Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra entrada

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra entrada en el contexto de una oración.

Término entrada: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "entrada" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra entrada para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Es preciso prohibirle la entrada.
  • Era sábado y había gran entrada.
  • La entrada no cuesta más que un real.
  • Estaba sentado a la entrada del cenador.
  • La entrada de la casa principal es ancha.
  • La entrada en Cebre acrecentó su alborozo.
  • Muchas veces enfilamos la entrada del canal.
  • Déjame a la entrada de la calle de Valencia.
  • Cuando despertó era ya bien entrada la tarde.
  • Y apareció el tumulto, por la entrada de otros Pepes.
  • Vino, y a la entrada de ella estuvo malo un compañero.
  • Entrada del individuo con su puro de estanco en la boca.
  • Fuimos bordeando algunas rocas de la entrada de la cueva.
  • Y a la izquierda, una ancha franquea la entrada a un patio.
  • ¡No pensaste en eso al pedir la entrada aquí! Pero, Tula.
  • Llegando a la entrada de la calle de la Paz, dijo don Diego.
  • Gracias que la entrada de Segunda puso término a la situación.
  • El momento de acercarnos a la entrada fué para nosotros solemne.
  • La entrada de la casa está pavimentada con grandes losas cuadradas.
  • De la entrada de Alcalá, patente y burlas que le hicieron por nuevo.
  • No se veía más que la entrada de un río entre la niebla espesísima.
  • Y en cuanto a Rafael, no había que esperarle hasta bien entrada la noche.
  • Me gusta verte tan entrada en razón le dijo la madre, recogiendo el plato.
  • Para la araña! El feo insecto se detuvo a la entrada de la zona de sombra.
  • XIX Pepita se halla en la entrada tramando sus encajes con sus dedos sutiles.
  • El sistema judicial del jefe de cabila sentenciando á la entrada de su tienda.
  • Estaban en la entrada del Espolón, el paseo de los curas, según antiguo nombre.
  • A la entrada estaba el escritorio, con su pantalla y sus ventanillas con letreros.
  • Algo así como la entrada de un moro en la iglesia de Alboraya en plena misa mayor.
  • Veíamos la entrada de alguna fragata o de algún bergantín que venía con el atoaje.
  • La entrada de la familia le deslumbraba, sintiendo el infeliz una impresión de vanidad.
  • II LLEGADA AL PUEBLO YA era entrada la mañana cuando la diligencia partió para Alcolea.
  • En algunas de estas simas se sentía el viento, que movía las florecillas de la entrada.
  • Los chicos se agrupaban delante de aquella puerta como el público a la entrada de un teatro.
  • Al final del verano un amigo le dió a Montaner una entrada para los Jardines del Buen Retiro.
  • La entrada es ancha y empedrada, jaharradas de yeso las paredes, con pequeñas vigas el techo.
  • A la izquierda de la entrada vio el Delfín cajones llenos de huevos, acopio de aquel comercio.
  • Fué detrás de la entrada del circo, tiró de una lona, abrió un resquicio, y dijo a Martín.
  • La entrada de don Robustiano, o sea de la ciencia, le hacía volver la atención a lo exterior.
  • A la entrada de la ciudad, lindando con la huerta, los jesuitas anidan en un palacio plateresco.
  • Ayer noté yo bien marcadas en el felpudo de la entrada las suelas de unas botas de persona fina.
  • Pero Aracil y Casares supusieron que Victorio no les querría pagar la entrada, y dijeron que no.
  • La escuadra combinada dijo Marcial, se quedará en Cádiz, y ellos tratarán de forzar la entrada.
  • Por la mañana, Pepita, Carmen, Lola se peinan en la entrada, luciente en sus mosaicos pintorescos.
  • La casa nueva nos sonríe enfrente y delante de la coquetona marquesina de la entrada nos detenemos.
  • Pero los españoles vascongados y andaluces estuvimos bebiendo y cantando hasta muy entrada la noche.
  • ¡Me parecía tan pequeño, tan desierto, tan triste! Me había figurado grande la entrada del puerto.
  • A la entrada del pueblo, a mano izquierda, se veía un castillejo y varios grupos de enormes girasoles.
