Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "echar" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra echar para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Pero eso de echar.
- Ya me quiere echar.
- Para echar mis cuentas.
- ¿Se dejaría echar al pozo?
- ¿Si queréis a mí échar algo?
- Sintieron impulsos de echar a correr.
- Te voy a echar los perros como al oso.
- ¿Me permite usted echar un cigarrillo?
- Nelson nos convida a echar unas cañas.
- No la puedo echar y volvió a abatirse.
- Ahora, veremos si puedo echar mi nombre.
- Fortunata sentía ganas de echar a correr.
- Es lo mejor para echar virtud y filosofía.
- Lo primero que me ocurrió fue echar a correr.
- Maximiliano se vio precisado a echar otro velo.
- Pues el tal sabe echar por la calle de enmedio.
- No la puedo echar, Gertrudis, no la puedo echar.
- Como usted me quiera echar al cuarto, me sublevo.
- Y ahora le quiere echar la culpa a la otra pobre.
- Don Santos le convidaba a veces a echar una copa.
- Por fin Jacinta tuvo que echar la llave a la puerta.
- Como tenía tanta confianza, iba a echar un cigarro.
- Si echar a andar o esperar a que llegara la mañana.
- ¡Sencillo! Sí, hay que echar a Petra de esta casa.
- A cuenta que voy a echar un espotrique con mi tocayo.
- Sí, porque si no, tu tía me va a echar los tiempos.
- Sobre esto quiero echar tierra, porque me volvería loca.
- Pero el convencimiento de ella no lo podía echar de mí.
- Ella estaba contenta, no parecía echar de menos a nadie.
- Antes que rendir mi navío, lo he de volar o echar a pique.
- ¡Gertrudis! ¡Tula! Pero has dicho que no la puedes echar.
- Me dieron ganas de llorar, de echar a correr o de no sé qué.
- Todo se puede echar a perder ahora, había pensado don Álvaro.
- Con dos de sus barcos pueden echar a pique toda nuestra escuadra.
- Uno de los pequeños intentó echar la zarpa al abrigo de Jacinta.
- El demonio me lleve, si me quedo sin echar el catalejo a la fiesta.
- Si te empeñas en meter la cuchara, creo que lo vas a echar a perder.
- Habíalos frisones y otros que se podían echar a la oreja de un toro.
- Echar mano al bolsillo, darle cuatro o cinco duros, y marcharme a mi casa.
- Ahora no hay más remedio que echar a correr a la descubierta dijo Martín.
- ¡Hola! ¡Buenos días! ¿Va usted a echar un vistazo por este viejo barrio?
- Y de todo esto iba a tener la culpa él, y Vetusta se le iba a echar encima.
- En la cantidad de sal que le iba a echar a la merluza del señorito Nicolás.
- Algunos clérigos se alzaron también, anunciando que iban a echar completas.
- No la puedo echar, Gertrudis, no la puedo echar y el hombre rompió a llorar.
- ¿Por qué ha de echar sobre mí la sociedad esta befa, no siendo yo culpable?
- Allá en las marismas de Palomares, don Víctor solía echar de menos el teatro.
- ¡Se la quieren echar en los brazos! ¡Esa Marquesa es una Celestina de afición!
- Que ya que chupe el agua que hubiere entonces, tornará luego la mar a echar más.
- Usted no tiene hechizos colgados del cuello, ni tenemos ídolos que echar al río.
- Yo solía ayudarle muchas veces a echar el cordel de la corredera, y luego a medir.
- Por no echar la soga tras el caldero, la triste se esforzó y cumplió la sentencia.
- Solían también lavar en el gran artesón de la cocina, y zurcir y echar un remiendo.
- Digo de verdad que vi al hombre dar vueltas alrededor, como perro que se quiere echar.
- ¡Venga leña! Pero nos cansamos de ella y todos queremos echar el pie fuera del plato.
- Dantchari, el Estudiante, desafió a echar versos a Bautista y éste aceptó el desafío.
- La tía le acababa de echar los tiempos, y aún se oían abajo los resoplidos de la fiera.
- En las Micaelas no puede ser, a cuento de que allí la tuvieron que echar por escandalosa.
- Volvió a echar fuera una cantidad increíble de lengua, y luego se puso a decir en voz baja.
- Si hasta que venga el Príncipe no le llevan a usted a su ramo, menudo pelo va usted a echar.
- Un sacerdote es hombre como todos y puede enfadarse en una disputa y echar venablos por la boca.
- La señorita no dio más respuesta que dejar la labor, envolverse en su mantón y echar a andar.
