Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "encontrado" aquí tienes una selección de 83 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra encontrado para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No han encontrado nada.
- He encontrado el filón.
- No habrá encontrado nadie.
- ¿Cómo la ha encontrado usted?
- ¿Dónde los ha encontrado usted?
- ¿Qué, ha encontrado usted algo?
- Creía haber encontrado una frase.
- Y ¿sabes a quién me he encontrado?
- Pues qué, ¿has encontrado la panacea ?
- Los dos han encontrado natural el convite.
- No podía haber encontrado Barret peor amo.
- Ella no había encontrado la llave, por lo menos.
- Eran los dos, que se habían encontrado en la escalera.
- ¡Pero si no tiene dinero! Pues ahora lo ha encontrado.
- Después de revolver mucho, fue encontrado el documento.
- ¿No la ha encontrado usted a la vuelta, bien acompañada?
- Es mucho más que eso, porque he encontrado lo que buscaba.
- Me daba tanto asco como si me lo hubiera encontrado en la sopa.
- No habiendo encontrado el tesoro, nos buscarían con más ahinco.
- Era muy particular que no le hubiese encontrado nunca en la calle.
- Mesía había encontrado a la Regenta expansiva, alegre, confiada.
- La había encontrado en un armario de la alcoba de su hermana Emma.
- ¡Dios te lo pague! Si lo hubiera sabido antes, me habrías encontrado.
- Pues qué, ¿no te ha dicho esta tonta que hemos encontrado otro Pituso ?
- Alguna vez había hecho lo mismo con un cualquiera encontrado en la calle.
- Pero yo no sé quién lo ha encontrado más natural, si Sarrió o Azorín.
- De haberla leído, me hubiera encontrado a mí mismo doblemente interesante.
- La Santa había encontrado refuerzo de piedad en el Tercer Abecedario por Fr.
- Yo he encontrado en la primera página precisamente, una profunda lección de vida.
- Respondía Segunda que no una ni dos veces, sino más de veinte había encontrado al tal.
- Roseta tenía siempre en su estudi algún nido, que decía haber encontrado en el camino.
- Cuando he buscado un poco de calor y de abrigo, he encontrado frialdad, dureza y egoísmo.
- Y en esta centralización aristocrática y administrativa ha encontrado Infantes su ruina.
- Él la abrigaba solícito con un saco de lona que habían encontrado en el fondo de la barca.
- Para comprender esta inhumana crueldad, es preciso haberse encontrado en trances tan terribles.
- He encontrado que en el amor, como en la medicina de hace ochenta años, hay dos procedimientos.
- A este muchacho se lo habían encontrado en El Dragón un día a bordo, al pasar por Santa Elena.
- Tiempo hacía, mucho tiempo, que la insigne fundadora no se había encontrado en compromiso semejante.
- Ésta ha salido por la mañana a hacer la provisión de Pascuas y ha encontrado los precios por las nubes.
- He encontrado en los Pazos, hace un año, el vicio, el escándalo, la grosería y todas las malas pasiones.
- Apostaría yo cien pesos, antes de llegar, a que usted no había encontrado modo de sacudírsela de encima.
- Registrándole el baúl, en su ausencia, había encontrado varias alhajas que bien valdrían dos mil reales.
- ¡Qué impresiones! He encontrado entre las hojas de una Mitología ilustrada, pedacitos de yerba de Loreto.
- Y usted, don Andrés, que es un sabio, que ha encontrado esas teorías sobre el amor, ¿qué es eso del amor?
- Daba el ventanillo a la plaza de la fuente, en donde el día anterior se había encontrado con el extranjero.
- Cubríalas el humo, dejando ver las banderas, hechas con el primer trapo de color encontrado en los basureros.
- Azorín tiene, como no podía ser menos, su estética teatral, que algunos críticos han encontrado exagerada.
- Así hemos encontrado el mundo y así lo dejaremos decía la vieja, convencida de que su argumento no tenía réplica.
- Un momento se habían encontrado sus ojos con los de Mesía, pero no se habían turbado ni escondido como otras veces.
- Estos recuerdos, Pepita, yo los he encontrado más dulces y más buenos que las tortadas que había dentro de la cesta.
- La madre le miraba con desconsuelo, aunque contenta de que se hubiera encontrado forma y manera de vencer la dificultad.
- No podía consultar el reloj de bolsillo, porque el día anterior al darle cuerda le había encontrado roto el muelle real.
- Mire usted lo que me encontrado aquí dijo y sacó del bolsillo, entre dos dedos, una liga de seda roja con hebilla de plata.
- Ya todos aseguraban haber encontrado a don Santos dando patadas a la puerta de la Cruz Roja y desafiando a gritos al Magistral.
- Pero no se había encontrado a su antiguo amor, hecha un pingo, y la convidó a tomar un café en aquel apartado establecimiento.
- A la mañana siguiente, cuando Azorín ha ido a ver qué tal había pasado Pic la noche, ha encontrado las cuatro moscas difuntas.
- Los chinos han encontrado los barriles de opio y están en la cubierta borrachos, como muertos la mayoría contestó el contramaestre.
- El parecido, convéncete tontuela, no es más que la exaltación de tu pensamiento por causa de esa maldita novela del niño encontrado.
- Al menos, desdichada, confiese usted su delito dijo Rubín, que deslizándose en las tinieblas había encontrado un cajón en que sentarse.
- Si alguno había querido tratarla como a Obdulia, pronto había encontrado un desdén altivo y una ironía cruel capaces de helar una brasa.
