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Ejemplos de oraciones con la palabra edificio

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra edificio en el contexto de una oración.

Término edificio: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "edificio" aquí tienes una selección de 43 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra edificio para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Me va a aburrir con su edificio.
  • Les hemos hecho casi la mitad del edificio.
  • Ya tiene hecho todo el vaciado del edificio.
  • La inmoralidad dominaba dentro del vetusto edificio.
  • El edificio, por lo angosto y alto, parecía una torre.
  • Una galería con cierre de cristales rodea todo el edificio.
  • El edificio consta de dos pisos, con balcones de piedra torneada.
  • Quiero concluir el edificio, ya que el amigo Aparisi lo quiere empezar.
  • Parece una culebra que rodea todo el edificio y que ahora se desenrosca.
  • Yo lo tomo todo, hasta una llave vieja, para cuando se acabe el edificio.
  • Era hombre que cuando se ponía a toser hacía temblar el edificio donde estaba.
  • Francamente, yo que siempre creí que el tal edificio no era factible, voy viendo.
  • El hospital aquel, ya derruído por fortuna, era un edificio inmundo, sucio, mal oliente.
  • Portal y tienda eran una misma cosa en aquel edificio característico del Madrid primitivo.
  • Tú eres responsable de que se chifle por completo, porque le fomentas el tema del edificio.
  • Los nuevos, espantados, miraban al techo y a las paredes esperando ver desmoronarse el edificio.
  • Ninguna luz brillaba en el vasto edificio, y la gran puerta central parecía cerrada a piedra y lodo.
  • Por la parte más próxima a la calle, fuertes rejas de hierro completaban el aspecto feudal del edificio.
  • Ii Un edificio ad hoc dijo con incredulidad el marqués de Casa Muñoz, que era uno de los presentes.
  • La casa del torrero y el faro formaban un solo edificio, asentado sobre una plataforma cortada en las rocas.
  • Di la vuelta por la curva, pensando lo que acababa de ver en Buenavista, la cinta negra enroscada en el edificio.
  • Sus coetáneos dicen que esta iglesia es un maravilloso edificio, y las guías modernas confiesan que es grandioso.
  • El edificio, bajo su toldo de negras nubes, con el ruido temeroso del cierzo que lo fustigaba, era amenazador y siniestro.
  • Pareciéronle a Fortunata bonitos el edificio y su situación, expresando el deseo de entrar pronto, aquel mismo día si era posible.
  • En el centro de la plazuela, sobre una gruesa capa de arena, elevábase todo un edificio de lienzo, con pintura que imitaba a la piedra.
  • Ana estaba sintiendo que la fantasía había tenido en su piedad más influencia de la que conviniera para la solidez de aquel edificio.
  • La torre del reloj, cuadrada, desnuda, monótona, partiendo el edificio en dos cuerpos, y éstos exhibiendo los ventanales con sus bordados pétreos.
  • En la cumbre amarilleaba a la luz del sol poniente un edificio prolongado, con torre a la izquierda, y a la derecha un palomar derruido, sin techo ya.
  • De este patio partía la escalera exterior, ancha, de piedra blanca, que entraba en el edificio al llegar al primer piso, pasando por un arco rebajado.
  • Joaquinito, encarnado de placer, y un poco por el anís del mono que había bebido, creyó del caso coronar el edificio de su gloria cantando algo nuevo.
  • Total, que si por desgracia llegaba a faltar Don Basilio del Ministerio de Hacienda, este se venía abajo de golpe como un edificio al cual falta el cimiento.
  • Levanta de nueva planta un buen edificio, un asilo para este o el otro fin, por ejemplo, un gran manicomio en que se recoja y cuide a los pobrecitos que han perdido la razón.
  • Del convento ampuloso y plateresco de las Clarisas había hecho el Estado un edificio para toda clase de oficinas, y en cuanto a San Benito era lóbrega prisión de mal seguros delincuentes.
  • Entró por la puerta pequeña que comunica el patio con el largo pasillo interior del edificio, y una vez allí pasó sin obstáculo al vestíbulo, tentando la pared porque la oscuridad era completa.
  • Sólo diremos que, en concepto de los facultativos más acreditados, no ha sido extraña a la pérdida que lamentamos la falta de condiciones higiénicas del edificio miserable que habitan las Salesas.
  • Adorámoste, Cristo, y bendecímoste, pues por tu Santísima Cruz redimiste al mundo, y de paso que rezaba, su mirada buscaba a lo lejos los Pazos de Ulloa, que debían ser aquel gran edificio cuadrilongo, con torres, allá en el fondo del valle.
  • Allá se encaminó desde la calle de Don Pedro, y antes de entrar en el portal de la pollería, el mismo portal y el mismo edificio donde tuvo principio la historia de sus desdichas, una vecina le dijo que Segunda estaba en el puesto de la plazuela, comiendo con unas amigas.
  • Frente a la Lonja, el Principal, pobrísimo edificio, mezquino cuerpo de guardia, por cuya puerta pasea el centinela arma al brazo, con aire aburrido, rozando con su bayoneta a los soldados libres de servicio, que digieren el insípido rancho contemplando el oleaje de alimentos que se extiende por la plaza.
  • Y sin embargo, la pobre hilandera, al llegar cerca de allí, deteníase indecisa, temblorosa, como las heroínas de los cuentos ante la cueva del ogro, dispuesta á meterse á campo traviesa para dar vuelta por detrás del edificio, á hundirse en la acequia que bordeaba el camino y deslizarse agazapada por entre los ribazos.
  • Pero la Restauración, que no podía restituir, alentaba el espíritu que reedificaba y ya las Hermanitas de los Pobres tenían coronado el edificio de su propiedad, tacita de plata, que brillaba cerca del Espolón, al Oeste, no lejos de los palacios y chalets de la Colonia, o sea el barrio nuevo de americanos y comerciantes del reino.
  • Un edificio construido por contrata, tan bonito como frágil, con sus tejados rojos y escalinatas con jarrones de yeso, situado en el centro de un jardincillo excavado en las rocas, con dos docenas de árboles tísicos que gemían melancólicamente, martirizadas sus raíces por la capa de dura piedra que encontraban a pocos palmos del suelo.
  • El edificio de las Micaelas había sido una casa particular, a la que se agregó un ala interior costeando dos lados de la huerta en forma de medio claustro, y a la sazón se le estaba añadiendo por el lado opuesto la iglesia, que era amplia y del estilo de moda, ladrillo sin revoco modelado a lo mudéjar y cabos de cantería de Novelda labrada en ojival constructivo.
  • Veremos si al fin me salgo con la mía, que es un grano de anís, nada menos que levantarles un edificio de nueva planta, un verdadero palacio con la holgura y la distribución convenientes, todo muy propio, con departamento de esto, departamento de lo otro, de modo que me quepan allí doscientos o trescientos huérfanos, y puedan vivir bien y educarse y ser buenos cristianos.