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Ejemplos de oraciones con la palabra energía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra energía en el contexto de una oración.

Término energía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "energía" aquí tienes una selección de 99 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra energía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ahora hay que tener energía.
  • No replicó Nucha con energía.
  • Mi poca energía tiene la culpa.
  • Gritaba Ronzal con su alabada energía.
  • Pero él lo achacó a la propia energía.
  • No hurtarás, le dijo con no menor energía.
  • Somoza mantuvo su opinión con energía heroica.
  • Era robusto, la sangre bulló dentro con energía.
  • Buen oficio para poner a prueba su bárbara energía.
  • Si yo me sintiera con energía, ¿sabes lo que haría?
  • Las dos cosas afirmó el otro con serenidad y energía.
  • Que yo necesitaba hacer algo, gastar la energía, vivir.
  • Andrés decidió estudiar con energía durante el verano.
  • ¡Fuera, fuera! gritaba ella empujándole con ruda energía.
  • Preguntó el muchacho agotando su valor en este rasgo de energía.
  • También don Pompeyo se ha portado con mucha energía, según dicen.
  • No se atrevió a hacer uso de aquella energía que Dios le había dado.
  • ¡En facha, en facha! exclamó Marcial, lanzando con energía un juramento.
  • Ana cedió porque no tenía ya energía para contrariar una voluntad fuerte.
  • ¡Muerte gloriosa! ¡Qué energía! ¡Qué tesón! Ni la muerte de Sócrates.
  • El viejo dejaba hablar á los hijos, que sabían expresarse con más energía.
  • Preguntó don Santos con voz débil, sin más energía que la de una ira impotente.
  • En voz baja y lastimera, pero con suma energía, pronunció sin mirar al señorito.
  • El cura de Boán sacudía estacazo limpio, con regularidad y energía infatigables.
  • No, si yo no me opongo a que vivan todo lo que quieran replicó Moreno con energía.
  • Aquella trabajaba con ardiente energía, y en esto se le fue la mitad de su legítima.
  • ¡Aquellos demonios de hijos! ¡Su padre que no tiene energía, que no sabe engañarlos!
  • Pues la voz pública se engaña gritó Ido alargando el cuello y accionando con energía.
  • La energía y serenidad de su carácter querían salir a flote en tan deshecha tempestad.
  • La energía de su voluntad no encontraba obstáculo capaz de resistir en toda la diócesis.
  • ¿De manera que para usted este canto es como una falsificación del valor y de la energía?
  • Pero todos sus propósitos de energía desvaneciéronse ante las miradas suplicantes de su madre.
  • Este proceso de la energía de un vivo contra los obstáculos del medio, es lo que llamamos lucha.
  • Quintanar creía en la energía del diputado por Pernueces y sabía que no estimaba a don Álvaro.
  • Creíase hombre de energía, porque a veces usaba en casa un lenguaje imperativo, de bando municipal.
  • Antes bien, indica el consorcio fecundo de la delicadeza de sentimientos con la energía de carácter.
  • Éste, en el curso de la enfermedad, quedó asombrado de la resistencia y de la energía de su hermana.
  • Difícil era acostumbrarse a vivir allí, pero todo se consigue a fuerza de energía y de perseverancia.
  • Todas las damas le felicitaron por su energía para cerrar aquello con llave y por el buen gusto de la mesa.
  • Carraspique, único testigo de la escena, temblaba y admiraba con terror el poder del Magistral y su energía.
  • Pero surgió dentro la energía, que estuvo luchando durante algún tiempo por mostrarse, rompiendo la corteza.
  • Y don Pompeyo extendió una mano hacia la puerta y estuvo un rato contemplando su brazo estirado y su energía.
  • Mientras más trabajaba, con más energía y claridad repetía su mente lo que le había pasado aquella mañana.
  • Se discutió si el Ayuntamiento disputaba o no con suficiente energía al Obispo la administración del cementerio.