- Es menester que usted se entere bien dijo Maximiliano al sentarse en el sillón, creyendo haber encontrado un buen cabo de discurso para empezar.
- Una vez un enfermero le dió a Andrés un cuadernito encontrado entre papeles viejos que habían sacado del pabellón de las hijas de la Caridad.
- El mozo aseguró que en aquella cueva se habían encontrado huesos humanos, y mostró en la pared la huella de una mano que él suponía era de sangre.
- Le había encontrado escondido en el pesebre de las vacas, su rincón favorito, y el diablillo traía los rizos entretejidos con hierba y flores silvestres.
- Pasó por el lugar donde había encontrado el fúnebre cortejo, y no pensó ya en aquel ataúd blanco que le obsesionaba con la más amarga de las seducciones.
- Había encontrado después del molino un bosque y lo había cruzado corriendo, cantando, y eso que tenía aún los ojos llenos de llanto, pero cantaba de miedo.
- Decidió retirarse, descontento de no haber encontrado solo a Juan Pablo, pues delante del farmacéutico no podía hablar del espinoso asunto que entre manos traía.
- Pero desde el día en que vio a Fortunata, se sacudió la morriña, creyendo haber encontrado un punto de apoyo para levantar de nuevo el mundo abatido de su optimismo.
- Andrés la conocía de vista por haberla encontrado en San Carlos en la clínica de partos, ataviada con unos trajes claros y unos sombreros de niña bastante ridículos.
- Y aquella mañana, al limpiar una de sus chaquetas, había encontrado en el bolsillo interior una carta que le costó gran trabajo leer, porque ella no estaba fuerte en estas cosas.
- Para lo único que le quedaba un poco de conciencia, fuera de lo presente, era para comparar las delicias que estaba gozando con las que había encontrado en la meditación religiosa.
- Si hubiese sido ya antropólogo entonces el hijo de Recalde, hubiera encontrado, probablemente, que todos ellos tenían la cabeza redonda y que por eso eran tan absolutistas y violentos.
- Aquel silencio matizado por los ruidos propios de la noche hacía imaginarse a Juanito que se hallaba en un tranquilo pueblo, lejos de una vida en la que sólo había encontrado hondos pesares.
- Allí cayó Roseta con su cántaro, sin haber encontrado al novio en el camino, á pesar de que anduvo lentamente, volviendo con frecuencia la cabeza, esperando á cada momento que saliese de una senda.
- Y si no estuviera mandado que lo cómico no acabe en trágico, en buena retórica, en aquel montón inquieto hubieran encontrado sepultura Álvaro y Ramona sofocados por uno de nuestros más humildes cereales.
- Pero en aquel punto respiraba con tal desahogo por haber encontrado una solución, que sus manos temblaban, deshaciendo con alegre presteza el embutido de calcetines y ropa blanca y dando amable libertad al canal y manteo.
- Ahora recordaba las veces que le había encontrado por la mañana en el camino, y hasta le parecía que Tonet procuraba marchar siempre al mismo paso que ella, aunque algo separado para no llamar la atención de las mordaces hilanderas.
- Bajó, pues, la santa, y encontró a su amiga un poco adusta, observando los cariñosos extremos de Jacinta con aquel canario de alcoba que estaba en su poder, como si se lo hubiera encontrado en la calle o se lo hubieran puesto en una cesta a la puerta de su casa.
- Cuando llegó a mi noticia que me acusaban de haber ido al Cuartel General de Moriones a llevar recados de mi jefe, me volé, y aquella misma tarde, habiéndome encontrado a la camarilla en el atrio de la iglesia de San Miguel, me lié la manta a la cabeza, y por poco se arma allí un Dos de Mayo.
- Veíalas arrojarse intrépidas al pozo que estaba cegado y embutido con hierba seca, y en estas y otras escenas de bucólica picante llenas de alegría, misteriosos gritos, sorpresas, sustos, saltos, roces y contactos, no había encontrado más que una tentación grosera, fuerte al acercarse a ella, al tocarla, pero repugnante de lejos, vista a sangre fría.
- Por de pronto, adiós teatro para muchos días, y aunque se trataba ahora de una compañía de zarzuela, que era un género híbrido, sin embargo, él confesaba que empezaba a saborear las bellezas suaves y sencillas de la zarzuela seria, y había encontrado noches pasadas cierto color local en Marina, y sabor de época en El Dominó Azul, sin contar con los amores contrarios del Juramento, que eran cosa delicada.
- Con estos datos, Hurtado aseguraba que la mujer, en un estado alcohólico, evidenciado por el aguardiente encontrado en su estómago, y presa de manía suicida, había comenzado a herirse ella misma con la badila en la cabeza, lo que explicaba la superficialidad de las heridas, que apenas interesaban el cuero cabelludo, y después, en vista del resultado negativo para producirse la muerte, había abierto la ventana y se había tirado de cabeza a la calle.
- El cocinero estuvo a punto de caer de espaldas, de puro goce, cuando, por motivo del punto que le convenía al dulce de melocotón, Obdulia se acercó al dignísimo Pedro y sonriendo le metió en la boca la misma cucharilla que ella acababa de tocar con sus labios de rubí (este rubí es del cocinero.) Al personaje del mandil se le apareció en lontananza la conquista de aquella señora como una recompensa final, digna de una vida entera consagrada a salpimentar la comida de tantos caballeros y damas, que gracias a él habían encontrado más fácil y provocativo el camino de los dulces y sustanciales amores.