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Ejemplos de oraciones con la palabra duque

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra duque en el contexto de una oración.

Término duque: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "duque" aquí tienes una selección de 27 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra duque para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Ah!, sí, al duque.
  • De los hijos, uno fue duque de Maqueda.
  • El Duque ha oído misa hoy en las Calatravas.
  • Era contemporánea del Conde Duque de Olivares.
  • ¿Vio usted al duque de Angulema, a lord Wellington?
  • ¡Que yo me adultero, y que se la pego con un duque!
  • Era un entierro, que iba por la calle del Duque de Alba hacia la de Toledo.
  • Yo creí que nos iba usted a dar noticia de la conferencia del Duque con Elduayen.
  • El duque miró por todos los rincones, mientras ella le contemplaba tan tranquila.
  • El duque, a quien había abierto algún criado, golpeaba furioso la puerta de la alcoba.
  • En los tiempos de Prim, manifestose entusiasta por la candidatura del duque de Montpensier.
  • Estábamos en Escalona, villa del duque della, en un mesón, y dióme un pedazo de longaniza que la asase.
  • Don José de mi alma dijo Santa Cruz fingiéndose, no ya serio sino consternado, ¿qué hace que no pide una satisfacción al duque?
  • Después me vestí de prisa y fuí a ver al duque, que bramaba furioso, con una pistola en la mano, dando golpes en la puerta de la alcoba.
  • Formó parte de la expedición que salió de Cartagena contra Argel en 1775, y también se halló en el ataque de Gibraltar por el Duque de Crillon en 1782.
  • Si usted descubre, repito, que falta a sus deberes y acude a misteriosas citas con un duque, con un grande de España, sí señor, con el mismísimo duque de Tal.
  • Md., que le quiero servir de maestresala, que solía, Dios le tenga en el cielo (y nombramos un señor muerto, duque o conde), gustar más de verme partir que de comer.
  • Estaba el marqués de Casa Muñoz, de la aristocracia monetaria, y un Álvarez de Toledo, hermano del duque de Gravelinas, de la aristocracia antigua, casado con un Trujillo.
  • Una joven perteneciente a los Morenos ricos casó con un Pacheco, aristócrata segundón, hermano del duque de Gravelinas, y de esta unión vino Guillermina Pacheco a quien conoceremos luego.
  • Él y Barbarita no habían ido ni siquiera a Chamberí, porque en su tiempo los novios se quedaban donde estaban, y el único español que se permitía viajar era el duque de Osuna, Don Pedro.
  • Al llegar a la plazoleta donde comienza la Rua Mayor del pueblo viejo, Martín se detuvo frente al palacio del duque de Granada, convertido en cárcel, a contemplar una fuente con un león tenante en medio, en cuyas garras sujeta un escudo de Navarra.
  • El cronista, pues, hizo su oficio desentrañando la genealogía entera y verdadera de las casas de Cabreira y Moscoso, probando ce por be que el título de Ulloa no correspondía ni podía corresponder sino al duque de tal y cual, grande de España, etc.
  • Después vinieron Prócida y las Vísperas Sicilianas, Don Jaime de Aragón, Roger de Flor y el Imperio de Oriente, el duque de Osuna y Nápoles, Venecia y el marqués de Bedmar, Massanielo, los Borgias, Lepanto, Don Juan de Austria, las galeras y los piratas, Cervantes y los padres de la Merced.
  • La una con Sánchez Botín, propietario, de quien vino la generala Minio, la marquesa de Tellería y Alejandro Sánchez Botín, la otra con uno de los Morenos de Madrid, co fundador de los Cinco Gremios y del Banco de San Fernando, y la tercera con el duque de Trastamara, de donde vino Pepito Trastamara.
  • Hay que ver la nobleza y arrogancia de su figura cuando me lo encasquetan una armadura fina, o ropillas y balandranes de raso, y me lo ponen haciendo el duque de Gandía, al sentir la corazonada de hacerse santo, o el marqués de Bedmar ante el Consejo de Venecia, o Juan de Lanuza en el patíbulo, o el gran Alba poniéndoles las peras a cuarto a los flamencos.
  • Verdad que al legítimo marqués de Ulloa, que era Grande de España de primera clase, duque de algo, marqués tres veces y conde dos lo menos, nadie le conocía en Madrid sino por el ducado, por aquello de que baza mayor quita menor, aun cuando el título de Ulloa, radicado en el claro solar de Cabreira de Portugal, pudiese ganar en antigüedad y estimación a los más eminentes.
  • ¡Pícaro duque, que te quiere quitar esa recondenada prenda tuya! Desprendido de las manos de su mujer, que como tenazas le sujetaban, Ido volvió a sus mímicas, y Nicanora, sabiendo que no había más medio de aplacarle que dar rienda suelta a su insana manía para que el ataque pasara más pronto, le puso en la mano un palillo de tambor que allí habían dejado los chicos, y empujándole por la espalda.