Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra entendían

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra entendían en el contexto de una oración.

Término entendían: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "entendían" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra entendían para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Se entendían muy bien.
  • No se entendían en nada.
  • Los dos se entendían perfectamente.
  • Pero las mujeres no entendían esto.
  • Ordinariamente Obdulia y Joaquinito se entendían.
  • Al menos estas frases las entendían los marineros.
  • En este particular no se entendían ella y su marido.
  • Si decían que entendían, no hablaba palabra en latín por no dar tropezón.
  • En fin, no le adornaban otras condiciones técnicas, que no entendían ellos.
  • Aquella moral utilitaria la entendían las señoras y los indianos perfectamente.
  • Ellos, al fin, se entendían algo, no tanto como algunos maliciaban, pero se entendían.
  • Te aseguro que yo admito la metempsícosis, según la entendían los egipcios y los caldeos.
  • Los dos hombres armados, al oir que se entendían en una lengua que ellos no comprendían, entraron en sospechas.
  • Generalmente, Martín y Capistun se entendían con el de Bayona, pero algunas veces tuvieron que relacionarse con el de Pau.
  • Los soldados de fila, como se llamaban ellos, se apaleaban allá en las aldeas, y los jefes se entendían, eran uña y carne.
  • Pero si en política pasaba por reaccionario y se burlaba de los progresistas, en religión se le tenía por volteriano, o lo que él y otros vetustenses entendían por tal.
  • No era que Anita se los impusiese, sino que las cocineras preferían agradar al ama, porque allí veían una voluntad seria, y en el señor sólo encontraban un predicador que les aburría con sermones que no entendían.
  • En esto amaneció, vestímonos todos, pagamos la posada, hicímoslos amigos a él y al maestro, el cual se apartó diciendo que el libro que alegaba mi compañero era bueno, pero que hacía más locos que diestros, porque los más no le entendían.
  • Que muchos hablaban de lo que no entendían, a lo cual el médico replicó, vertiendo bilis por ojos y labios, que pronto iba a llegar el día de la gran barredura, que luego se armaría el tiberio del siglo, y que los neos irían a contarlo a casa de su padre Judas Iscariote.