Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra entra

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra entra en el contexto de una oración.

Término entra: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "entra" aquí tienes una selección de 70 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra entra para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Anda, hija mía, entra.
  • Entra por la ventanita.
  • No entra ni sale nadie.
  • Entra la gente en tropel.
  • ¡Jacinta, Jacintilla!, entra.
  • Si esta nación entra por el aro.
  • Entra por la Concepción Jerónima.
  • A buenas horas nos entra la fineza.
  • Entra si quieres le decía Catalina.
  • Cuando entra la desgracia por una casa.
  • Espero una remesa para el mes que entra.
  • Ya, ya me entra, y no lo puedo remediar.
  • Lo que entra por la boca no daña al alma.
  • Ya siento el llavín de mi tía, que entra.
  • O mejor dicho, entra en la posada y siéntate.
  • El mes que entra la pondremos en un colegio, interna.
  • De seguro que al volver del tortoleo entra por aquí.
  • Estas tontas son terribles, cuando les entra la rabia.
  • Ella entra muy a tu honra y suya, y esto te lo prometo.
  • Al que me entra por el ojo derecho, le doy hasta la camisa.
  • Entra, Chonito, entra murmuró lánguidamente el capellán.
  • Este sosiego se me entra en el espíritu y aplaca mis ardores.
  • El sol entra fúlgido y cálido por los cuarterones de la puerta.
  • Mamá, ponte de centinela y aquí no me entra más que Estupiñá.
  • Un perro con un cascabel al cuello entra y retoza por la estancia.
  • Pero, ¿y si entra, se esconde, me acecha, y ¡pim!, me pega un tiro?
  • Mia, chico, ¿quiés que l atice al señor Magistral que entra ahora?
  • Siempre me está usted diciendo que la semana que entra, y francamente.
  • Doña Lupe abrió tanta boca, que por poco se le entra una mosca en ella.
  • La luz entra en el amasador por una pequeña ventana finamente alambrada.
  • Pues entra usted y pregunta por el guarda de la obra, que se llama Pacheco.
  • Cuando ella entra se decía la tía siento rumor de alas caídas y quietas.
  • Por este oído izquierdo me entra todo perfectamente, y no sale por el otro.
  • Él dice que entrará en Cádiz antes de media noche, y yo digo que no entra.
  • Hay que tener mucho cuidado con él y no perderle de vista cuando entra aquí.
  • El sol entra por uno de los cuarterones de la puerta en ancha cinta refulgente.
  • Pero pájaro viejo no entra en jaula, y de repente viene otro despachito de Madrid.
  • ¡En una casa hacen falta tantas cosas! Se entra en las tiendas, pero se compra poco.
  • Terminadas las oraciones, coge la lamparilla y se dirige a la sala, y entra en la alcoba.
  • Cuando lloras sin saber por qué, hija mía, me entra una comezón, un miedo supersticioso.
  • Ando, ando, ando, ando, y al cuarto de legua de allí me entra un sueño por todo el cuerpo.
  • Desde que se pasa la frontera para allá y se entra en Francia, no le pica a usted una pulga.
  • El sol es templado y entra en una confortante oleada hasta la mesa en que Azorín lee y escribe.
  • Entonces una dulce tristeza entra en el espíritu, porque un año de nuestra vida se ha disuelto.
  • A ratos me distraigo, me entra como un olvido, me quedo lelo sin saber dónde estoy ni lo que hago.
  • Oye, tú, buena pécora, ¿qué demonio de obispo entra aquí por la noche a destrozarme las semillas?
  • A la izquierda, conforme se entra en la casa, cerca de la puerta de la calle, se abre otra puerta chica.
  • Se entra por una puerta vidriera que también es entrada del portal, y en el vidrio han puesto un letrero que dice.
  • Examínese y mire si no entra en ello un deseo de afrontar las preocupaciones ajenas, de desafiar la opinión pública.
  • El que entra aquí piensa que es calumnia lo que se cuenta de la rigidez monástica de este hogar honrado, pero aburrido.
