Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "enemigos" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra enemigos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Tenía enemigos.
- ¿Usted tiene enemigos?
- Mi casa llena de enemigos.
- Podían venir sus enemigos.
- ¡Pero cuando son muchos los enemigos!
- Con enemigos así no era posible luchar.
- Eran sus carceleros, sus enemigos, sus espías.
- Para Andrés todos los allegados eran enemigos.
- Aquello produjo gran consternación en los enemigos.
- ¿Qué esperaban sino eso los enemigos de la Iglesia?
- Y también de esta murmuración se aprovechan los enemigos.
- ¡Adiós! Y los dos hombres se despidieron como dos enemigos.
- Nuestros enemigos habrán tenido pérdidas de consideración.
- Bien dicen, señora, que la carne es uno de los enemigos del alma.
- Movía el cayado cual si aún estuviese pinchando á los enemigos.
- Yendo en tan buena compañía, sus enemigos fingían no conocerle.
- Este era su distrito, pero en él estaban sus más tenaces enemigos.
- Ya no pensaba en las torpes calumnias de los enemigos del Magistral.
- Su aspecto de hombre resuelto á todo imponía respeto á los enemigos.
- Dentro de su casa ya se guardarían los enemigos de venir á buscarles.
- ¡Las cosas que dirían ya los enemigos! Pero ¿qué le importaba a él?
- En el lenguaje heráldico, el lobo indica encarnizamiento con los enemigos.
- Nunca había entrado en casa de Copa, el antro en otro tiempo de sus enemigos.
- Decidieron declarar la guerra a estos temibles enemigos y quitarles los panales.
- Quedamos enemigos como gatos y gatos, que en despensa es peor que gatos y perros.
- Nadie sabe quién los ha construido ni contra qué clase de enemigos se hicieron.
- ¡Ojalá fuera eterno el verano! Hasta sus enemigos habían cedido en la calumnia.
- Que aquel que viene allá es de esos enemigos míos que le hablan a ella mal de mí.
- Fué un combate terrible, en que los dos enemigos saltaban, se agarraban, se mordían.
- ¡Tenía enemigos! pensó, y le entraron vehementes deseos de defenderle contra todos.
- Otros que echaban al agua a sus enemigos, metidos en una jaula y con los ojos vaciados.
- Glocester, al verle tan alegre y decidor, amable con amigos y enemigos ocultos se dijo.
- La verdad era que el papel Provisor subía mucho más de lo que podían sus enemigos figurarse.
- Bien sabía la pobre lo que eran sus compañeras, hijas y hermanas de los enemigos de su familia.
- A juzgar por el blasón de los Ohandos, estos eran de una familia antigua, feroz con los enemigos.
- Esta calumnia, inventada por los enemigos de su padre, era lo que más enfurecía á los muchachos.
- Ver cómo era la batalla, cómo se disparaban los cañones, cómo se apresaban los buques enemigos.
- Ideas y sentimientos que ella tenía aprisionados como peligrosos enemigos rompieron las ligaduras.
- ¡Jesús!, y lo menos tendrán cuarenta mil cañones, para que estos enemigos se maten unos a otros.
- Mujer de amigas y cuadrilla, y de pocos enemigos, porque hasta los tres del alma no los tuvo por tales.
- Nos sostuvimos enérgicamente contra tan superiores enemigos hasta las dos de la tarde, sufriendo mucho.
- Aquellas señoras, clérigos y caballeros particulares estaban divididos en dos bandos enemigos en aquel instante.
- La bruma, el humo, el mismo aturdimiento de nuestras cabezas, nos impedía distinguir si eran españoles o enemigos.
- Dio, pues, en la flor de que había de ir a la escuadra para presenciar la indudable derrota de sus mortales enemigos.
- Jacinta no desea el mal del prójimo, y sabe que debemos amar a nuestros enemigos y hacer bien a los que nos aborrecen.
- No había más que acabar con él ayudando a Foja, ayudando a Glocester, a todos los enemigos del tirano eclesiástico.
- Pero esta calma no le impedía ir pensando en lo aventurado que era recorrer la huerta á tales horas teniendo enemigos.
- No era su afán pintar a los enemigos como criminales encenagados en el error, que es delito, sino como duros de mollera.
- Hasta pensó novedad extraña entrar por primera vez en la taberna para beber un vaso de vino cara á cara con sus enemigos.
- ¡Oh, amiga mía! cuenta las estrellas si puedes y señaló al cielo el número de mis enemigos es infinito como las estrellas.
- éste se sotaventó, de modo que en un momento el Trinidad se encontró rodeado de enemigos que le acribillaban por todos lados.
- Él, a pesar de las calumnias de sus enemigos había convertido al gran ateo de Vetusta haciéndole morir en el seno de la Iglesia.
- ¡Preciosa confesión! ¡Dato precioso! Don Cayetano confiesa que don Santos y don Fermín son enemigos porque son del mismo oficio.
- Entonces, ya turbado, no sabía qué hacer y miraba desde el amo de la casa hasta los criados como a enemigos que querían humillarme.
