Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra ejercer

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ejercer en el contexto de una oración.

Término ejercer: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ejercer" aquí tienes una selección de 10 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ejercer para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Caballero, no venimos aquí a disputar, venimos a ejercer la caridad.
  • Ella sí que tenía campo vastísimo en que ejercer su espíritu crítico.
  • La dictadura científica que Andrés pretendía ejercer, no se reconocía en la casa.
  • Se resolvió últimamente dejar los periódicos libres, pero ejercer una gran vigilancia.
  • Es que se pirraba por proteger, dirigir, aconsejar y tener alguien sobre quien ejercer dominio.
  • Pues lo que usted deseaba era una bandera para poder ejercer la piratería con apariencias de legalidad.
  • Y con el trato frecuente que las dos señoras tenían, doña Silvia llegó también a ejercer gran influencia sobre su amiga, imprimiendo en esta algunos rasgos de su fisonomía moral.
  • Su gran deseo en el fondo era dominar, pero no podía ejercer su dominación en una zona extensa, ni trazarse un plan, y toda su voluntad de poder y toda su habilidad se empleaba en cosas pequeñas.
  • él bien quisiera despabilarse, aplicar prácticamente las nociones adquiridas acerca del estado de la casa, para empezar a ejercer con inteligencia sus funciones de administrador, mas no acertaba, no podía.
  • Que, a pesar de la gran influencia de la casa y de ejercer su nombre bastante prestigio entre los paisanos, la aristocracia montañesa y los curas, la tentativa importaría un comino si no la hubiese tomado de su cuenta Barbacana y no le ayudase un poderoso cacique subalterno, que antes fluctuaba entre el partido de Barbacana y el de Trampeta, pero en esta ocasión se había decidido, y era el mismo mayordomo de los Pazos, hombre resuelto y sutil como un zorro, que disponía de numerosos votos seguros, pues muchísima gente le debía cuartos que tenía esquilmada la casa de Ulloa a cuyas expensas se enriquecía con disimulo y que este solemne bribón, al arrimo del gran encausador Barbacana, se alzaría con el distrito, si no se llevaba el asunto a rajatabla y sin contemplaciones.