Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra ea

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ea en el contexto de una oración.

Término ea: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ea" aquí tienes una selección de 42 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ea para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ea, ea.
  • Pues ea.
  • ¡Ea! arriba.
  • Ea, caballerito.
  • Ea, sosiéguese.
  • Cante usted, ea.
  • Ea, que no te creo.
  • Ea, ya sabes tu vida.
  • Que no te lo doy, ea.
  • Ea, ya estamos hartas.
  • Ea, ea, conversación.
  • Ea, que me voy cargando.
  • Ea, pues, me atrevo, se lo digo.
  • Ea, despachar, que corre prisa.
  • ¡Ea, a recogerse! Buenas noches.
  • ¡Vaya con la mona del Cielo ! Ea.
  • Ea, ya estoy como un muelle de reloj.
  • ¡Ea, muchachos! gritó el portugués.
  • Ea, ea, don Santos basta de desatinos.
  • ¡Ea! que quería derribar a San Pedro.
  • Ea dijo entrando, bastante hemos hablado.
  • Ea, no haya más, no estés así disgustada.
  • Ea, ya estoy yo en funciones con mis disciplinas.
  • Ea, figurémonos que hago esfuerzos para no dormirme.
  • No seas niña, ea, que eres ya toda una señora mamá.
  • Ea, vámonos, que es tarde dijo impaciente Guillermina.
  • Ea dijo sin acabar de leer, vamos a racionarnos nosotros.
  • Ea, descansar, mientras yo echo de casa al abad de Ulloa.
  • Ea, dejémonos de sabidurías, que eso es lo que nos trastorna.
  • ¡blasfemando así de Dios y sus santos! Ea, se había cansado.
  • Ea, ea, señores dijo el Arcipreste desde la alcoba a rezar tocan.
  • Ea, señora, yo no me meto en lo que es de su incumbencia de usted.
  • Ea, pues si no viene Rossini, no los meto y saco todo el cuerpo fuera.
  • Ea, señoras, cada una a su trabajo, y dejen en paz a quien no se mete con ustedes.
  • Ea, quite la capa vuacé, y parezca hombre, que verá esta noche todos los buenos hijos de Jevilla.
  • ¡Ea, ea, al monte! gritó en aquel momento Obdulia desde la huerta ¡al monte, al monte! a despedirse de los árboles.
  • Al subir las escaleras de la casa se serenó, pensando que su tía no sabía nada, y si lo sabía, que lo supiera, ¡ea!
  • Ea, chicos, que lo mandéis todo al momento a casa decía con despotismo Estupiñá al despedirse, señalando las compras.
  • Ea, demos lugar a la gentecilla que se repapile, y váyanse hasta las dos a hacer ejercicio, no les haga mal lo que han comido.
  • La aventura, ridícula y todo, la había rejuvenecido, había encendido chispas en sus ojuelos, y ¡ea! venía con afán de abrazar ella también.
  • ¡Miren qué bien le estaría a un hombre lampiño como yo la ermita! ¡O a un hombre vinajeroso y sacristando ser mozo de mulas! Ea, señor, que son grandes pesadumbres esas.
  • Nada, yo no me caso, que no me caso, ¡ea! declaró la novia levantándose y dando pasos de aquí para allí, cual si moviéndose quisiera infundirse la energía que le faltaba.