- Las decoraciones se habían ido deteriorando, y el Ayuntamiento, donde predominaban los enemigos del arte, no pensaba en reemplazarlas.
- Eran enemigos jurados de este industrial los chavales de la vecindad, que bonitamente le robaban los juncos para sus juegos y diabluras.
- Foja participó que se había entendido en secreto con el Arcediano, don Custodio y otros enemigos capitulares (así dijo) del Provisor.
- Imítela usted ahora, que no le vendría mal en este instante sofocar sus pasiones, amar a sus enemigos y hacer bien a los que la aborrecen.
- Don Custodio, el Arcediano, todos sus enemigos se burlarían, hablarían de la escasa fuerza que el Magistral ejercía sobre sus penitentes.
- A pesar de esta cordial antipatía, siempre estaba afable y cortés con la viuda, porque en este punto no distinguía entre amigos y enemigos.
- Todo el empeño consistía en servir las piezas con la mayor presteza posible, correspondiendo así al estrago que hacían los proyectiles enemigos.
- De repente noté que aquel valor tan deseado entraba en mí, pero un valor tremendo, como el de los soldados cuando se arrojan sobre los cañones enemigos.
- Por la mañana yo confieso pocas veces, y esta excepción hecha ahora en favor de usted hace murmurar a mis enemigos, que son muchos y de infinitas clases.
- El dueño del establecimiento se quejó a la autoridad, creció el escándalo, los enemigos del Magistral atizaron la discordia, en todas partes se gritaba.
- Pero las fuerzas de los enemigos se duplicaron con la ayuda del Dreadnoutgh, del Thunderer y del Poliphemus, después de lo cual fue imposible toda resistencia.
- No solía el liberal usurero acompañarse de sotanas, pero aquella tarde había juntado a los tres enemigos del Magistral la importancia de los acontecimientos.
- Esto tiene que ser una manifestación decía del ex alcalde a muchos correligionarios y otros enemigos del Magistral reunidos en la tienda, al pie del cadáver.
- Ya empezaba el rum rum del motín, el Chato venía a cada momento a decirle que la calle de don Santos y la tienda se llenaban de gente, de enemigos del Magistral.
- Después de una lucha en que quedaron en el campo varios combatientes, los holandeses, más en número, habían hecho meterse en el castillo de proa a los enemigos.
- Yo le vi agitar sus labios, bebiendo aquel líquido, y luego lo escupía con furia fuera del portalón, como si también quisiera herir a salivazos a nuestros enemigos.
- Los enemigos, hijos ó sobrinos de los que en la taberna juraban acabar con Batiste, iban acortando el paso, para hacer menor la distancia entre ellos y los tres hermanos.
- ¡Puf! ¡qué enemigos, Señor, qué enemigos! ¡bestias, nada más que bestias! El Magistral respiraba con fuerza, como aparentando ahogarse en aquel ambiente de necedad.
- Mas nada consolador me dijeron, sino, por el contrario, que Churruca había muerto, y que su navío, después de batirse con gloria, había caído en poder de los enemigos.
- Con este medio, podría atacar, sin que los proyectiles enemigos hicieran en sus costados más efecto que el que haría una andanada de bolitas de pan, lanzadas por la mano de un niño.
- Si antes sus oraciones fueron pararrayos puestos sobre la cabeza de Juanito para apartar de ella el tifus y las viruelas, después intentaban librarle de otros enemigos no menos atroces.
- Comprendiendo que la destreza había de suplir a la fuerza, economizaba los tiros, y lo fiaba todo a la buena puntería, consiguiendo así que cada bala hiciera un estrago positivo en los enemigos.
- El mismo Napoleón mandó a los periódicos que no se hablara del asunto, y cuando se le dio cuenta de la victoria de sus implacables enemigos los ingleses, se contentó con encogerse de hombros diciendo.
- Los inquilinos de los cuartuchos le contaron que el poeta loco, como le llamaban en la casa, había pasado tres días con tres noches vociferando, desafiando a sus enemigos literarios, riendo a carcajadas.
- Esto hacía decir á algunos enemigos de don Joaquín que el maestro era aficionado á castigar á sus discípulos mermándoles la ración, para subsanar de este modo las deficiencias de la cocina de doña Pepa.
- El San Agustín y el Herós se sostenían todavía, y el Rayo y el Neptuno, pertenecientes a la vanguardia, que habían venido a auxiliarnos, intentaron en vano salvarnos de los navíos enemigos que nos asediaban.
- Conocía sus apetitos parlamentarios, y aunque por sus amistades con los de Santa Cruz podía contarle ella en el número de sus enemigos, le miraba ella con buenos ojos, teniéndole por hombre inofensivo y bondadoso.
- La fusilería de las cofas y la metralla de las carronadas esparcían otra muerte menos rápida y más dolorosa, y fue raro el que no salió marcado más o menos gravemente por el plomo y el hierro de nuestros enemigos.
- Él, que leía a los autores enemigos, como a los amigos, recordaba una poética narración del impío Renan en que figuraban un fraile de allá de Suecia o Noruega, y una joven devota, alemana, si le era fiel la memoria.
