Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra entregaba

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra entregaba en el contexto de una oración.

Término entregaba: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "entregaba" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra entregaba para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Nada decía al ama de las cartas que a don Fermín entregaba.
  • La Regenta conoció bien pronto que don Víctor se entregaba.
  • Y le entregaba un pedazo de hierro que pesaba media tonelada por lo menos.
  • Se entregaba a su suerte adversa, como un cordero que llevan al sacrificio.
  • Y cuando pasaba un rato largo sin que él se moviera, Jacinta se entregaba a sus reflexiones.
  • Nada le debía, pues le entregaba íntegro el salario de la tienda, satisfaciendo con creces sus gastos.
  • La esposa de don Pompeyo suspiraba y entregaba las zapatillas suizas y el frasco del aguardiente, y el amo de la casa desaparecía.
  • Don Fermín, mientras el otro se entregaba a los arranques mímicos de su dolor, de su vergüenza, habló largo y tendido del asunto.
  • Cuando estas ideas le sobrecogían, para vencerlas y olvidarlas se entregaba con furor al goce de lo presente, del poderío que tenía en la mano.
  • Prefería esto al tormento del análisis irreverente a que ella, Ana, se entregaba sin querer al verse cara a cara con las ideas y las frases de la santa.
  • De Pas rompió el fusil de chispa en las espaldas del aguerrido centinela, que le había querido coser a bayonetazos, porque no se entregaba a discreción.
  • El muchacho, antes tan sólido y bien equilibrado, mostrábase inquieto y nervioso, lloraba a solas por cualquier cosa o se entregaba a expansiones infantiles.
  • Ana se entregaba al amor para sentir con toda la vehemencia de su temperamento, y con una especie de furor que groseramente llamaba Mesía, para sí, hambre atrasada.
  • Pero al mismo tiempo se entregaba a las delicias de Capua, y por fin, después de muchos amoríos, tuvo un amor serio, una pasión de sabio (o cosa parecida) que ya no es joven.
  • Retorcía los pescuezos con esa presteza y donaire que da el hábito, y apenas soltaba una víctima y la entregaba agonizante a las desplumadoras, cogía otra para hacerle la misma caricia.
  • Barbarita era administradora general de puertas adentro, y su marido mismo, después que religiosamente le entregaba el dinero, no tenía que pensar en nada de la casa, como no fuese en los viajes de verano.
  • Una mujer deslumbrante de hermosura por alma y cuerpo, que en una hora de confesión le había hecho ver mundos nuevos, le llamaba ahora su hermano mayor querido, se entregaba a él, para ser guiada por las sendas y trochas del misticismo apasionado, poético.
  • Dejaba a las hijas que se arrojasen en el peligro, arrastradas por la desesperada audacia de cazar un novio, y al final se entregaba como una perdida en brazos de un amigo de su esposo, se vendía infamemente cuando estaba próxima a la vejez, manchando todo su pasado, por una necesidad del orgullo.