Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "echa" aquí tienes una selección de 39 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra echa para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Echa esa cuerda.
- ¿Qué se echa ahora?
- El pino no echa renuevos.
- Si me echa la limosnita, usted me estrena.
- Ven acá, tontuela, echa la cabecita aquí.
- Hola, llámale Poncio Pilato y echa a correr.
- En lo gordo se os echa de ver que sois nuevo.
- Una cierra los ojos y echa la cabeza sobre el pecho.
- En estos días la arena no echa fuego, como en el verano.
- ¿Y piensa que nos vamos a enfadar por la flor que nos echa?
- Al instante toda nuestra gente se echa los fusiles a la cara.
- Echa un vasito y cuéntanos si te encontraste alguno por ahí, hom.
- Doña Guillermina, que me le echa un cordel al pescuezo y se la lleva.
- Si echa usted a Primitivo por la puerta, se nos entrará por la ventana.
- Se volvió para atrás, y como quien echa una maldición, dijo entre dientes.
- Echa toda la gavia, pedazo de tonina decía contemplando el navío de Dumanoir.
- Padre, bien se echa de ver que no es soldado, pues me reprehende mi propio oficio.
- Echa el ancla ahí arriba, a ver si se sujeta le dije yo, indicando aquella especie de balcón.
- A veces hace una larga inspiración, echa la cabeza hacia atrás y la mueve a un lado y a otro.
- Echa, echa más veneno murmuraba Sor Marcela con tranquilidad, abriendo la puerta de la prisión.
- Cada cosa de estas que ve u oye un niño es una semilla en su alma, que luego echa tallo y da fruto.
- La malva, el polichinela, el borrego será un tigre, y del Provisorato te echa a la cárcel de corona.
- Roe que te roe me estaré yo un rato de eternidad, y si Dios me descubre y me echa una peluca, le diré.
- Y su zozobra era tal, que por poco se echa de la cama, cuando Juan se apartó de ella para ir hacia la suya.
- Cada patrón echa su cartoncito en el lado de la lancha o en el de la casa, y luego se cuentan unos y otros.
- Y si la señora de Izquierdo no me le sujeta por un brazo, de fijo que echa a correr por las escaleras abajo.
- Es estricnina, a la dosis que se echa a los perros, bien neutralizado el sabor con regaliz, y forrada de azúcar.
- Para ella, era yo, si no lo primero, al menos algo que se ama y que se echa de menos durante ausencias de una hora.
- Que las miradas que podían haberle envalentonado no eran compromisos de los que echa en cara ningún hombre de mundo.
- ¿No es la triste pasión solitaria del armiño que por no mancharse no se echa a nado en un lodazal a salvar a su compañero.
- Otra, las puntas del pañuelo cogidas en la boca, echa hacia atrás la testa y mira de cuando en cuando con los ojillos entornados.
- Usted que se las echa de hombre perseguido y nos llama neas con desprecio y publica por ahí que le van a hacer archipámpano, se contentará.
- El sphex, que coge las arañas pequeñas, las agarrota, las sujeta y envuelve en la tela y las echa vivas en las celdas de sus larvas para que las vayan devorando.
- Una de las velas se rajó en dos pedazos y cayó echa un montón de pingajos, con un trozo de astilla que dió en la cabeza a uno de nuestros hombres y lo dejó muerto.
- Iremos a pasar un rato dijo Moreno de una manera lúgubre, y a echarle a mi desesperación una hora de esparcimiento, como se le echa carne a una fiera para que no muerda.
- La educación del hombre de nuestros días no puede ser completa si este no trata con toda clase de gente, si no echa un vistazo a todas las situaciones posibles de la vida, si no toma el tiento a las pasiones todas.
- Y ese majadero la martirizaba de tal modo desde el primer día de matrimonio, que la infeliz, prefiriendo la libertad en la ignominia a una esclavitud insoportable, se escapa de la casa, y se echa otra vez a la calle, como en sus peores tiempos.
- ¡Ah grandísima hipocritona, si me levanto, mala pécora! la que mata a su padre de hambre, la que echa cuentas de rosario y pelos en el caldo, la que me echa en las narices el polvo de la sala, la que se va a misa de alba y vuelve a la hora de comer.
- Esto de que las islas han de querer quitarse unas a otras algún pedazo de tierra, lo echa todo a perder, y sin duda en todas ellas debe de haber hombres muy malos, que son los que arman las guerras para su provecho particular, bien porque son ambiciosos y quieren mandar, bien porque son avaros y anhelan ser ricos.