  • Una ráfaga de aire frío hizo temblar a la Regenta y arremolinó hojas secas a la entrada del cenador.
  • Lo tomaban en la habitación próxima a la entrada, y al salir lo volvían a dejar después de doblarlo.
  • Yo al principio de su entrada, pesábame con él y habíale miedo, viendo el color y mal gesto que tenía.
  • Terminó el alguacil de arreglar el tribunal y plantóse á la entrada de la verja, esperando á los jueces.
  • Llegué al pueblo, y a la entrada vi a mi padre en el camino, aguardando ir en bolsas, hechos cuartos, a Josafad.
  • No quería exponerse a que lo encontraran dentro estando la casa cerrada, y aguardó hasta muy entrada la mañana.
  • Se entra por una puerta vidriera que también es entrada del portal, y en el vidrio han puesto un letrero que dice.
  • Aquella mañana fue con Barbarita a casa de Eulalia Muñoz, que vivía en la Calle Mayor, a ver la entrada del Rey.
  • Miraba a la verja de la entrada, y de pronto aquel perfil conocido y amado, se había presentado como en un sueño.
  • Luego, Pepita, Carmen, Lola trabajan en esta misma entrada, durante el día, con sus bolillos, urdiendo fina randa.
  • Cuando la señora y sus criados volvieron a la gran plaza, detuviéronse en la entrada del mercadillo de las flores.
  • A la entrada de aquella pequeña glorieta, sobre pedestales de ladrillo, había dos estatuas de yeso, Flora y Pomona.
  • Cuando Catalina solía ir allí con la criada a coger flores, Martín las seguía muchas veces y se quedaba a la entrada del seto.
  • Se extinguía á lo lejos, como agotado por las bifurcaciones innumerables de sendas y caminitos que daban entrada á las barracas.
  • El Marqués tiene la vanidad de hacer que la entrada al Vivero habitable sea por aquí, por delante de la antigua mansión señorial.
  • Dió después Martín la vuelta al prado de Santa Ana, hasta detenerse prudentemente a quince o veinte metros de la entrada del circo.
  • Este bullicio y el de la muchedumbre que concurre a los merenderos de los Cuatro Caminos y de Tetuán, duraba hasta muy entrada la noche.
  • A la entrada la mujer tocaba el bombo con la mano derecha y los platillos con la izquierda, y una chica desmelenada agitaba una campanilla.
  • Su mujer dormitaba bajo el sombrajo, y él se paseaba desde su vivienda al camino, por el pedazo de tierra inculta que daba entrada al carro.
  • En el portal había una relojería entre cristales, quedando tan poco espacio para la entrada, que los gordos tenían que pasar de medio lado.
  • Hablaron un buen rato en la entrada del mercadillo, sin fijarse en miradas maliciosas ni darse cuenta de los rudos encontronazos de la multitud.
  • Bajando la cabeza, se atravesó en la entrada del hórreo, y por espacio de algunos minutos defendió su presa haciéndole muralla con el cuerpo.
  • Preguntó a dos mujeres que pelaban gallinas y pollos, y le contestaron, señalando una mampara, que aquella era la entrada de la escalera del 11.
  • Entre la puerta y la sala primera había un pasillo, en el cual se veía la artesa de lavar y la entrada de la cocina, cuya reja daba al corredor.
  • No hay que fiarse de ellos, y más si han sido tranquilos en su juventud, pues ya es sabido que el que no la hace a la entrada la hace a la salida.
  • A la derecha, en el fondo del despacho, se abre una espaciosa alcoba, y frente a la puerta de entrada una gran reja movediza que da paso a un patio.
  • Es que junto a la puerta de entrada había un cuartito pequeño, que era donde moraba la huéspeda, y esta salía de su escondrijo cuando Rubín entraba.
  • En la enorme chimenea redonda se echaron montones de leña, y los invitados cantaron y bebieron hasta bien entrada la noche, al resplandor de las llamas.
  • Muchas señoras abonadas habían dejado su palco desierto la noche anterior, sin permitir la entrada en él a nadie para señalar así mejor su protesta.
  • En este vestíbulo, vigilando las pesadas y la entrada y salida de los fardos, solía verse un señor que no era más que algo como un conserje o portero.
