Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "equipaje" aquí tienes una selección de 23 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra equipaje para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Haz el equipaje.
- Mañana tendrá usted su equipaje.
- Andrés acabó de preparar su equipaje.
- El equipaje se hallaba dividido en dos bandos.
- Ahora mandaré un hombre a que recoja mi equipaje.
- Encontrar pretexto, despedirse, preparar el equipaje.
- Delante de ellos va una tartana con el equipaje de Azorín.
- Por la tarde, Andrés preparó su equipaje y luego salió a pasear.
- No veo la hora de que amanezca para mandarle a Tom que haga el equipaje.
- Entonces yo cojo mi equipaje, salgo de la estación y me voy a casa, ¿eh?
- Ni olvidará tampoco su partida precipitada, sin dar tiempo a recoger el equipaje.
- En la sala, debajo del altar, estaba el equipaje de Ohando, consistente en un baúl y una maleta.
- Dieron al mozo el talón del equipaje, y tomaron una tartana, que les llevó rápidamente al pueblo.
- En seguida de recibir el nombramiento, Andrés hizo su equipaje y se dirigió a la estación del Mediodía.
- Este perdido, borracho, blasfemador y cínico pirata, anda, con un equipaje de canallas, haciendo fechorías por el mar.
- Los mozos portadores del equipaje se habían adelantado mucho, deseosos de llegar cuanto antes a Cebre y echar un traguete en la taberna.
- No podían entretenerse más en ociosas habladurías, porque pensaban irse a Cádiz aquella tarde y era preciso disponer el equipaje y comprar algunas chucherías.
- Pero al día siguiente, ayer por la mañana, cuando estaba ya nuestro don Juan haciendo el equipaje para largarse, se le presentaron Frígilis y Ronzal en son de desafío.
- No tardé, sin embargo, en explicarme su ausencia, pues Don Alonso, una vez arreglado su breve equipaje, se mostró muy impaciente, hasta que al fin apareció el marinero diciendo.
- El equipaje alternaba las guardias de cuatro en cuatro horas, dividiéndose en guardias de babor y estribor, y Tommy, el grumete, avisaba con campanadas cuando se tenían que renovar los de un lado y los de otro.
- Mas adelantaba muy poco en el arreglo de su equipaje, porque a lo mejor se quedaba inmóvil, sentada sobre un baúl, mirando al suelo o a la vela, que ardía con pábilo muy larguilucho y negro, chorreando goterones de grasa.
- Bueno, pues, cátate que nuestro Alvarito, en vez de tomar el tren que subía, el de Madrid, toma el que baja, da órdenes a su criado, para que recoja corriendo el equipaje y se meta en el reservado que traía la ministra, un coche salón con cama y demás.
- Mientras sostenía este monólogo, iba sacando de un cajón de la cómoda prendas de ropa blanca, a fin de hacer su equipaje, pues como todas las personas irresolutas, solía precipitarse en los primeros momentos y adoptar medidas que le ayudaban a engañarse a sí propio.