- Se le va poniendo a usted una cara más dulce.
- Sintió un calor dulce y un contacto pegajoso.
- Ya no es dulce la voz ni los gestos son blandos.
- Era dulce, cariñoso, tenía blanduras de padrazo.
- Se sentía en el aire un olor como dulce a paja seca.
- Ana sentía una somnolencia dulce pero algo alarmante.
- Era dulce, era suave, era un placer tranquilo, profundo.
- Era una verdadera madre la mujercita de la dulce sonrisa.
- ¡Mamá! Y la de Gertrudis, gravemente dulce, respondía.
- Ya no era aquella simpatía afectuosa y burlona tan dulce.
- El dulce no la empalagaba, pero ya le sabía poco a dulce.
- La mamá lo veía todo, pero sonreía con dulce tolerancia.
- En el aire había un olor empireumático, dulce, agradable.
- Eso es inútil observó el Magistral con una voz muy dulce.
- Quiero volver a nuestro verano, al verano dulce, tranquilo.
- Alcánceme el alcanfor, el nitro dulce, el polvo de regaliz.
- El otro turrón sería todo lo sabroso y dulce que quisieran.
- Y ella en medio, en el hueco de luz, mirándole seria, dulce.
- Nunca vio el pobre muchacho tan dulce y complaciente a su mamá.
- Y hasta el estilo dulce, casi cariñoso de la carta era traidor.
- Mira le decía Rafaela, tu mamá te va a comprar un pez de dulce.
- Y esperaba con paciencia el cumplimiento de esta dulce profecía.
- Se colocaron los ramos de caracoles, cajitas de dulce y estampas.
- La dulce borrachera del amor correspondido trastornaba a Juanito.
- En la alcoba había una luz dulce, colada por pantalla de porcelana.
- Parador Nuevo de la Plaza de Juan el Botero Paja suelta, agua dulce.
- El sueño, un sueño dulce y mutuo les cogió, y se durmieron felices.
- Y Ana, su dulce amiga, no mentía jamás y menos en el tribunal santo.
- Tónica, con dulce coquetería, extendía sus manos, dejándoselas besar.
- Oh, bien decía aquel bendito, dulce, triste y tierno fray Luis de León.
- Su ternura sabía ser inteligente y revestirse a veces de severidad dulce.
- Su mirada risueña y dulce, fija en la de su compañero, parecía decirle.
- Antojábasele que así una vaga y dulce ilusión animaría a la huérfana.
- No, la de la pobre señorita, le fuese dulce y gustosa, como decía Kempis.
- Voy, señorito gritó una voz dulce y fresca desde una habitación contigua.
- Y al par encendía en él misterioso fuego, ternura humana, expansiva y dulce.
- Además, su aire satírico se había suavizado, y su expresión era más dulce.
- Pero sus ansiedades eran tan grandes que no podía saborear el dulce aislamiento.
- La tristeza de Ana encontraba en este pensamiento un consuelo dulce sino intenso.
- Lo más singular fue que en su tristeza sentía una dulce voz silbándole en el oído.
- Le echó una mirada dulce y penetrante, el mismo mirar con que le había hecho su esclavo.
- Pero ahora continuó en tono más dulce, ya que no puedo ser pianista, me dedico al canto.
- Vendrás a esta casa, Petra dijo la voz de caverna, con esfuerzos inútiles por ser dulce.
- Como si nada hubiera dicho don Víctor, con cara amable y voz dulce y suplicante advirtió.
- Su pensamiento se gallardeaba en aquella dulce libertad, recreándose con sus propias ideas.
- El cielo, impregnado aún de la débil luz del crepúsculo, tenía un tono dulce de violeta.
- ¡Madre, dame pan! Cantaba un anciano junto a un confesonario, con voz temblorosa, grave y dulce.
- Entonces una dulce tristeza entra en el espíritu, porque un año de nuestra vida se ha disuelto.
- Sentíase avergonzado por tener tal madre y adorarla, sin embargo, con la dulce ceguera del cariño.
- ¡Yo soy una mamá! Y oía debajo de su cabeza un rumor dulce que la arrullaba como para adormecerla.
- El dominio de las almas, que allí ejercía en absoluto, le daba al amor propio una dulce complacencia.
- Yacía don Víctor en la misma cama donde meses antes había dormido con el dulce sueño de los niños.
- Jacinta siguió hablándole en un tono dulce, tiernísimo, y más bien parecía una madre que una amiga.
- Era este un anciano de rostro simpático, de voz dulce, hablaba con el acento del país muy pronunciado.
