Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "empezaba" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra empezaba para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Y empezaba luego.
- Empezaba el Otoño.
- Empezaba á conocerse.
- Empezaba a ser descarado.
- Empezaba a cogerle miedo.
- Empezaba la misa del gallo.
- Este discurso empezaba así.
- Y entonces empezaba la lucha.
- Su marido empezaba a atontarse.
- Fortunata empezaba a sentirse mal.
- Poco después empezaba el delirio.
- Allí dentro ya empezaba la noche.
- Me empezaba a encontrar bien allí.
- Empezaba Marzo con calores de Junio.
- Empezaba esta, y le respondía la otra.
- Mire usted que empezaba a maliciármelo.
- El drama empezaba a interesarla de veras.
- Rosa empezaba a quejarse de su fecundidad.
- Y diciéndolo empezaba a redactar la orden.
- Vegallana empezaba siempre con sus sardinas.
- No, si también empezaba yo a maliciarme eso.
- Toma y Joshé empezaba a puñetazos y a golpes.
- En muchas casas empezaba a notar cierta reserva.
- Poco después empezaba a clarear la concurrencia.
- Empezaba á darse cuenta exacta de su situación.
- La sociedad española empezaba a presumir de seria.
- Mientras ella empezaba a lloriquear, Juan se decía.
- Se levantó y salió de la catedral, que empezaba a dormirse.
- Porque ya empezaba a ser viejo y no estaba para muchas bromas.
- Por horas, nada más que por horas, ¿por qué no empezaba por ella?
- Cuando yo era niña y empezaba a leer versos, mi autor predilecto era ese.
- Otra sacaba de debajo de la cama un zoquete de pan y empezaba a comérselo.
- El círculo que la rodeaba se iba estrechando, y la dama empezaba a sofocarse.
- Guillermina, sin dejar de oír esto, empezaba a poner su atención en otra cosa.
- Allí empezaba lo que llamaban el martillo, o sea el crucero del vastísimo local.
- Porque empezaba a creer que el loco, con serlo tan rematado, había dicho verdades.
- Y la sacrílega, al llegar bajo el coro, empezaba a sentir miedo de aquella mirada.
- La mamá tenía sus proyectos, y empezaba a tirar acertadas líneas para realizarlos.
- ¿Quería satisfacer el amor propio a quien la edad empezaba a dar algunos disgustos?
- Ahora se empezaba a hablar en Vetusta de si él ponía o no ponía los ojos en la Regenta.
- Ya empezaba a usarse el nombre de Presidente y pronto habría nombre distinto para cada cual.
- Explicó detenidamente varias lides, no muchas aún, porque empezaba a asistir, como quien dice.
- No se vio jamás nombre tan campanudo, porque acababa en dan y empezaba en don, como son de badajo.
- Dio aquel tirón enérgico que él siempre daba, siguiendo la moda que en Madrid empezaba entonces.
- Los árboles continuaban chorreando el agua de las nubes, pero el cielo empezaba a llenarse de azul.
- Se había prometido no salir de casa, y la casa empezaba a parecerle una cárcel demasiado estrecha.
- Cuando el reloj empezaba a darla, el viento la cogía en sus brazos y se la llevaba lejos, muy lejos.
- Aquel trigo que, según el valentón, nadie llegaría á segar, empezaba á embellecer á la familia.
- La comandanta empezaba a disponer el tren de limpieza, y a sacar los trastos para barrer con desahogo.
- Una ves empezaba el cuento era un rey muy malo, muy galopín, que se comía la gente y las presonas vivas.
- Si se me permite dar una opinión dijo Feijoo, que empezaba a marearse con tanto barullo, voto con el pollo.
- ¡Oiga usted, mal clérigo! exclamó Quintanar, que estaba de muy buen humor y empezaba a sentirse rejuvenecido.
- ¡Cuánto deseaba su presencia! sólo él podría acompañarla en la soledad de enfermo que empezaba aquel día.
