Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "echaba" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra echaba para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Echaba sus cuentas.
- Y echaba la mar de sangre.
- Una oreja le echaba fuego.
- Y Martín se echaba a reir.
- La bruma se nos echaba encima.
- El mozo echaba fuego por los ojos.
- Frígilis no echaba de menos nada.
- Pedernero lo echaba todo a chacota.
- Mesía no echaba esto a mala parte.
- Ya sin tino, todo lo echaba a tierra.
- Se echaba a la cara la formidable tercerola.
- Cuando hallaba ocasión, echaba una puntadita.
- La del Banco echaba fuego por ojos y mejillas.
- Si le ordenaban quitar agua de un puchero, echaba más.
- Al verla, Andrés se estremecía y se echaba a temblar.
- Echaba pronósticos a las preñadas, si traía hijo o hija.
- Lo más gracioso era que él se las echaba de hombre ocupado.
- Yo echaba la culpa a las dos leguas de rocín exprimido que me dieron.
- Sofocada y risueña la muchacha echaba lumbres por ojos, boca y mejillas.
- Echaba las redes en Ocin beltz, el agujero negro en donde el río se embalsa.
- Era un viejo que se detenía en el portal y echaba un párrafo con Deogracias.
- En cuanto asomaba una discusión, se le echaba tierra encima y a callar todos.
- En su cuarto echaba una estera en el suelo y se tendía sobre ella, a obscuras.
- Vio cómo una revolución echaba abajo los conventos de la Magdalena y la Merced.
- Cuando comunicaba sus temores a Don Baldomero, este se echaba a reír y le decía.
- Se echaba en cara haber sido hasta entonces una mujer sin cuidados para sí misma.
- Pero que todas las chinitas que le echaba para que subiese habían sido como si no.
- Dejando caer la piedra, la regadera se inclinaba y echaba una lluvia de agua fría.
- Pegaba con la cesta en la tierra enfurecido y echaba la culpa de todo a su zaguero.
- Y el gran mundo echaba por los dedos la cuenta de lo que le habría quedado a Anita.
- Siempre que pasaba por la sala echaba la esposa de Rubín miradas furtivas a la calle.
- La idea de perdonar electrizaba a Jacinta, poniéndola tan nerviosa que echaba chispas.
- El soldado echaba a cada suerte doce votos y otros tantos peses, aforrados en por vidas.
- Doña Casta, acudiendo a su hija, no se hacía cargo de las flores que la otra le echaba.
- Ella se estaba portando bien, y con su conducta echaba velos y más velos sobre lo pasado.
- Cogiéndola en el aire al que la echaba, y meciéndola en la muñeca, se la tornaban a dar.
- Al anochecer se retiraba a su casa, echaba una mirada a sus tiestos y cerraba los balcones.
- El riojano no se las echaba de franco ni de bruto, y el andaluz no pretendía ser gracioso.
- En el portal, mientras se echaba el manteo al hombro (y eso que hacía calor) pensó esta frase.
- Doña Manuela echaba mano á la libreta para recordar los semestres que Pimentó llevaba atrasados.
- A pesar de sus advertencias, al salir de la escuela echaba a correr hasta las escaleras del muelle.
- La chimenea de la cocina en aquel momento echaba chispas que subían destacándose sobre las velas.
- Pero es más listo que una centella, y ya en vida del tío Gabriel se echaba mano de él para todo.
- Y la vez que podía echar cabra u oveja no echaba carnero, y si había huesos, no entraba cosa magra.
- Estaba una artesa en el suelo llena de vino y allí se echaba de buces el que quería hacer la razón.
- Contestaba con secos monosílabos á las reflexiones de aquel terne, que ahora las echaba de bonachón.
- De fijo que papá se encasquetaba el sombrero y se echaba a la calle, disparado, a comprar un nacimiento.
- Vivía también en el Pazo el padre, paralítico y encamado, pero a éste nadie le echaba la vista encima.
- Con semejante mostrenco Sabel se la echaba de principesa, modelo de delicados gustos y selectas aficiones.
- Ya se levantaba, ya se revolvía, echaba las piernazas fuera de la cama, y los brazos como aspas de molino.
- Como a fines de Diciembre son tan cortos los días, cuando salieron de la casa ya se echaba la noche encima.
- Y comprendiendo por instinto de celoso que echaba un jarro de agua fría sobre aquel contento, dijo a Fortunata.
