Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "eché" aquí tienes una selección de 41 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra eché para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Yo me eché a reír.
- Eché un vistazo y salí.
- Cada uno eche por su calle.
- Pues decía que eché a correr.
- Me eché a temblar, lo confieso.
- Yo no lo entendía y me eché a reír.
- Vamos, lo mejor es que me eche a reír.
- Y eso que me eché encima cuatro mantas.
- Trinqué la mantilla y me eché a la calle.
- No digo yo tampoco que se le eche a la calle.
- Dígale usted a mi marido que la eche, Julián.
- Cuando te dormiste, me eché de la cama y lo cogí.
- Salí de la taberna y eché a correr por el camino.
- Y como no le eche algo al condenado, me da muy mal rato.
- Yo puse cuidado en todo y eché la primera loa en el lugar.
- Como usted no me eche, aquí me tendrá otra vez esta tarde.
- Esta mañana estuvo Juan Pablo a verme y le eché una chinita.
- Al fin, le quité y me eché en la cama y colguélo en una azutea.
- No quise enseñarlas a mi mujer, y, subiendo al Izarra, las eché al mar.
- Porque en tal tiempo eché un dobloncito de cuatro, y en cual tiempo otro.
- Maldiciones le eché cuando vi tan gran disimulación que no pensé acabar.
- Al verlo me eché al agua sin que nadie lo notara y pude agarrarme al ancla.
- Mire que va a jorobar al paciente, y la saliva que eche va a llegar hasta aquí.
- Mira, Tití y al decirlo apechugaba contra su seno al animalito, me dicen que te eche.
- Yo le llevé por la puerta excusada, le dí las ropas de mi marido y le eché a la escalera.
- En la cocina eché el ancla, lloroso, considerando cuán mal había concluido mi combate naval.
- Entonces eché de ver claramente por primera vez, maldiciéndola, la humildad de mi condición.
- La otra, que no emplee usted medios tan miserables y tan indignos como éste y eché el periódico al suelo.
- Les eché una cuerda, que ataron al Cachalote, y luego, saltando como yo, de una piedra en otra, subieron al barco.
- Ya he empezado yo a sacudirme las pulgas, y esta tarde le eché su puntadita a Plácido para que nos diera la casa gratis.
- Pero me enfurece que lo que estaba bien, y muy en su punto, venga el señor Progreso y lo eche a perder con su afán de revolucionarlo todo.
- Si no se trata aquí de que yo eche pelo ni de que no eche pelo manifestó Don Basilio incomodándose un poco y mostrando el palillo deshilachado.
- Hoy debe estar el mar digno de verse me dije a mí mismo, y aunque todavía no había aclarado, me vestí, me puse el impermeable y me eché a la calle.
- Al fin, yo estaba cansado de toser, cuando se me asoma a la red una vieja tosiendo, y eché de ver mi desventura (que es peligrosísima seña en los conventos.
- Yo le eché anteayer un largo sermón, recomendándole que se amoldara a las realidades de la vida, que pusiera un freno a aquella imaginacioncilla tan desenvuelta.
- Ya le pedía uno el alquiler de la casa, otro el de la espada y otro el de las sábanas y camisas, de manera que eché de ver que era caballero de alquiler, como mula.
- Comenzó a decir de qué manera se podía conquistar la Tierra Santa y cómo se ganaría Argel, en los cuales discursos eché de ver que era loco repúblico y de gobierno.
- Recuerdo que me eché a dormir sobre la mesa, y cuando me quise dar cuenta de dónde estaba, me encontré, como por arte de magia, a bordo de un gran buque, que salía en aquel instante de la rada de Brest.
- Diome a mí gran risa de ver en lo que ponía la soldadesca, y eché de ver que era algún picarón gallina, porque ya entre soldados no hay costumbre más aborrecida de los de más importancia, cuando no de todos.
- Cayóme en gracia la respuesta del hombre, y eché de ver que estos son de los que dijera algún bellaco que cumplen el precepto de San Pablo de tener mujeres como si no las tuviesen, torciendo la sentencia en malicia.
- Yo que los vi que ya, en suma, multiplicaban, metí en paz la brega, desasí a los dos, y levanté del suelo al corchete, el cual estaba llorando con gran tristeza, eché a mi tío en la cama, el cual hizo cortesía a un velador de palo que tenía, pensando que era convidado.