  • Tenía algo de la fiera que cae en la trampa, del murciélago que entra por su mal en vivienda humana llamado por la luz.
  • Entra en la tribuna de la prensa y se sienta con mucho cuidado, levantándose el gabán, sosteniendo en alto el sombrero.
  • Algunas veces, sin saber cómo ni por qué, me entra cierta excitación, y me pongo así, nervioso y como echando chispas.
  • Yo, cuando encuentro una persona que me entra por el ojo derecho, y que sirve, digo copo, y la tomo para que me sirva a mí.
  • Púsose Fortunata a arreglar la casa y mandó a Patricia a la compra, cuando he aquí que entra doña Lupe toda descompuesta.
  • El viejo va y viene con pasito ligero y menudo por el escenario, entra en los cuartos de los cómicos, sube al telar, desciende al foso.
  • Estaba lívido, y la señora debió de sentir lástima cuando le vio entrar en su gabinete, como el criminal que entra en la sala de juicio.
  • Me refiero a la falta de maderas en los balcones y ventanas, por lo cual entra la luz desde que Dios amanece, y no puede usted pegar los ojos.
  • Porque no me entra ni me ha entrado nunca en la cabeza que sea pecado, ni delito, ni siquiera falta, ningún hecho derivado del amor verdadero.
  • Sentimiento complejo y humorístico, en que entra la compasión, la abnegación, un poco de respeto y un mucho de dulce burla, sin hiel de sátira.
  • Hoy es el día de las danzas en que el Cordero sin mancilla tanto se humilla, que visita nuestras panzas, y entre estas bienaventuranzas entra en el humano buche.
  • Estando en lo mejor del sermón, entra por la puerta de la iglesia el alguacil y, desque hizo oración, levantóse y con voz alta y pausada cuerdamente comenzó a decir.
  • Por los grandes balcones abiertos entra como una calma densa y profunda que se exhala del pueblo dormido, de la oscuridad que en la calle silenciosa ahoga los anchos cuadros de luz de las ventanas.
  • Además prosiguió don Fermín hay señoras que se tienen por muy devotas, y caballeros, que se estiman muy religiosos, que se divierten en observar quién entra y quién sale en las capillas de la catedral.
  • Pero a ella se le figuraba que por bajo de esto quedaba libre el corazón para el amor mundano, que este entra por los ojos o por la simpatía, y no tiene nada que ver con que la persona querida se parezca o no se parezca a los santos.
  • Parece que en mi cerebro entra de improviso una gran luz que ilumina y da forma a mil ignorados prodigios, como la antorcha del viajero que, esclareciendo la obscura cueva, da a conocer las maravillas de la geología tan de repente, que parece que las crea.
  • El camino desciende en empinados recuestos, culebrea entre rapadas lomas, toca en un huertecillo de granados, se acosta a un plantel de oliveras, empareja con un azarbe de aguas tranquilas, pasa rozando el cubo de un molino, entra, por fin, en las huertas frescas y amenas de Elda.
  • Después de esto ¡al agua! Saturno entra en el salón, saludando a diestro y siniestro, y aunque parece que su propósito es enterarse de quién está allí, en el fuero interno bien sabe él que lo que busca es un rincón de un diván o una silla, que le sirva de puerto en aquella arriesgada navegación por los mares del gran mundo.
  • Su melena blanca, su bigote engomado, su perilla puntiaguda, que le temblaba al hablar, su voz hueca y solemne le daban el aspecto de un padre severo de drama, y alguno de los estudiantes que encontró este parecido, recitó en voz alta y cavernosa los versos de Don Diego Tenorio, cuando entra en la Hostería del Laurel en el drama de Zorrilla.
  • ¡Dar una canonjía a un clérigo joven, que entra en su casa a la una de la noche y pasa el tiempo charlando en el café con los curas de caballería que andan por ahí sueltos y sin licencias! Pero en fin, allá te la dé Dios, y si pescas el turrón, hijo, buen provecho, y escribe en llegando, y no parezcas más por aquí, egoistón, tragaldabas.