- Parecía que le caía dentro de la boca un hilo del clarificado más fino y dulce que se pudiera imaginar.
- El pobre hijo de Melchor, con su carácter apocado y dulce y su afán de cariño, era el paria de la casa.
- Llevaba cara de pocos amigos, a pesar de su sonrisita dulce, clavada allí desde que se veía en la calle.
- La voz del Magistral en el estilo terrorista no era menos dulce que cuando sus ideas eran también melosas.
- Estaba dormida, y tenía la calma, el dulce e insensible respirar que hace sagrado el sueño de los niños.
- Pero nunca vio una tan inalterable y mansa corriente de días tibios, iguales, de penumbra dulce y reparadora.
- Comme l amour vient aux filles, y figura dos niñas que oyen embelesadas la dulce música de un garzón lindo.
- Iv Vida mía le dijo en el tono más dulce del mundo, gracias mil por el consuelo que me has dado con tus palabras.
- Volvió don Víctor y la sonrisa dulce, cristiana de su esposa, le restituyó la calma, ya que la perdiz no podía.
- A la Regenta le temblaba el alma con una emoción religiosa dulce, risueña, en que rebosaba una caridad universal.
- Cuando volvió la obscuridad, De Pas se acercó a la Regenta y con una voz dulce en que había quejas le preguntó.
- Ana sintió que su mano temblaba sobre las cerezas y aquel contacto le pareció de repente más dulce y voluptuoso.
- Sí, de padre dulce, indulgente y deseoso de cuidados y atenciones! ¡Matarla! eso se decía pronto ¡pero matarla!
- Sus voces prolongábanse como un gemido interminable en la tranquila atmósfera de la vega, impregnada de dulce luz.
- Su devoción a la caza, a la vida al aire libre, en el campo, en la soledad triste y dulce, era profunda, sin rival.
- Don Fermín le dijo, cerca ya del Espolón, con voz humilde, con el respeto dulce y sosegado con que le hablaba siempre.
- La historia sagrada estaba a cargo de una morena regordeta, de facciones finas, de expresión dulce, tímida y nerviosa.
- Señora le dijo la niña con voz dulce y tímida, pronunciando con la más pura corrección, ¿ha visto usted mi delantal?
- Las facciones de aquel rostro se acercaban al canon griego y casaba muy bien con ellas la dulce seriedad de la fisonomía.
- Era una criatura tímida, dulce, encogida, que hablaba con los ojos bajos y sonreía a cada palabra, como pidiendo perdón.
- El Magistral no menos dulce, suave y pegajoso, recibía con placer aquel incienso, detrás del cual habría tantas talegas.
- El Magistral había eclipsado a la santa, se había hablado más de aquella dulce hermandad en la virtud que de Dios mismo.
- Y entretanto, yo, con muchísimo disimulo, me escurro pegado a la pared, en el momento en que baja el bramante con el dulce.
- Don Álvaro habló de amor disimuladamente, con una melancolía bonachona, familiar, con una pasión dulce, suave, insinuante.
- El cabrilleo de las temblonas aguas de las acequias, heridas por la luz, era el trino dulce y tímido de los violines melancólicos.
- Si ha de decirse verdad, Maxi inspiraba aquel día a su novia un sentimiento de cariño dulce y sosegado, con su poquillo de lástima.
- ¡El dulce Nombre! No, señorita es que hace frío aquí, es que truena, es que es una locura andar ahora revolviendo en los sótanos.
- ¡Ay, sí! aquello era el padre, la madre, el hermano, la fortaleza dulce de la caricia conocida, el amparo espiritual del amor casero.
- ¿Ves esa cara dulce, apacible, que sólo tiene algo de pasión en los ojos, y esa, como a la sombra debajo de las pestañas, contenida.
- Pero aquel pánico pasó, y la pobre niña sin madre sintió dulce corriente que le suavizaba el pecho al subir a las fuentes de los ojos.
- La Regenta le sonreía de lejos, con la expresión dulce y casta de poco antes, y le saludaba tímidamente sin aspavientos con el abanico.
- Sobre todo ahora, que tenía más que hacer, algo mejor y más dulce que odiar y perseguir a miserables, dignos de desprecio y de lástima.
- ¡El Niño Jesús! ¡Qué dulce emoción despertaba aquella imagen! ¿Pero por qué había servido el evocarla para dar tormento al cerebro?
- Poca cosa era el afecto de este adolescente, y sin embargo experimentó la dulce impresión del calenturiento al sentir la frescura del agua.
- Y él se lo chupaba diciendo que estaba muy rica, con otras muchas tontadas, justificadas sólo por la ocasión, la noche y la dulce intimidad.