- Eso es, quieres que me duerma para echar a correr a darle cuerda a esa maniática de Guillermina.
- Y yo veo a muchos jóvenes, señor Azorín, echar por las veredas de sus pensamientos descarriados.
- se quedó amoratada, empezó a dar manotazos y a echar por aquella boca unas flores, ¡unas berzas.
- Todo se reduce a echar muchas babas, y luego ya viene el hombre con otras ideas y otra manera de ser.
- Y la vez que podía echar cabra u oveja no echaba carnero, y si había huesos, no entraba cosa magra.
- Pero tenía su espíritu admirablemente dispuesto para recibir toda sutileza que se le quisiera echar.
- Eso de echar todo por la ventana en cuanto el señor corazón se atufa, es un disparate que se paga caro.
- No puede uno echar fuera completamente el hombre supersticioso que lleva en la sangre la idea del pecado.
- El Cacho ponía de su parte su nerviosidad, su furia, su violencia en echar la pelota baja y arrinconada.
- Luego seguían todos mis compañeros, en los overos de echar agua, sin sombreros y las caras descubiertas.
- Al anochecer, salieron del pueblo todos, algo borrachos, y alguno se paró a echar la papilla en el camino.
- Tuvo precisión de echar un velo, como dicen los retóricos, sobre aquella parte de la historia de su amada.
- Era como si tratándose de un árbol, empezara a echar flores, y más flores, gastando en esto toda la savia.
- Francamente, yo creí que el golpe se había chafado y que Pavía no se atrevía a echar las tropas a la calle.
- Mas no tuvo Monote que echar de nuevo los bofes, pues Batiste se alejó fingiendo haber desistido de tal compra.
- De Pas había querido echar todo el peso de la censura eclesiástica y las más severas penas sobre Contracayes.
- Respondió gozoso el eclesiástico, tratando de echar pie a tierra, ardua operación en que le auxilió el abad.
- No sabe nada, no trabaja, no tiene pesquis más que para echar fanfarronadas y decir que se come los niños crudos.
- Yo, que veía poco remedio en el negocio y que me iban a echar la garra, fingí que me había dado mal de corazón.
- Y acostóse en la cama, poniendo por cabecera las calzas y el jubón, y mandóme echar a sus pies, lo cual yo hice.
- Después empezó a aburrirse, a echar de menos la vida ordinaria, y exageraba al decir las horas que pasaba en vela.
- Y como desea echar una última ojeada a la escena, inclina la cabeza y se pone los lentes con un movimiento rápido.
- Aquellos criados indiferentes, mudos, respetuosos, sin cariño, le hacían echar de menos la humanidad que compadece.
- Era como si un herrero martillase junto al mismo corazón, remachando a fuego una pieza nueva que se acababa de echar.
- Fue tanta, que considerando lo poco que había de entrar en mi cuerpo, no osé, aunque tenía gana, echar nada de él.
- Tanto charló aquel hombre, que Fortunata, después de haberle rogado para que entrara, le tuvo que echar con buen modo.
- La mañana estaba deliciosa, el cielo despejadísimo, los árboles del paseo de Santa Engracia empezaban a echar la hoja.
- Se acercaba a la mesa, después de respirar fuerte, silbaba la marcha real, y fingía echar un vistazo a los periódicos.
- Al ir vaciándose los jarros y desocupándose las fuentes, nadie quiso estar callado y empezaron las bromas a echar chispas.
- Para que si te ves en el trance, por exigencias irresistibles del corazón, de echar abajo el principio, sepas salvar la forma.
- Dicho esto, Barbarita seguía rezando y Plácido se ponía a echar pestes mentalmente contra el Sordo, un tablajero a quien él.
- Algunos hombres honrados que allí estaban se quisieron levantar y echar el alguacil fuera de la iglesia, por evitar escándalo.
- Señorito, ¡si usted adoptase una buena resolución! ¡Echar a ese hombre, señorito, echarlo! Calle usted, hombre, calle usted.
- El señor Peláez estaba acostumbrado al estilo del Provisor, que nunca era más erudito que al echar la zarpa sobre una víctima.
- El círculo de cabezas volvió a formarse, y en él echó Don Basilio su aliento, como los saludadores, antes de echar sus palabras.
- Esta visita teníala por infalible, pues la santa era muy amiga de echar réspices y de enderezar a las que cometían pecados gordos.
- Yo necesito hablar, expansionarme, echar fuera de mí esta inquietud que me devora, como si fuese yo mismo quien se mete en aventuras.
- ¡Si se convenciera de que el amor que tiene a su marido es como echar rosas a un burro para que se las coma, si se convenciera de esto.