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Ejemplos de oraciones con la palabra escalones

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra escalones en el contexto de una oración.

Término escalones: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "escalones" aquí tienes una selección de 29 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra escalones para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Seis escalones a la espalda.
  • Es en la casa de los escalones de piedra.
  • Tales estaban de carcomidos los venerables escalones.
  • Jacinta le cogió del brazo, y rebasados los primeros escalones, empezó el diálogo.
  • Sentose el regente dos escalones más abajo, y la santa guiñó los ojos para mirarle.
  • Descendíase al fondo por seis escalones, siempre resbaladizos y verdosos por la humedad.
  • Era una covachuela a más bajo nivel de la calle, que tenía unos escalones desde la acera.
  • Pero tú no podías acostumbrarte a ser señora de muchos escalones, como dices en tu jerga.
  • Martín no tuvo más remedio que retirarse hacia arriba y subir los escalones de dos en dos.
  • Tenía puerta para la escalera de la Cava, y usando esta puerta Plácido se ahorraba treinta escalones.
  • Si me dejara llevar de la inspiración, aseguraría que es la misma casa aquella, la de los escalones de piedra.
  • Había que marchar con cuidado por los escalones húmedos, resbaladizos y rotos, y bajar la cabeza para no tropezar.
  • Cuando vuelvas, si quieres acortar treinta escalones, entras por el Ramo de azucenas, la zapatería que está en la Plaza.
  • Pero empujada de un lado á otro, acabó rodando por los resbaladizos escalones, y su frente chocó contra una arista de la piedra.
  • Abriendo una puerta vieja y carcomida que había en este foso, por unos escalones cubiertos de musgo, se llegaba al rincón de Tellagorri.
  • Mi compañero de embriaguez bajó los escalones de una escalerilla y se puso a gritar, hasta que brotó de entre las tinieblas un bote blanco.
  • De la galería, extendida paralelamente a la carretera, se bajaba por cuatro escalones al huerto, rodeado por un camino que bordeaba sus tapias.
  • Después que echó aquel brindis estúpido, Izquierdo habló de subir a gatas a casa de su hermana, y de bajar rodando por los escalones de piedra.
  • Los cuartos estaban pavimentados con azulejos relucientes y resbaladizos y tenían escalones para subir y bajar, salvando las diferencias de nivel.
  • Y al pasar unas escaleras que había para bajar a un patio donde estaba el depósito de la sala, las cabezas iban dando lúgubremente en los escalones de piedra.
  • Muchos dependientes de tiendas se lanzaron por aquellos escalones de piedra en busca de noticias del simpático enfermo, que padecía de un reuma agudo en la pierna derecha.
  • En vez de cumplirse los vaticinios de éste, el alza continuaba su carrera triunfal, ganando nuevos escalones y arrollando las mermadas fortunas de los que osaban ponerse enfrente de ella.
  • No existen en Madrid alturas mayores, y para vencer aquellas era forzoso apechugar con ciento veinte escalones, todos de piedra, como decía Plácido con orgullo, no pudiendo ponderar otra cosa de su domicilio.
  • Llegó por fin y subió los dos, tres, cuatro escalones, y le causaba tanta extrañeza verse en aquel sitio mirando de cerca la mesa aquella cubierta con finísimo y albo lienzo, que un rato estuvo sin poder dar el último paso.
  • Que Fortunata no se ha muerto, que está en Madrid, que vive cerca de la Plaza Mayor, que vive en la Cava de San Miguel, en la casa de los escalones de piedra, que está fuera de cuenta desde hace un mes, y que Don Francisco de Quevedo la asiste.
  • Habíase enamorado de la hija del Fraile, no repentinamente y a la primera mirada, como los protagonistas de aquellas novelas que con tanta fruición leía, su pasión se había formado lentamente, por escalones que poco a poco había ido subiendo.
  • Un tonel viejo arrimado al descuido a la pared, y los restos de una espaldera, fueron escalones suficientes, sin que nadie pudiese notarlo, para subir y bajar don Álvaro por la parte del parque con toda la prisa que pudieran aconsejar las circunstancias.
  • Y siendo ésta tan angosta que no cabían dos personas de frente, la señora de Moscoso pasaba los mayores trabajos del mundo intentando asirse con las yemas de los dedos al brazo del buen señor, que subía dos escalones antes que ella todo torcido y sesgado.
  • Soy yo, soy yo el que tiene la culpa, que suben sesenta escalones, y otros sesenta, y otros cincuenta para hacer un favor al amigo del amigo de un amigo, que contestan las cartas a correo vuelto, que lanzan largos telegramas entusiastas por nimias felicitaciones, que son buenos, que son sencillos, que son grandes.