- Enojóse Cabra conmigo y dijo que él me echaría de su casa, que bien se echaba de ver que era bellaquería todo.
- Yo, que vi ocasión, dije que echaba menos mis pajes, por no tener con quien enviar a casa por unas cajas que tenía.
- Hablando con ellos, yo me las echaba de hombre de pro, y como tal gasté en obsequiarles los pocos cuartos que tenía.
- Este modo dialogado era un recurso de la oratoria trampetil, del cual echaba mano cuando quería persuadir al auditorio.
- Se me figuró al abrir que estaba ahí dentro un perro muy grande, sentado, y que se levantaba y se me echaba para morderme.
- Y siguió brindando por todas las excelencias naturales que él echaba de menos en su miserable cuerpo de anémico incurable.
- Pero ya apenas corría, y doña Lupe la echaba muy de menos, porque aunque era muy alborotada y disoluta, cumplía siempre bien.
- Con las piltrafas, según decía, abonaba unos tiestos o los echaba al balcón de un aristócrata de la vecindad a quien odiaba.
- Había mañana en que se echaba al coleto toda la calle de Toledo de punta a punta, y la Concepción Jerónima, Atocha y Carretas.
- Pero si estaba en lo alto de la anaquelería, echaba hacia arriba una mirada de fatiga, como el que pide a Dios paciencia, diciendo.
- Prometílas regalos y preguntélas del estado de aquellas señoras, y respondieron que doncellas, y se les echaba de ver en la plática.
- Pero no tenía ganas de ver gente y se echaba fuera, metiéndose otra vez por el campo hasta divisar las arcadas del acueducto del Lozoya.
- Oyendo estas ponderaciones orgullosas, Fortunata se echaba a pensar qué cosa tan empingorotada sería aquel destino del papá de su amiga.
- Expectación, mientras el músico echaba de lo hondo del pecho unos ayes y gruñidos como de un perrillo al que le están pellizcando el rabo.
- Completaba el buen ver de la prenda un sombrero de moda, y el gran Don Basilio parecía un sol, porque su cara echaba lumbre de satisfacción.
- La falda de raso, que no tenía nada de particular mientras no la movían, era lo más subversivo del traje en cuanto la viuda echaba a andar.
- Como tenía la acequia detrás de él, no encontraba sitio para moverse, y echaba el cuerpo atrás, pretendiendo cubrirse con las crispadas manos.
- Como vivía en la Cava de San Miguel, desde que se levantaba, a la primera luz del día, echaba una mirada de águila sobre los cajones de la plaza.
- Él sostenía que en su casa no se hacía más que lo que él quería, y no echaba de ver que siempre acababa por querer lo que determinaban los demás.
- Levantose para volver a la cocina, y en ella su pensamiento se balanceó en aquella idea del casorio, mientras maquinalmente echaba la sopa en la sopera.
- Tal vez a esta nueva costumbre de la vida vetustense debíase en parte el gran esmero que se echaba de ver de poco acá en el traje de muchos sacerdotes.
- Comía, recogía los mendrugos de pan que quedaban sobre la mesa, un poco de azúcar y otros desperdicios, se los metía en un bolsillo y echaba a correr.
- Y cuando le pedía la llave para ir por ella, si alguno estaba presente, echaba mano al falsopecto y con gran continencia la desataba y me la daba diciendo.
- Que perdía la cabeza y echaba por aquellos tubos cónicos, por aquellas trompetas y cañones, chorros de notas que parecían lucecillas para alumbrar las almas.
- Daba un sonsonete de autoridad a sus palabras, medíalas mucho, tomaba el café con más pausa que de costumbre, y a cada momento echaba una frasecilla de protección.
- Se sorteaba quién había de dar la comida y el agua a los enfermos, y el designado solía ir llevando los víveres en una pértiga larga, los dejaba y echaba a correr.
- Y al acostarse, al dejar en una percha una prenda de abrigo interior, de franela, murmuró a media voz don Álvaro, como hablando con el lecho, a cuyo embozo echaba mano.
- Creía en el fondo que se escribía para demostrar ingenio, no para exponer ideas con claridad, y que la investigación de un sabio se echaba abajo con una frase graciosa.
- Aunque don Víctor otros veranos, si bien pasaba junto al mar un mes, no se bañaba más que dos o tres veces, ahora echaba de menos todos los días la frescura de las olas.
