Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra error

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra error en el contexto de una oración.

Término error: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "error" aquí tienes una selección de 30 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra error para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Error de los sentidos.
  • Un error, una ceguera.
  • ¡Apóstoles del error!
  • Error, según Frígilis.
  • ¿Qué importa el error?
  • Están ustedes en un error.
  • El error y la verdad son indiferentes.
  • Mas a poco Julián reconoció su error.
  • Y en cuanto al embarazo, es error tuyo y de tu maldita lógica.
  • Buenos ejemplos tenía a la vista para convencerse de su error.
  • También podía ser error la diferencia que después del crimen notaba.
  • Con el error del banquero, quedaba lo mismo que antes de entrar en la Bolsa.
  • Es que se me pegaron tus ilusiones replicó la suegra esforzándose en disculpar su error.
  • Como Pepe es el factor, ha convidado a todos los curas de la comarca, catorce salvo error.
  • La exageración de aquel sentimiento de cólera injustísima, pueril, la hizo notar su error.
  • No existe nada que se resigne a morir, y el error es quizás lo que con más bravura se defiende de la muerte.
  • Y porque veáis que es error que haya en el mundo quien crea que el que quiere lisonjea, escuchad lo que es amor.
  • Tronó, como siempre, contra los librepensadores, a quienes llamó apóstoles del error unas mil y quinientas veces.
  • No era su afán pintar a los enemigos como criminales encenagados en el error, que es delito, sino como duros de mollera.
  • Todos los sistemas que discurría para encauzar su vida dejaban precipitados insolubles, que demostraban el error inicial de sus sistemas.
  • Y de tal entusiasmo nacieron pedidos imprudentes y el grave error mercantil, cuyas consecuencias no pudo apreciar aquel excelente hombre, porque le cogió la muerte.
  • Las carcajadas de sus soeces burladores, que le habían seguido, le volvieron a su acuerdo, y conocido el error, se metió a escape en su casa, que a dos pasos estaba.
  • Cuando el error se ve amenazado de esa ridiculez a que el lenguaje corriente da el nombre de plancha, hace desesperados esfuerzos, azuzado por el amor propio, para prolongar su existencia.
  • Vamos (con extraordinaria ternura), reconozca usted que semejante idea era un error diabólico a fuerza de ser tonto, y prométame que ha de renegar de ella y que no la olvidará cuando el amigo Nones la confiese.
  • Mas convencido de que no era error, lanzó otra exclamación más fuerte y al instante se enteraron todos, y Juan Pablo fue objeto de aclamaciones y plácemes, unos sinceros, otros con su poco de bien disimulada envidia.
  • ¡Oh, como es error vano fatigarse por ver los resplandores de un ardiente tirano, que impío roba a las flores el lustre, el aliento y los colores! Todas las plantas tienen, en suma, sus veleidades, sus odios, sus amores.
  • ¡Qué estupidez, pensaba en estos momentos tristes, el considerar a la mujer como una criatura ideal! ¡Qué error mirar la riqueza y el fausto como felicidad! Se acercaba el momento de que la Bella Vizcaína tenía que partir.
  • Amó locamente a su esposa sin conocer su verdadero carácter y murió en el error, como hubiese muerto él, jurando que su madre era la mejor de las mujeres, a no haberle conducido la fatalidad al salón de su casa para hacer el más terrible de los descubrimientos.
  • Dos días antes, don Ramón, al hacer el balance del mes, notando que resultaban en su favor quinientas pesetas, procedentes sin duda de un error en la cobranza, había ido a confesar la involuntaria falta, entregando la cantidad al cura para que la repartiese entre los pobres.
  • ¡Y qué bien sabe hacerlo el muy ladrón! Se confiesa a menudo, entrega cantidades en las sacristías, diciendo que las ha cobrado de más por un error y quiere sean para los pobres, y hasta se murmura si es él ese ramoso sujeto que, con el incógnito de Un cualquiera, envía dinero a la Junta de Instrucción Obrera cuando ésta sufre apuros.