- ¡Pobre mujer! exclamó ella, respondiendo al intento de Juan, que empezaba por hacer a la otra digna de lástima.
- Empezaba el chismorreo, y poco después, en los murmurantes corros que se formaron, circulaban noticias y comentos.
- Hubiese querido ir a Lúzaro, pero el curso empezaba, y don Ciriaco opinó que no debía perder ni un día de clase.
- Empezaba entonces el llamado género flamenco a ser de buen tono en ciertos barrios del arte y en algunas sociedades.
- Entraron en San Ginés, y Guillermina se fue derecha a la capilla de la Soledad, a punto que empezaba la primera misa.
- Pero doña Lupe empezaba a hacérsele horriblemente antipática, y por nada del mundo le habría hecho una confidencia.
- Empezaba á caer la tarde, cuando el herido, despreciando las protestas y ruegos de las dos mujeres, saltó de su camón.
- A Rubín se le acabó su saber de liturgia, y a Fortunata le empezaba a molestar un pie, a causa de la apretura de la bota.
- La conversación del círculo, que empezaba casi siempre con el tema de la guerra, pasaba insensiblemente al de los empleos.
- El médico no intentó disputar más, porque a su vez empezaba a hallarse preocupado con la flema del heredero de los Moscosos.
- Los domingos, empezaba a oírse desde las dos el tambor que ameniza el Tío Vivo y balancines que están junto al Depósito de aguas.
- Al oír esto, Fortunata tuvo un retroceso en su salvaje idea, y cogiendo al chiquillo, que empezaba a rezongar, se lo llevó al seno.
- El juez, por la tarde, fué a ver al tío Garrota a la cárcel, y dijo que empezaba a creer que el prendero no había matado a su mujer.
- Inmediatamente después empezaba a distribuirse toda aquella tropa mujeril, como soldados que se incorporan a sus respectivos regimientos.
- A los dos meses de una de las más graves distracciones de su vida, su mujer empezaba a gustarle lo mismito que si fuera la mujer de otro.
- Empezaba a cambiar el paísaje, y el suelo, antes llano, mostraba colinas y árboles que iban pasando por delante de la ventanilla del tren.
- Y entre Kempis y la Regenta, y el calor que empezaba a molestarle, y la prohibición de los baños le quitaron el humor al digno magistrado.
- Relativamente decía el Marqués que con la gota que le empezaba a molestar iba echando una moralidad severa y un humor negro como un carbón.
- En tanto el público empezaba a impacientarse, se iba acabando la formalidad, y en algunos rincones se oían risas que provocaba algún chusco.
- Y así aquel día, añadiendo la ración del trabajo de mis manos, o de mis uñas, por mejor decir, acabamos de comer, aunque yo nunca empezaba.
- Pero ya empezaba Quintanar, que siempre había sido regalista, a sospechar algo malo de la influencia del sacerdocio en su hogar, o sea el imperio.
- Llovía más, y por el absorbedero empezaba a entrar agua, chorreando dentro con un ruido de freidera que apenas permitía ya oír el ahilado miiii.
- Se le llevaron en burlesca procesión, él delante, aislado por su propio tizne, y ya con la dignidad tan por los suelos, que empezaba a dar jipíos.
- Mas le picaba tanto la comezón de la variedad que a poco de montar un caballo, ya empezaba a encontrarle defectos y quería venderlo para comprar otro.
- Lo único que sacó Jacinta en limpio de la excursión de aquel día fue un nuevo testimonio de la popularidad que empezaba a alcanzar en aquellas casas.
- Corríase algunas veces hacia la mesa inmediata, sobre todo a última hora, cuando sus amigos, gente que tenía que madrugar, empezaba a desertar del local.
- El vaho ardoroso de la comida, el calor de los cuerpos, en los que empezaba la digestión, y lo agitado de las respiraciones, parecían caldear el ambiente.
