Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra enteramente

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra enteramente en el contexto de una oración.

Término enteramente: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "enteramente" aquí tienes una selección de 48 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra enteramente para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Nada, enteramente imbécil.
  • Los techos enteramente blancos.
  • Quiere decirse, enteramente ciega.
  • Me estoy volviendo enteramente infantil.
  • Con nadie, porque estaba enteramente sola.
  • Esto último lo dijo enteramente descompuesto.
  • ¿Que esa mujer no me parece enteramente mala?
  • Pero debo ir solo, enteramente solo, sí señor.
  • Enteramente trastornada, andaba como una máquina.
  • Dijo enteramente descompuesto, los ojos extraviados.
  • Verdad que tenía el cabello casi enteramente blanco.
  • La voz era enteramente igual a la de su difunta amiga.
  • Mi elegida y yo deseamos estar solos, enteramente solos.
  • No, no, yo no sabía nada replicó Fortunata enteramente aturdida.
  • Está perdido le dijo la señora de Jáuregui, enteramente perdido.
  • Pero se irá borrando, borrando, hasta que enteramente desaparezca.
  • Me tengo que hacer una falda enteramente igual a la que llevaba ella.
  • En realidad, era que no quería dejar enteramente sola a la señorita.
  • ¡Ah, tuno! exclamó Jacinta con ira cómica, aunque no enteramente cómica.
  • Mire usted, cogí la hucha vieja, después de traer esta, que es enteramente igual.
  • Ii Por lo dicho se habrá comprendido que el Delfín era un hombre enteramente desocupado.
  • ¡Vacía, enteramente vacía! exclamó esta levantándola en alto y mirándola al trasluz.
  • La impulsión objetiva era casi nula, resultando de esto una existencia enteramente soñadora.
  • Pero uniéronse a las estratagemas usuales algunos rasgos de ingenio sutil, enteramente inéditos.
  • Su cabello se había puesto ya enteramente blanco, lo cual la favorecía más que cuando lo tenía entrecano.
  • Yo lo pensé, yo lo concebí envuelto en impresiones disparatadas y confundido con ideas enteramente absurdas.
  • Al decir esto, un terrible chasquido sonó bajo nuestros pies en lo profundo del sollado de proa, ya enteramente anegado.
  • Ahí tienes le dijo doña Lupe moviendo la mano derecha, con dos dedos de ella muy tiesos, en ademán enteramente episcopal.
  • De sobremesa, trató doña Lupe de alegrarse los espíritus, charlando de cosas enteramente contrarias a aquella monserga del honor.
  • A nada de esto atendía Fortunata, por tener el pensamiento enteramente ocupado con aquella idea de visitar el asilo de doña Guillermina.
  • Porque el ardor de la lucha había determinado como una relajación de la laringe, en términos que la voz se le había vuelto enteramente de falsete.
  • Era la señora de Ido del Sagrario, que tenía en la cara sombrajos y manchurrones de aquel mismo betún de los caribes, y las manos enteramente negras.
  • Otro guardia marina que estaba a su lado cayó también mal herido, y Uriarte quedó al fin enteramente solo en el alcázar, cubierto de muertos y heridos.
  • ¡Gracias a Dios que haces algo de provecho! declaró doña Lupe, recelosa, observando las miradas de Maxi, cuyo resplandor de júbilo era enteramente febril.
  • Nada, enteramente primitiva pensaba el Delfín, el bloque del pueblo, al cual se han de ir a buscar los sentimientos que la civilización deja perder por refinarlos demasiado.
  • En el rato que estuvieron solos, antes de que entrara Papitos con el servicio y la sopa, Maxi endilgó a su mujer algunas frases enteramente ceñidas al endiablado asunto que constituía su demencia.
  • No quiero, pues, fastidiar a mis lectores repitiendo hechos que ya presenciamos a bordo del Trinidad, y paso a contarles otros enteramente nuevos y que sorprenderán a ustedes tanto como me sorprendieron a mí.
  • Vivía en compañía con aquélla una tal doña Fuensanta, viuda de un comandante, y la casa respondía a esta situación comanditaria, pues constaba de dos salitas enteramente iguales, cada una con ventana a la calle.
  • Fuese doña Lupe con sus amigas, y Fortunata y Maxi estuvieron solos hasta media noche en la sala, a oscuras, con los balcones abiertos, a causa del calor que reinaba, hablando de cosas enteramente apartadas de la realidad.
  • Y siguiendo un sistema lingüístico enteramente opuesto, designaba a Villeneuve, jefe de la escuadra combinada, con el apodo de Monsieur Corneta, nombre tomado de un sainete a cuya representación asistió Marcial en Cádiz.
  • Mas el compañero de Platón, persona enteramente desconocida para Maxi, debía de ser uno de los sujetos más eruditos que en aquel local se habían visto nunca, y cuando rompió a hablar, se ganó la atención del auditorio.
  • Este singular atrevimiento, uno de los episodios más honrosos de la jornada de Trafalgar, se llevó a cabo en un buque desarbolado, sin timón, con la mitad de su gente muerta o herida, y el resto en una situación moral y física enteramente lamentable.
  • Pero siempre que venga a Madrid, he de ir a tomarle el pulso y a ver cómo anda esa educación, sin perjuicio de que antes de entrar en el convento, le he de dar a usted un buen recorrido de doctrina cristiana para que no se nos vaya allá enteramente cerril.
  • Juanito se manifestó enteramente conforme con su papá, y recibida la bendición nupcial, verificado el almuerzo en familia sin aparato alguno a causa del luto, sin ninguna cosa notable como no fuera un conato de brindis de Estupiñá, cuya boca tapó Barbarita a la primera palabra.
  • No dejó entrever a Maximiliano sus sospechas sobre la procedencia del dinero, que, viniera de donde viniese, no podía ser mal recibido, y poco a poco se fue tranquilizando al ver que el apreciable muchacho hacía alarde de poseer ideas económicas enteramente contrarias a las de sus predecesores.
  • Cruzó setos, saltó hondonadas y zanjas, no comprendió por dónde ni cómo, pero el caso es que, arañado, ensangrentado, sudoroso, jadeante, se encontró en los Pazos, y maquinalmente volvió al punto de partida, la capilla, donde entró, enteramente olvidado de los cuatro cuartos, primer móvil de sus aventuras todas.
  • Viii Es cosa muy cargante para el historiador verse obligado a hacer mención de muchos pormenores y circunstancias enteramente pueriles, y que más bien han de excitar el desdén que la curiosidad del que lee, pues aunque luego resulte que estas nimiedades tienen su engranaje efectivo en la máquina de los acontecimientos, no por esto parecen dignas de que se las traiga a cuento en una relación verídica y grave.
  • Allí se detuvo el insecto, y allí también Julián, con el corazón palpitante, con la vista nublada, y el espíritu, por vez primera después de largos años, trastornado y enteramente fuera de quicio, al choque de una conmoción tan honda y extraordinaria, que él mismo no hubiera podido explicarse cómo le invadía, avasallándole y sacándole de su natural ser y estado, rompiendo diques, saltando vallas, venciendo obstáculos, atropellando por todo, imponiéndose con la sobrehumana potencia de los sentimientos largo tiempo comprimidos y al fin dueños absolutos del alma porque rebosan de ella, porque la inundan y sumergen.