- Echaba un párrafo con las beatas que le habían cogido la delantera, alguna de las cuales llevaba su chocolatera y cocinilla, y hacía su desayuno en el mismo pórtico de la iglesia.
- En cuanto el cura se echaba a la calle, salía doña Lupe de su escondite para ofrecer a Maximiliano un poco de aquella sabrosa fruta, y entraba en su cuarto con el platito y la cucharilla.
- Y en su credulidad de calavera viejo e inocente echaba el cuerpo atrás con cierto orgullo, como si estuviera convencido de que sus prendas personales habían influido en tan asombrosa conquista.
- Por que ella que no temía nada malo, vivía descuidada sin ver que su confianza, su cariñosa solicitud, aquella dulce intimidad, todo lo que decía y hacía era leña que echaba en una hoguera.
- Estupiñá se echaba a discurrir, y no comprendía por qué la señora examinaba con tanto interés los puestos, estando ya todos los chicos de la parentela de Santa Cruz surtidos de aquel artículo.
- Inclinada sobre la criatura, Nucha le echaba el aliento para mejor adormecerla, y arreglaba con febriles movimientos el pañolón calcetado que envolvía, como el capullo a la oruga, aquella vida naciente.
- Pero él echaba la culpa de todo a la maldita ambición, que la sumía en los enredos y trampas, donde dejaba a jirones poco a poco, por sostener el boato de familia, aquella altivez que tan bien le sentaba.
- Y por el estrecho sendero que conducía al lugar del suplicio, iba subiendo lentamente Jesús, con la cruz a cuestas, y el rostro vuelto hacia un fraile que allá en lontananza se echaba otra cruz al hombro.
- Era anguloso y puntiagudo, usaba sombrero de teja de los antiguos, largo y estrecho, de alas muy recogidas, a lo don Basilio, y como lo echaba hacia el cogote, parecía que llevaba en la cabeza un telescopio.
- La otra criada de la casa, que la echaba de sensible y ejercía cerca de las señoritas las funciones de doncella, volvía la espalda al sacrificio y vigilaba las marmitas y cazuelas que hervían sobre los fogones del banco.
- Y la prima se levantaba y echaba a correr con su plato en las manos, para evitar el hurto de un merengue o de media manzana, y el juego se celebraba con estrepitosas carcajadas, como si fuese el paso más gracioso del mundo.
- Un labrador habitante en otro distrito de la huerta, hombre que las echaba de guapo y nunca tenía bastante tierra, sintióse tentado por el bajo precio del arrendamiento y apechugó con unos campos que á todos inspiraban miedo.
- En una de aquellas miradas casi maquinales que la viuda echaba hacia afuera, como para poner solución de continuidad al temeroso problema que tenía entre ceja y ceja, vio pasar a una persona que le retuvo un instante la atención.
- Volvieron el rostro al cafetín, y como personajes de tragedia, lanzaron una eterna maldición sobre la cabeza de Espantagosos, un ladrón que, al quedarse sin dinero dos hombres honrados, les echaba a la calle sin más miramientos.
- Y cada vez que se le ponía delante echaba a rodar los proyectos de vida piadosa que Ana poco a poco iba acumulando en su cerebro, dispuesta a ser, en cuanto mejorase el tiempo, una beata en el sentido en que el Magistral lo había solicitado.
- De esta vez decía el cura de Boán, viejo terne y firme, que echaba fuego por los ojos y gozaba fama del mejor cazador del distrito después de Primitivo, de esta vez los fastidiamos, ¡ quoniam ! Nucha no asistía a las sesiones del comité.
- Aprovechando la ocasión propicia, acercáronse disimuladamente las dos mayores a don Pedro, y mientras Rita le plantaba en la cabeza un sombrero de tres picos, Manolita le echaba por los hombros una chupa color tórtola, con guirnaldas de flores azules y amarillas.
- Entonces se vio que la continuidad de los sufrimientos había destruido en Jacinta la estimación a su marido, y la ruina de la estimación arrastró consigo parte del amor, hallándose por fin este reducido a tan míseras proporciones, que casi no se le echaba de ver.
- Martínez repetía por centésima vez y ya llevaba ganados unos cinco mil reales que como el dolor de una madre no hay otro, y echaba, sin pizca de dolor propio, sobre la imagen enlutada del altar, toda la retórica averiada de su oratoria de un barroquismo mustio y sobado.