  • ¡Mentira y recontramentira! El tribunal se indignó ante la energía y la falta de respeto con que protestaba aquel hombre.
  • No tenía miedo, pero maldecía la hora en que se le ocurrió entrar en la taberna, sitio extraño que parecía robarle su energía.
  • Te personas en casa de don Tomás, y le pides de mi parte, con la mayor energía y seriedad, la perdiz, esté como esté, ¿entiendes?
  • Estaba tan cortado, que sintiendo dentro de sí la energía no la podía mostrar por aquella pícara emoción nerviosa que le embargaba.
  • ¡Raro desprendimiento en aquel corazón amante de la economía! Ronzal creyó que una vez más se había impuesto a fuerza de energía.
  • Y yo, por último, opino lo mismo, y estoy resuelto esto lo dijo con mucha energía estoy resuelto a que termine la vida de aislamiento.
  • Mira, mujer, para que los jóvenes adquieran energía contra el vicio, es preciso que lo conozcan, que lo caten, sí, hija, que lo caten.
  • También creyó que su fama de hombre de talento se afianzaría probando sus fuerzas en el ajedrez y aplicó a este juego mucha energía.
  • Este caso ocurrido con mi camarada, ejemplo de la energía femenina luzarense, no me inducía a casarme, ni aun con la espiritual Barbarita.
  • Yo traté de convencerle de que había que conservar la energía para los momentos graves, sin malgastarla estúpidamente en rabiar por cosas fútiles.
  • Para negar a Dios con la constancia y energía con que él lo negaba, no hacía falta leer mucho, ni hacer experimentos, ni meterse a cocinero químico.
  • Guimarán estaba muy satisfecho con aquella misión delicada e importante, que exigía grandes dotes de energía y arraigadas convicciones por su parte.
  • Como son casi todas hijas y mujeres de marinos, el vivir mucho tiempo solas les ha dado decisión y energía, y las ha acostumbrado a no obedecer a nadie.
  • Pero añado, será pecado claramente si no se aplica toda esa energía de su alma ardentísima a un objeto digno de ella, digno de una mujer honrada, Ana.
  • La energía de Paula se ejercitaba en calmar aquel oleaje de pasiones brutales, y con más ahínco en obligar al que rompía algo a pagarlo y a buen precio.
  • Su barba, afeitada con esmero, era algo puntiaguda, aumentando así el conjunto melancólico de su rostro oval, que indicaba más bien delicadeza que energía.
  • Moñuca mía le dijo apretándole el brazo con nerviosa energía, y mirándola con una expresión en que la desdichada veía confundidos al amante y al asesino.
  • Mostrándose muy apático, dijo el pobre chico que lo mismo era tomarlos en Madrid con las algas marinas del Cantábrico, a lo que respondió su mujer con energía.
  • Y aquellos hombres de fe inquebrantable acogían como risueña esperanza las ambiguas palabras del banquero, prestándoles esto cierta energía para sobrellevar el golpe.
  • Por lo mismo apreció más la propia energía, el temple de su alma, que indudablemente había venido al mundo para empresas más altas que luchar con obscuros vetustenses.
  • Semejante pensamiento devolvió a Perucho toda la actividad y energía que acostumbraba desplegar para el logro de sus azarosas empresas en corrales, gallineros y establos.
  • La energía de la voluntad se le comunicó al dedo gordo del pie, que semejaba casi prensil a fuerza de adaptarse y adherirse a las barras de palo, bruñidas ya con el uso.
  • Sin darse cuenta de ello, le agradaba aquella energía, complacíase en aquella oposición, estimaba más que halagos y elogios las frases fuertes, casi duras del Magistral.
  • Nada, yo no me caso, que no me caso, ¡ea! declaró la novia levantándose y dando pasos de aquí para allí, cual si moviéndose quisiera infundirse la energía que le faltaba.
