Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "entiendo" aquí tienes una selección de 48 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra entiendo para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No entiendo.
- Entiendo, sí.
- , no entiendo.
- Yo me entiendo.
- Yo me entiendo.
- No lo entiendo.
- Yo me entiendo.
- Yo me entiendo.
- Yo me entiendo.
- No te entiendo.
- No lo entiendo.
- Ya entiendo, ya.
- Ya entiendo, ya.
- ¡Ah!, ya entiendo.
- Lo entiendo como es.
- Pues no lo entiendo.
- ¿Es que me entiendo?
- Sí, señor, entiendo.
- Sí, sí, ya entiendo.
- En fin, yo me entiendo.
- No la entiendo siquiera.
- Ahora lo entiendo menos.
- Hija mía, no lo entiendo.
- Yo no entiendo una palabra.
- Y no entiendo de política.
- Cada vez le entiendo menos.
- Sólo entiendo de decir misa.
- Mira, Tula, yo no le entiendo.
- ¡Oh!, entiendo bien a mi gente.
- Yo me entiendo y ella te entenderá.
- ¿Qué dice usted que no le entiendo?
- De estas cosas de aldea, no entiendo jota.
- Hombre al fin! ¿Pero me entiendo yo misma?
- Yo no te entiendo, ni sé tu manera de vivir.
- Y en cuanto al alma, cada vez la entiendo menos.
- Yo entiendo la religión y la moral a mi manera.
- No entiendo palabra de eso que usted me quiere decir.
- No entiendo cosa de cuantas me decís, chica ni grande.
- Yo declaró tímidamente Julián poco entiendo de vinos.
- Eso sí que no lo entiendo dijo Feijoo cayendo en un mar de meditaciones.
- Burla dijo él, con las cachondas de la mano, vaya, porque no entiendo eso de los criados.
- Y como entiendo que usted sabrá desenvolverse en el destino delicadísimo que le pienso dar.
- Una vez se le escapó lo de ¡bobadas de hombres! y no dirigiéndose a mí, no, pero yo le entiendo.
- Nada, para mí está peor que antes pensaba la esposa, y esto que dice podrá ser cuerdo, pero yo no entiendo palotada.
- A mí no pueden ponerme en ridículo más actos que aquellos de que soy responsable, no entiendo el ridículo de otro modo.
- Pero no es eso, no es eso! Es que yo no lo entiendo como usted lo dice, sino como usted lo siente, amiga mía, es necesario que usted me crea.
- Dios sabe lo que a mí me pesa de verle en ellos haciendo mesa franca a los grajos, pero yo entiendo que los pasteleros de esta tierra nos consolarán, acomodándole en los de a cuatro.
- No entiendo de esos negocios infernales, estoy acostumbrado a los tratos sencillos del comercio a la antigua, pero no desconozco lo fácil que es quedarse los bolsistas en medio de la calle de la noche a la mañana.