Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "envió" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra envió para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Y se lo envió a usted?
- El interno extrajo el cerebro y lo envió con un mozo al domicilio del médico.
- El juez, después del interrogatorio, envió al tío Garrota incomunicado a la cárcel.
- Se convino en que el primo se quedaba hospedado allí, y se envió por la maleta a la posada.
- La misma mañana envió una carta a Mary, citándola a la salida del pueblo, firmada con mi nombre.
- Ésta envió un criado a los hoteles, pero en ninguno daban noticias ni de Bautista ni de Catalina.
- Tenía guardados sesenta duros, y como no sabía qué hacer con ellos, se los envió a su hermana Margarita.
- Dió un espantoso grito, movió al fin sus brazos, y de un terrible revés envió lejos de sí á Pimentó y su extraña cabellera.
- La chica le envió la carta a Joshé diciéndole que se querían burlar de él, pero que ella le estimaba y que pasara por delante de su casa y que hablarían.
- Mi amo envió al cirujano para que le asistiese, y éste se limitó a decir que la herida no habría tenido importancia alguna en un joven de veinticuatro años.
- Supo que había en Segovia un licenciado Cabra que tenía por oficio el criar hijos de caballeros, y envió allá el suyo y a mí para que le acompañase y sirviese.
- Con el atentado, la hostilidad entre Carlos y Catalina, ya existente, se acentuó de tal manera, que doña Águeda, para evitar agrias disputas, envió de nuevo a Carlos a Oñate y ella se dedicó a vigilar a su hija.
- Pues, señor, el comodón (quería decir el comodoro) inglés envió a bordo de la Medea un oficialillo de estos de cola de abadejo, el cual, sin andarse en chiquitas, dijo que anque no estaba declarada la guerra, el comodón tenía orden de apresarnos.
- Y al cumplir dieciocho años viose tan transformado, que, violentando sus instintos económicos, fortalecidos por las saludables enseñanzas del principal, se gastó cuatro pesetas en dos retratos que envió a los de allá arriba, a sus antiguos colegas de pastoreo, para que viesen que estaba hecho todo un señor.
- Amparito se sintió tan entusiasmada, que hasta envió una sonrisa amable al cafetín de enfrente, donde el padre de tal obra despachaba cepitas tras el mostrador, mientras su mujer, lavada y peinada como en días de gran fiesta, con los robustos brazos arremangados y delantal blanco, estaba en la puerta sentada ante un fogón, con el barreño de la masa al lado, arrojando en la laguna de aceite hirviente las agujereadas pellas, que se doraban al instante, entre infernal chisporroteo.