- La vista de tal hipoteca contristó a Julián, pues el buen clérigo empezaba a sentir la adhesión especial de los capellanes por las casas nobles en que entran.
- Al segundo, empezámosla y quiso Dios que empezaba por una guerra, y salía yo armado y con rodela, que, si no, a manos de mal membrillo, tronchos y badeas, acabo.
- Ya empezaba el rum rum del motín, el Chato venía a cada momento a decirle que la calle de don Santos y la tienda se llenaban de gente, de enemigos del Magistral.
- Jacinta presintió la jarana, y tomando una resolución súbita, tiró del brazo a su marido y se lo llevó, a punto que este empezaba a tomarle el pelo al inglés.
- Pero si sus piernas flaquearan, si su cabeza no le mantuviese firme en su sendero, si su corazón empezaba a bambolear y enflaquecer, ¿quién la sostendría a ella?
- Jacinta empezaba a impacientarse porque no llegaba su amiga, y en tanto tres o cuatro mujeres, hablando a un tiempo, le exponían sus necesidades con hiperbólico estilo.
- Estaba él orgulloso de aquella pechera, de aquel frac madrileño, de aquellas botas sin tacones que eran la última moda, lo más chic, como ya empezaba a decirse en Vetusta.
- La torre de la catedral, que espiaba a los interlocutores de la glorieta desde lejos, entre la niebla que empezaba a subir por aquel lado, dejó oír tres campanadas como un aviso.
- Pero todo se volvía contar el lance con Aurora, dándole proporciones trágicas, y una vez concluido, lo empezaba de nuevo, revelando contra la que fue su amiga una saña implacable.
- En su cráneo, que empezaba a solidificarse, por más que en el centro latiese aún la abierta mollera, se espesaba el pelo, de día en día más oscuro, suave aún como piel de topo.
- Si la proximidad del crimen había despertado el instinto de la inveterada honradez, la proximidad del amor había dejado un perfume en el alma de la Regenta que empezaba a infestarse.
- Empezaba el calor porque don Víctor, en cuestión de temperatura, se regía por el calendario y ya se sabía que él no podía trabajar en su despacho en cuanto el sudor le molestaba.
- Tan pronto pensaba que no le quería ni pizca, como que le empezaba a querer, y todo era discutir y analizar palabras, gestos y actos de ella, interpretándolos de una manera o de otra.
- Porque aquel señor Mesía se había vuelto a pegar a las faldas de la Regenta, y ya empezaba don Fermín a sospechar si tendría propósitos non sanctos el célebre don Juan de Vetusta.
- ¡Encerrarme yo en un pueblo! ¡Qué talento tienes! De tal modo se demudó el rostro del joven, que Fortunata, que ya empezaba a decir algunas bromas sobre aquel asunto, se recogió en sí.
- Cuando hablaban así, como otros dos hermanos del alma, empezaba la noche, retumbaban los truenos lejanos y vibraban en el cielo los relámpagos que a don Fermín le sorprendieron al entrar en Vetusta.
- A veces se le escapaba la conciencia de su unidad, empezaba a verse repartida en mil, y el horror dominándola producía una reacción de energía suficiente a volverla a su yo, como a un puerto seguro.
- Luego el perro de Satanás me atormentaba por vengarse, y cuando empezaba la misa, a mí me parecía que alzaban el telón, y cuando yo rompía a cantar, se me venía a la boca aquello de El Siglo, que dice.
- Tellagorri se sentía poco aficionado a las cosas de iglesia, tenía poca apición, como hubiera dicho él, y cuando bebía dos copas de más la primera gente de quien empezaba a hablar mal era de los curas.
- Cuando llegaron al cenador donde se empezaba a servir el café, la de Rianzares inclinaba su cabeza de fraile corpulento cerca del hombro del Magistral, diciendo con los ojos en blanco, y llena de miel la boca.