Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "entramos" aquí tienes una selección de 29 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra entramos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Entramos en la cueva.
- Entramos en la ermita.
- Entramos en ella, y díjome.
- No la he visto cuando entramos.
- A mano izquierda cuando entramos.
- Entramos en la Corte a las diez de la mañana.
- Entramos por el río Nun y exploramos sus orillas.
- Entramos en un portal altísimo, enlosado de mármol.
- Entramos en la posada todos tres juntos, ya anochecido.
- Luego entramos en el pañol del pan y lo dejamos casi vacío.
- Entramos don Ciriaco y yo, y nos dirigimos al puerto de Cádiz.
- Entramos en el establecimiento el capitán de la Dama Zuri y yo.
- Cruzamos el río, que estaba helado, y entramos en la zona del fango.
- Entramos en una aldea y llegamos hasta la posada a pedir alojamiento.
- Entramos en la bahía de Cádiz una mañana de invierno, con un sol espléndido.
- Si entramos en el Provisorato desnudos y ahora somos los primeros accionistas del Banco.
- Entramos en el cuarto de mi madre que, al ver a Machín, quedó sorprendida no sé por qué.
- Bajamos a la vivienda por una escalera estrecha y entramos por un corredor con puertas a los lados.
- El vendaval arrecia y me parece que esta noche no entramos en Cádiz, dijo un oficial retirándose.
- Entramos en un aposento tan bajo que andábamos por él como quien recibe bendiciones, con las cabezas bajas.
- Una noche entramos la Venancia y yo en su cuarto, y estaba acabando, y él decía con aquella vocecita que tenía.
- Entramos, primero domingo después de Cuaresma, en poder de la hambre viva, porque tal laceria no admite encarecimiento.
- Y derribando el cabo de la capa sobre el lado izquierdo, sacó una llave de la manga y abrió su puerta y entramos en casa.
- ¡Eh, los náufragos! ¡Adelante! Empujamos la puerta, pasamos al jardín y entramos por un patio a cuyos lados había dos perros de piedra.
- Entramos en casa de don Alonso y echáronnos en dos camas con mucho tiento, porque no se nos desparramasen los huesos de puro roídos de la hambre.
- Tardamos en toda la travesía cinco meses, y, como el viaje en este tiempo era para don Ciriaco un éxito, entramos en la bahía de Manila disparando cohetes.
- Así es que cuando entramos en él se encontraba en situación bien crítica, aunque no desesperada, y flotaba a merced de las olas, sin poder tomar dirección alguna.
- Hubo un instante en que no pudimos contrarrestar el impulso de una ola, y entramos en el canalizo rasando las rocas, envueltos en nubes de espuma, expuestos a hacernos pedazos.
- Pero cuando nos vamos alejando de estos conocimientos simples y entramos en el dominio de la vida, nos encontramos dentro de un laberinto, en medio de la mayor confusión y desorden.