Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "entregado" aquí tienes una selección de 29 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra entregado para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Villeneuve se ha entregado a la desesperación.
- Ya la fundadora había entregado el triste estipendio.
- Su madre le quería más desde que le veía entregado a los negocios.
- Y manda además que sea usted degradado y entregado al brazo secular.
- Una vez entregado el jefe de la escuadra, ¿qué esperanza quedaba a los buques?
- Otras me daba lástima verle entregado sin defensa a la brutalidad de sus verdugos.
- El pudor entregado a sí mismo, luchaba por encontrar una marcha y un continente decoroso.
- El doctor y yo nos levantamos, dejamos a Machín entregado a su desesperación, y nos fuimos.
- Cuando estaba solo y entregado a sus reflexiones, asustábase de las audacias de su pensamiento.
- , pensaba Santa Cruz, y al pensarlo sentía ganas de dejar al chico entregado a sus propios instintos.
- Pero lo que no tiene excusa es que te hayas vendido, que te hayas entregado como un pingajo de la calle.
- Ramiro vivía sumido en una resignada desesperación y más entregado que nunca al albedrío de Gertrudis.
- Ella se había entregado creyendo pasar en seguida a la plaza que más envidiaba en Vetusta, la de Teresina.
- Devolvería, pues, lo que se le había entregado, con los aumentos que a su buena administración se debían.
- X Juanito vivía entregado a la agitación y la zozobra del que confía su porvenir a los caprichos del azar.
- Yo, como iba entregado al vino y había renunciado en su poder mis sentidos, no advertí al riesgo que me ponía.
- Ya le pesaba de haber entregado su hija a la gazmoñería inglesa que, según él, no servía para la raza latina.
- Más valía despreciarle, dejándole entregado a su conciencia, sí, a su conciencia, que buen jaleo le había de armar tarde o temprano.
- Una parte de su capital la había entregado a don Ramón Morte, no para jugadas de Bolsa, sino para la adquisición de valores públicos.
- Don Fermín no perdonaba al Arcipreste el no haberle entregado mucho antes aquella joya que él, Ripamilán, no sabía apreciar en todo su valor.
- Llegó a comprender Ana que era imposible, y tal vez ridículo, negarse a recibir en su alcoba a un hombre a quien se había entregado ella por completo.
- Por fortuna, la Regenta dejaba al buen esposo entregado a las veleidades de sus caprichos y se contentaba con negarle toda influencia sobre los propios gustos y aficiones.
- El dueño del establecimiento avanzó a recibir a la señora, con su mandil de cuero ennegrecido, la cara sudorosa y tiznada, y quitándose la porra, le dio sus excusas por no haber entregado los clavos bellotes.
- Cierto que esta devolución era para ella un trance doloroso, algo como la separación de un hijo que se va a la guerra a que le maten, pues aquel guano, entregado a su dueño, pronto se perdería en el desorden y los vicios.
- Había llegado a decir que sería hipócrita si aseguraba que bastaba para colmar los anhelos que sentía el cariño suave, frío, prosaico, distraído de Quintanar, entregado a sus comedias, a sus colecciones, a su amigo Frígilis y a su escopeta.
- Sin duda, la exposición de estas verdades, tan dolorosamente amargas, perjudicó algún tanto a mi trabajo, y el premio no se me concedió, habiéndose entregado la pluma de oro, faltando a las condiciones del certamen, a una composición poética.
- El viejo ayudante metió, por entre los barrotes de la jaula, una palanca de hierro para aislar el hombre de la fiera, pero con tan poca fortuna, que la palanca se enganchó en las ropas del domador y en vez de protegerle le inmovilizó y le dejó entregado a la fiera.
- ¡Antes había olvidado a don Saturnino, que yacía en el lecho del dolor con sendos parches de sebo en las sienes, entregado al placer de rumiar los dulces recuerdos de aquella tarde arqueológica! La conversación de metafísica erótica que Mesía y Paco acababan de dejar no les permitía, al principio, participar de aquel entusiasmo gastronómico y culinario a que estaban entregadas las damas.
- Pero como tenía empeño en limpiar de toda culpa a su Mesía, a su señor, al hombre a quien se había entregado en cuerpo y en alma por toda la vida, según ella, pronto le disculpaba, reflexionando que el pobre Álvaro hacía aquello por amor, por arrojar del pensamiento de su Ana todo escrúpulo, todo miramiento que pudiera atarla al viejo que había hecho de lo mejor de su vida un desierto de tristeza.