Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "elección" aquí tienes una selección de 31 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra elección para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- , ¿para la elección?
- Hemos respondido de la elección.
- ¿Será libre elección de esa señora?
- ¿Cabe libertad donde no hay elección?
- ¿Perder el cura de Anles una elección?
- Bien, eso para la elección importa un rábano.
- ¡Perder una elección! Es la primera vez de mi vida.
- Dijéronle una vez que iba perdida la elección que él manejaba.
- Ya había tirado sus líneas para el caso próximo de la elección de diputados.
- ¿No ha respondido usted de la elección, con cualquier candidato que se presentase?
- ¿Cabe elección donde no se conoce más que uno de los términos en que ha de consistir?
- Que esa persona de la casa Primitivo, vamos nos va a hacer una perrería gorda en la elección.
- De todas suertes la elección era una honra para ellos, aunque lo negase el sarraceno de Tomás.
- Naturalmente hablaban de la batalla próxima, del candidato y de otras particularidades referentes a la elección.
- ¡Para la elección, sí! X Y era lo cierto que en el alma cerrada de Gertrudis se estaba desencadenando una brava galerna.
- (¡Cuán lejos estaban los tiempos belicosos en que aseguraba una elección a puntapiés!) Barbacana no se opuso a la hazaña.
- La tarde que se supo la pérdida definitiva de la elección, el abogado estaba en su despacho, rodeado de tres o cuatro personas.
- Cuando la elección estriba en una persona, y no cabe cerciorarse de si está de buena o mala fe, de poco sirve revelar sospechas.
- En otros términos, su amor propio, que le gobernaba más que la conciencia, le exigía, ya que no una elección libre, el simulacro de ella.
- Y con esto y con las facultades latas de que se hallaba investido, declaró, puesta la mano en el pecho, que respondía de la elección de Cebre.
- Andrés animó un poco a la enferma, jabonó y friccionó la piel en el sitio de elección, y hundió el trócar en el vientre abultado de la muchacha.
- ¿Pues no decía usted gritó un día el Gobernador con vehementes impulsos de mandar al infierno al gran secretario que la elección no sería muy costosa.
- Tengo que estar alerta se decía Gertrudis para cuando en él se despierte el hombre, el macho más bien, y educarle a que haga su elección con reposo y tiento.
- En rigor la tía Tula había ya hecho, por su parte, su elección y se proponía ir llevando dulcemente a su Ramirín a aquella que le había escojido, a Caridad.
- ¡Cuán sazonada madurez prometía tan suave primavera! Al pensarlo, felicitábase otra vez Julián por la parte que le cabía en la acertada elección del señorito.
- Trueques de papeletas, retrasos y adelantos de hora, falsificaciones, amenazas, palos, no fueron arbitrios peculiares de esta elección, por haberse ensayado en otras muchas.
- Y no estuvo muy feliz Juan Pablo, en la elección de aquel día para hacer a doña Lupe la proposición de empréstito, pues encontró a la capitalista dada a todos los demonios.
- Barbarita, que la había criado, conocía bien sus notables prendas morales, los tesoros de su corazón amante, que pagaba siempre con creces el cariño que se le tenía, y por todo esto se enorgullecía de su elección.
- El amor es la reclamación de la especie que quiere perpetuarse, y al estímulo de esta necesidad tan conservadora como el comer, los sexos se buscan y las uniones se verifican por elección fatal, superior y extraña a todos los artificios de la Sociedad.
- Día y noche estaba el insigne cacique atravesado en la carretera, y a cada viaje la elección de Cebre se presentaba más dudosa, más peliaguda, y Trampeta, desesperado, vociferaba en el despacho del Gobernador que importaba desplegar fuerza, destituir, colocar, asustar, prometer, y, sobre todo, que el candidato cunero del gobierno aflojase la bolsa, pues de otro modo el distrito se largaba, se largaba, se largaba de entre las manos.
- Porque aquel hidalgo de cepa vieja sentía a la vez gana ardentísima de casar a las chiquillas y un orgullo de raza tan exaltado, bajo engañosas apariencias de llaneza, que no sólo le vedaba descender a ningún ardid de los usuales en padres casamenteros, sino que le imponía suma rigidez y escrúpulo en la elección de sus relaciones y en la manera de educar a sus hijas, a quienes traía como encastilladas y aisladas, no llevándolas sino de pascuas a ramos a diversiones públicas.