  • Y dejaba el libro sobre la mesilla de noche, y con delicia que tenía mucho de voluptuosidad, se entretenía en imaginar que pasaban los días, que recobraba la energía corporal.
  • Necesita usted objetos que le sugieran la idea santa de Dios, ocupaciones que le llenen el alma de energía piadosa, que satisfagan sus instintos, como usted dice, de amor universal.
  • Y doña Manuela, embriagándose con la energía de su resolución, pensaba en la miseria como en una cosa desconocida, pero que iba pareciéndole grata por ser la salvación de su honor.
  • ¿Fue una gota de la sangre de Moscoso, que realmente corría por sus venas y que, con la misteriosa energía de la transmisión hereditaria, le guió la voluntad como por medio de una rienda?
  • Don Pedro se levantaba de repente, rechazando su silla con energía, y, haciendo temblar el piso bajo su andar fuerte, se largaba al Casino, donde las mesas de tresillo funcionaban día y noche.
  • Desde la tapia de la huerta oíase el rumor blando del volteo del disco, como el que hacen las cometas, y sentíase el crujir del mecanismo que transmite la energía del viento al vástago de la bomba.
  • Ella le había hecho hombre, a costa de sacrificios, de vergüenzas de que él no sabía ni la mitad, de vigilias, de sudores, de cálculos, de paciencia, de astucia, de energía y de pecados sórdidos.
  • A veces se le escapaba la conciencia de su unidad, empezaba a verse repartida en mil, y el horror dominándola producía una reacción de energía suficiente a volverla a su yo, como a un puerto seguro.
  • En los pómulos, un tanto avanzados, bastante para dar energía y expresión característica al rostro, sin afearlo, había un ligero encarnado que a veces tiraba al color del alzacuello y de las medias.
  • Aquel acto de energía, verdaderamente extraordinario, le hacía pensar al ex regente, mientras subían la escalera del caserón negruzco del Casino, que él, don Víctor, hubiera sido un regular dictador.
  • Teresa y su hija, rendidas por el llanto, agotada la energía después de tantas noches de insomnio, habían acabado por quedar inertes, cayendo sobre aquella cama que aún conservaba la huella del pobre niño.
  • Sí, señor, ahora mismo voy yo a la imprenta y con la mayor energía que permite la ley, la pícara ley de imprenta, redactaré allí mismo un suelto convocando a los liberales, amigos de la justicia, etc., etc.
  • Pero él con tanta energía solicitó nuestra cooperación, que para aplacarle, tuvo el Rey que convenir en dar a Francia un subsidio de cien millones de reales, lo que equivalía a comprar a peso de oro la neutralidad.
  • El sueño se cebaba de tal modo en aquel cuerpo, por las exigencias de la reparación orgánica, que el despertar del estudiante era obra de romanos y una de las cosas en que más energía y constancia desplegaba doña Lupe.
  • Entró en la sala que también estaba a oscuras, penetró en el gabinete de su tía, que a la misma boca de lobo se igualara en lo tenebroso, y allí se le redobló la facundia, y la energía de sus declamaciones rayaba en frenesí.
  • ¡si parece una señorita! Y el labriego, insensible á las melosidades gitanas, encerrado en sí mismo, pensativo é incierto, miraba al suelo, miraba á la bestia, se rascaba el cogote, y acababa diciendo con energía de testarudo.
  • Afortunadamente tengo energía tenía muy buenos puños y a testarudo nadie me gana, y disfruto de un pulmón como un manolito (monolito, por supuesto.) Sin más que esto y leer La Correspondencia seré el Hipócrates de la provincia.
  • Mas no por esto dejaba el sabio de sacar a relucir la retórica, en que creía, ostentando atrevidas imágenes, figuras de gran energía, entre las que descollaban las más temerarias personificaciones y las epanadiplosis más cadenciosas.