  • A la entrada de Zaro, como en otros pueblos vasco franceses, hay una gran cruz de madera, muy alta, pintada de rojo, con diversos atributos de la pasión.
  • El vendaval, no sólo le impedía la entrada en Cádiz, sino que le impulsaba hacia la costa, donde encallaría de seguro, estrellándose contra las rocas.
  • Y todos se abalanzaron á él, en la entrada de la barraca, bajo la vetusta parra, á través de cuyos pámpanos brillaban las estrellas como gusanos de luz.
  • Fuime con él y empecéle a contar que una mujercilla que él había querido mucho en Alcalá sabía yo dónde estaba, y que le podía dar entrada en su casa.
  • ¡Ay, hijo mío, si ya te tenía yo dispuesta tu entrada en un monasterio muy retirado y hermoso que hay aquí, cerca de Madrid! Verás qué ricamente vas a estar.
  • Ana, lánguida, desmayado el ánimo, apoyó la cabeza en las barras frías de la gran puerta de hierro que era la entrada del Parque por la calle de Tras la cerca.
  • Primeramente colocó en el centro de la entrada la mesita blanca de pino en que comía la familia, cubriéndola con una sábana y clavando los extremos con alfileres.
  • Los dueños, de pie en la entrada de sus establecimientos, volvían la espalda a Las Tres Rosas y fruncían el ceño, como si les doliese presenciar aquella catástrofe.
  • El monte Izarra, a una de cuyas faldas está Lúzaro, forma como una península que separa la entrada del puerto de una ensenada bastante ancha comprendida entre dos puntas.
  • Instalose el joven con no poco trabajo en la bigotera, porque las faldas de su futura esposa y la ropa talar del clérigo estorbaban lo que no es decible la entrada y la salida.
  • La cual tenía la entrada obscura y lóbrega de tal manera que parece que ponía temor a los que en ella entraban, aunque dentro della estaba un patio pequeño y razonables cámaras.
  • Había llegado a la entrada del camino del Cementerio, y aquellas bestias que casi le atropellaban eran los jacos huesosos, antipáticos y enfermizos que tiraban de un coche fúnebre.
  • Además, como flotaban otros pontones en esta entrada del mar, unos se vigilaban a otros, y varias lanchas con gente armada recorrían las proximidades de los viejos navíos, de noche.
  • La tarde en que el carruaje de los Vegallana dejó al Magistral a la entrada del Espolón, paseaban allí muchos clérigos y no pocos legos de edad y respetabilidad, pero pocas señoras.
  • CAPÍTULO IV QUE SE REFIERE A LA NOBLE CASA DE OHANDO A la entrada del pueblo nuevo, en la carretera, y por lo tanto, fuera de las murallas, estaba la casa más antigua y linajuda de Urbia.
  • El hijo mayor hacía continuos viajes á Valencia con la espuerta al hombro, trayendo estiércol y escombros, que colocaba en dos montones, como columnas de honor, á la entrada de la barraca.
  • Ana, acostumbrada muchos años hacía, a la mirada curiosa, insistente y fría del público, no reparaba casi nunca en el efecto que producía su entrada en la iglesia, en el paseo, en el teatro.
  • Salimos de Salamanca, y llegando a la puente, está a la entrada della un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal, y allí puesto, me dijo.
  • Hice proyectos absurdos de provocarle, que, afortunadamente, no llegué a realizar, y a mediados del mes de julio me quedé sorprendido con la entrada en la bahía de Cádiz de la Bella Vizcaína.
  • Entrada la noche, y hallándome transido de frío, abandoné la cubierta, donde apenas podía tenerme, y corría además el peligro de ser arrebatado por un golpe de mar, y me retiré a la cámara.
  • Mas cuando el fuego cesó, se pudo advertir el gran destrozo del casco, que, dando entrada al agua por sus mil averías, se hundía, amenazando sepultarnos a todos, vivos y muertos, en el fondo del mar.
  • Algo de lo que sirve a los enfermos y a los ancianos en sus desfallecimientos! Don Santos y el sereno llegaron, después de buen rato, a la puerta de la tienda de Barinaga, que era también entrada de la casa.