- Arma poderosa para combatirla fue la ardiente caridad con que la Regenta se consagró a defender y consolar a De Pas cuando sus enemigos desataron contra él los huracanes de la injuria, que Ana creía de todo en todo calumniosa.
- El de nuestros enemigos es inmejorable, compuesto todo de viejos y muy expertos marinos, mientras que muchos de los navíos españoles están tripulados en gran parte por gente de leva, siempre holgazana y que apenas sabe el oficio.
- No, no caería en la tentación de convertir aquella dulcísima amistad naciente, que tantas sensaciones nuevas y exquisitas le prometía, en vulgar escándalo de las pasiones bajas de que sus enemigos le habían acusado otras veces.
- En honor del pueblo de Cádiz, debo decir que jamás vecindario alguno ha tomado con tanto empeño el auxilio de los heridos, no distinguiendo entre nacionales y enemigos, antes bien equiparando a todos bajo el amplio pabellón de la caridad.
- ¡Dos días de triunfo! ¡El miércoles el entierro del ateo convertido, el viernes el entierro de Cristo, y en ambos él, don Fermín triunfante, lleno de gloria, Vetusta admirada, sometida, los enemigos tragando polvo, dispersos y aniquilados!
- ¡Y le calumniaban! ¡Y tenía enemigos! ¡Y había habido tiempo en que querían ponerle en ridículo, por que ella, Anita, seguía entregada a las vanidades del mundo, a pesar de ser hija de confesión de don Fermín! ¡Oh, ya verían, ya verían en adelante!
- En un resto de arboladura puso Gravina la señal de retirada, y acompañado del San Justo, el San Leandro, el Montañés, el Indomptable, el Neptune y el Argonauta, se dirigió a Cádiz, con la pena de no haber podido rescatar el San Ildefonso, que ha quedado en poder de los enemigos.
- Los despojos de la más numerosa escuadra que por aquel tiempo había desafiado su furor juntamente con el de los enemigos, no se escapaban a la cólera del elemento, irritado como un dios antiguo, sin compasión hasta el último instante, tan cruel ante la fortuna como ante la desdicha.
- Los propios interesados aseguran ser instinto o talento, sus enemigos dicen casualidad, suerte, y esto es más probable que lo otro, porque hay hombres excelentemente dispuestos para la vida, inteligentes, enérgicos, fuertes y que sin embargo, no hacen más que detenerse y tropezar en todo.
- Oh, en este siglo, gritaba Foja en el Casino, en este siglo calumniado por los enemigos de todo progreso, en este siglo materialista y corrompido, no se puede ya impunemente insultar los sentimientos filantrópicos del pueblo, sin que una voz unánime se levante a protestar en nombre de la humanidad ultrajada.
- En la cruz está la salud, en la cruz está la vida, en la cruz está la defensa de los enemigos, en la cruz está la infusión de la suavidad soberana, en la cruz está la fortaleza del corazón, en la cruz está el gozo del espíritu, en la cruz está la suma virtud, en la cruz está la perfección de la santidad.
- Por un acto de fe, aquella señora había despreciado todas las injurias con que sus enemigos le perseguían a él, no había creído nada de aquello y se había acercado a su confesonario a pedirle luz en las tinieblas de su conciencia, a pedirle un hilo salvador en los abismos que se abrían a cada paso de la vida.
- Foja, los Orgaz, Glocester como particular, no como sacerdote, don Álvaro Mesía, los socios librepensadores que comían de carne solemnemente en Semana Santa, algunos de los que asistían a las cenas secretas del Casino, los redactores del Alerta y otros muchos enemigos del Provisor visitaban de vez en cuando a don Santos.
- En la barraca quedaba la pobre muchacha ocultándose en su estudi para gemir, haciendo esfuerzos por no mostrar su dolor ante la madre, que, irritada por tantas contrariedades, se mostraba intratable, y ante el padre, que hablaba de hacerla pedazos si volvía á tener novio y daba que hablar con ello á los enemigos del contorno.
- No quería más que hundir el alma en aquella pasión innominada que le hacía olvidar el mundo entero, su ambición de clérigo, las trampas sórdidas de su madre de que él era ejecutor, las calumnias, las cábalas de los enemigos, los recuerdos vergonzosos, todo, todo, menos aquel lazo de dos almas, aquella intimidad con Ana Ozores.
- Pero aunque en ello entrase en gran parte la exagerada malevolencia de sus enemigos, lo cierto era que don Manuel, con el producto de sus doscientos telares siempre en actividad y los caritativos auxilios que prestaba desde el Banco de San Juan, iba formándose una fortuna, cuya cifra, por ser desconocida, rodeaba a su poseedor de cierto prestigio misterioso.
- Trabajosamente se enmendaron algunas averías con auxilio de los ingleses, que vigilaban todo, y según después comprendí, no perdían de vista a algunos de nuestros marineros, porque temían que se sublevasen, represando el navío, en lo cual los enemigos demostraban más suspicacia que buen sentido, pues menester era haber perdido el juicio para intentar represar un buque en tal estado.