  • Hasta que ciertas tenacidades de carácter que en la niñez eran un defecto, agradábanle cuando Jacinta fue mujer porque no es bueno que las hembras sean todas miel, y conviene que guarden una reserva de energía para ciertas ocasiones difíciles.
  • Al levantarse, por la mañana temprano, preveía todos los sucesos y acciones del día que empezaba, y se preparaba para ellos con una evocación mental de su energía, y con la distribución metódica de las horas para todo lo previsto y probable.
  • Blando de carácter, daba al principio de tratarle cierta impresión de acritud y energía, que no era más que el reflejo del ambiente de su familia, constituída por el padre y la madre y varias hermanas solteronas, de carácter duro y avinagrado.
  • La timidez o falsa humildad endurecía esta, y como la energía interior no encontraba un auxilio en la palabra, porque la sumisión consuetudinaria y la cortedad no le habían permitido educarla para discutir, pasaba tiempo sin que la costra se rompiera.
  • Tanta turbación había en el alma de la esposa de Rubín, que la ira estaba en ella como prendida con alfileres, y el menor accidente, una nada, determinaba la transición de la rabia al dolor, y de la energía convulsiva a la pasividad más desconsoladora.
  • Hablar con Ronzal, verle a él animado, decidor, disparatando con gran energía y entusiasmo, y notar que sus ojos no se movían, ni expresaban nada de aquello, sino que miraban fijos con el pasmo y la desconfianza de los animales del monte, daba escalofríos.
  • Hay una energía, una voluntad, una inteligencia, o como queramos llamarlo, que mueve las plantas como el mineral y como el hombre, y hace esplender en ellos la vida, y los lleva al acabamiento, de que han de resurgir de nuevo, en una u otra forma, perdurablemente.
  • Quiso la suerte, y quisieron las buenas relaciones de los suyos, que Quintanar fuera ascendiendo con rapidez, y se vio magistrado y se vio regente de la Audiencia de Granada, a una edad en que todavía se sentía capaz de representar el Alcalde de Zalamea con toda la energía que el papel exige.
  • Después, aunque no hubiera más que cuatro funciones matemáticas primitivas, es absurdo pensar que en el conflicto de estos dos elementos la energía de la vida y el cosmos, uno de ellos, por lo menos, heterogéneo y complicado, porque no haya suma, ni resta, ni división, ha de haber multiplicación.
  • Al decir Andrés que la vida, según Letamendi, es una función indeterminada entre la energía individual y el cosmos, y que esta función no puede ser más que suma, resta, multiplicación y división, y que no pudiendo ser suma, ni resta, ni división, tiene que ser multiplicación, uno de los amigos de Sañudo se echó a reir.
  • Y el pobre hombre, que consideraba el no pagar como la mayor de las deshonras, volvía á sus faenas cada vez más débil, más extenuado, sintiendo en su interior el lento desplome de su energía, convencido de que no podía prolongar esta lucha, pero indignado ante la posibilidad tan sólo de abandonar un palmo de las tierras de sus ascendientes.
  • Pero como hubiera tenido el honor años atrás de ser elegido presidente de un Ateneo de infantería, y vístose en la necesidad de estudiar y pronunciar un discurso, se encontró con gran sorpresa excelente orador en su opinión y la de los jefes, y de una en otra vino a parar en hombre de letras, hasta el punto de jurarse solemnemente y con la energía que tan bien sienta en los defensores de la patria, ser un erudito.
  • Aquí de tus promesas, mata, quema, vocifera, anuncia al mundo tu venganza, despídete de la tranquilidad para siempre, busca energía en el fondo del sueño, de los bostezos arranca los apóstrofes del honor ultrajado, representa tu papel, ahora te toca a ti, ahora no es Perales quien trabaja, eres tú, no es Calderón quien inventa casos de honor, es la vida, es tu pícara suerte, es el mundo miserable que te parecía tan alegre, hecho para divertirse y recitar versos.