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Ejemplos de oraciones con la palabra envidiaba

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra envidiaba en el contexto de una oración.

Término envidiaba: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "envidiaba" aquí tienes una selección de 21 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra envidiaba para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Bien se lo envidiaba Ronzal.
  • También envidiaba a los pastores de Teócrito, Bion y Mosco.
  • Aquel destino no era de su ramo, y por tanto, no lo envidiaba.
  • También esto lo envidiaba Ronzal, que era amigo político de Vegallana.
  • Petra envidiaba a Teresina la estatura, los ojos y la casa del Magistral.
  • En general envidiaba a los curas con quienes confesaban sus queridas y los temía.
  • Don Víctor oprimía entre las suyas las manos de aquella esposa que le envidiaba un pueblo entero.
  • Ella se había entregado creyendo pasar en seguida a la plaza que más envidiaba en Vetusta, la de Teresina.
  • En aquel instante Mesía notó que la cabeza de Ana caía sobre la limpia y tersa pechera que envidiaba Trabuco.
  • Teresina envidiaba a Petra su desenvoltura, su gracia, su conocimiento de las maneras finas y de la vida de ciudad.
  • Saludó con su aire grave, con aquel aire de gentleman que tanto le envidiaba Trabuco, su admirador y mortal enemigo.
  • Obdulia admiraba sinceramente las formas y el cutis de Ana, y allá en el fondo del corazón, le envidiaba la piel de tigre.
  • La envidiada de todos, envidiaba a cualquier mujer pobre y descalza que pasase por la calle con un mamón en brazos liado en trapos.
  • Ana envidiaba en tales horas aquella existencia de árbol inteligente, y se apoyaba y casi recostaba en Frígilis como en una encina venerable.
  • Obdulia Fandiño no envidiaba la santidad de su amiga la Regenta, sino el ruido que metía, lo mucho que se hablaba de ella por todo el pueblo.
  • En general don Víctor envidiaba a todo el que dejaba ver la contera de una espada debajo de una capa de grana, aunque fuese en las tablas y sólo de noche.
  • Creía, o por lo menos propalaba todas las injurias con que se quería derribar al Provisor, y le envidiaba por lo que pudiera haber de cierto en el fondo de tantas calumnias.
  • La muchacha envidiaba a los dioses de Homero que vivían como ella había soñado que se debía vivir, al aire libre, con mucha luz, muchas aventuras y sin la férula de un aya semi inglesa.
  • Guillermina, alzando la voz, decíale que se abrazara a la cruz, que Dios la perdonaba, que ella la envidiaba por irse derechita a la gloria, y otras muchas cosas que la hacían a una llorar.
  • Las personas desconocidas, las mujeres de pueblo no se atrevían a tanto, y las pocas de esta clase que confesaban con él acudían en montón a la capilla obscura cuyos secretos envidiaba don Custodio.
  • Ana envidiaba a su marido la dicha de huir de Vetusta, de ir a mojarse a los montes y a las marismas, en la soledad, lejos de aquellos tejados de un rojo negruzco que el agua que les caía del cielo hacía una inmundicia.