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Ejemplos de oraciones con la palabra escándalo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra escándalo en el contexto de una oración.

Término escándalo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "escándalo" aquí tienes una selección de 94 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra escándalo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Qué escándalo!
  • Era un escándalo.
  • Escándalo general.
  • El escándalo crece.
  • Sí, escándalo era.
  • El escándalo fue grande.
  • Era un escándalo andando.
  • Su paso producía escándalo.
  • ¿Dónde está el escándalo?
  • Lo de hoy ha sido un escándalo.
  • ¡El escándalo! repetía el coro.
  • La verdad es que aquello era un escándalo.
  • Pero ella no había dado ningún escándalo.
  • ¡Vaya un escándalo! Lo sentí mucho por ti.
  • Es un escándalo decía el usurero pensativo.
  • Me propongo evitar el escándalo por ti y por mí.
  • Parece que necesitas el escándalo, quieres perderme.
  • ¡Ambición, simonía, soberbia, sordidez, escándalo!
  • Se iniciaba el escándalo de todas las noches de domingo.
  • Cierto día armó un escándalo porque no habían limpiado.
  • No pensaba más que en el escándalo de aquella exhibición.
  • ¡qué escándalo!, pensó don Fermín, que seguía inmóvil.
  • En casa de Páez también le hablaron del escándalo del teatro.
  • Temía el escándalo, la novedad de ser un criminal descubierto.
  • El escándalo está en que en esta casa se haya tocado el piano.
  • ¿Quién duda seguía pensando, que es prudente evitar el escándalo?
  • Y mientrastanto, ¡cómo se evita el escándalo! exclamó el vicario.
  • También ponía en la cuenta, a su modo, el perjuicio del escándalo.
  • Pero el escándalo de don Santos el de los Cristos, como le llamaban.
  • Glocester había esperado en la sacristía el final de aquel escándalo.
  • Y ahora piénsalo, que si no haces lo que debes el escándalo le daré yo.
  • Porque seguramente ella había de alzar la voz y no convenía el escándalo.
  • Al verse sola, creyó sentirse la otra con más valor para dar un escándalo.
  • Entre monjas podría vivir este hombre sin que hubiera miedo de un escándalo.
  • ¡Qué escándalo! doña Camila cogió a Anita por la garganta y por poco la ahoga.
  • ¡Y sobre todo el escándalo! añadía doña Rufina indignada, después de una pausa.
  • Sí, sí, el escándalo era lo peor, aquel duelo funesto también era una complicación.
  • En esta última los estudiantes intentaron repetir el escándalo de la clase de Química.
  • Un cuartito modesto en un barrio apartado era ya señal de que al menos se evitaba el escándalo.
  • Y aún es peor en un sacerdote, si me apuran, el mal ejemplo y el escándalo, que el mismo pecado.
  • Esa respetable parte del pueblo mira como un escándalo la infracción de ciertas costumbres piadosas.
  • Lo principal era mirar si había escándalo en precipitarse y tomar medidas que alarmasen a la opinión.
  • Sería capaz de darnos un escándalo si viera lo demás que reservamos para los convidados de otra clase.
  • Sólo sabía, por su mal, que había sido un escándalo que apenas se pudo sofocar antes que fuera tarde.
  • Nos está prohibido severamente autorizar con nuestra presencia el escándalo y hacernos cómplices de él.
  • He encontrado en los Pazos, hace un año, el vicio, el escándalo, la grosería y todas las malas pasiones.
  • Ayer creo que hubo un escándalo en la catedral, que el Palomo tuvo que echarlos poco menos que a escobazos.
  • Siguió adelante la ofendida señora, pero a los pocos pasos la detuvo el escándalo que estalló a su espalda.
  • ¡Ya ven ustedes, eso es un escándalo! decía el Marqués, que tenía todos sus hijos ilegítimos en la aldea.
  • Creía firmemente que Juan no daría nunca escándalos, y no habiendo escándalo, las cosas irían pasando así.
  • ¡sabía Dios lo que pasaría en aquel caserón de los Ozores! ¡Qué escándalo! Todo se lo iba a llevar la trampa.
  • Los otros bolsistas aprobaban con movimientos de cabeza, y su esposa le miró con asombro y escándalo al mismo tiempo.
  • Y con escándalo de Bedoya y de Bermúdez hasta había colgado de las paredes cromos un poco verdes y nada artísticos.
  • Con gran escándalo de su corazón sencillo y humilde se contaban maravillas de su virtud y casi le atribuyeron milagros.
  • Algunos hombres honrados que allí estaban se quisieron levantar y echar el alguacil fuera de la iglesia, por evitar escándalo.
  • Si doña Águeda lo notaba iba a despedir a la Ignacia, con lo cual el escándalo dejaría a la muchacha en una mala situación.
  • Glocester en el cabildo, don Custodio a su lado, hablaban de escándalo, de hipocresía, de perversión, de extravíos babilónicos.
  • Sólo el Provisor se contentó con sonreír, inclinarse y poner cara de santo que sufre por amor de Dios el escándalo de los oídos.
  • Segunda empezó por presentarse todos los días en la tienda de la Concepción Jerónima, y armar un escándalo a su hermano y a su cuñada.
  • Y ella fingió creerla y le dejó marchar, porque adivinó en el rostro, en la voz, en todo, que su hijo no iba ciego, no iba a dar escándalo.
  • Esto es tan solitario, hija mía dijo el marido, quitándose el sombrero y riendo, que puedes armarme el gran escándalo sin que se entere nadie.
  • Y atravesaron el crucero no sin escándalo de algunas beatas que interrumpieron sus oraciones para descoser y recortar la coraza de fuego de Obdulia.
  • ¡Escándalo! ¡Ella que en el teatro había llegado, de idea grande en idea grande, a sentir un entusiasmo artístico religioso que la había edificado!
  • Por todo lo cual fue mayor el escándalo, y no se habló en mucho tiempo más que de la influencia deletérea del Magistral y de la muerte de sor Teresa.
  • El dueño del establecimiento se quejó a la autoridad, creció el escándalo, los enemigos del Magistral atizaron la discordia, en todas partes se gritaba.
  • (Frenéticos aplausos.) Juremos todos ser trompetas del escándalo, para que tanto sea, y a tales oídos llegue, que la ruina del enemigo común sea un hecho.
  • Di baratos y con mi ¡Loado sea Nuestro Señor!, me despedí, encargándoles que no recibiesen escándalo de verme jugar, que era entretenimiento y no otra cosa.
  • ¡Lo mismo que don Luis María Pastor! ¡Sí, sí exclamo yo, lo mismo que don Luis María Pastor! Y en la sala del Español se ha producido un escándalo enorme.
  • Un rato hablaron, y como ella se mostrase recelosa de que el marido de la difunta fuese por allá y armara un escándalo, el farmacéutico la tranquilizó diciéndole.
  • Pero ahora se da el tono de una princesa y habla de su mamá, una tianga que cuando no le da un duro le chilla desde el patio y arma escándalo para que se entere toda la calle.
  • Cuando se había tratado de sus hijas, al notar algún síntoma de peligro, siempre había puesto con franqueza y maestría el oportuno remedio, sin escándalo, pero sin rodeos.
  • El favorito actual era (¡oh escándalo del juego natural de las instituciones y del turno pacífico!) ni más ni menos, don Álvaro Mesía, el jefe del partido liberal dinástico.
  • Si yo tuviera tiempo ahora, te contaría infinitos casos de pecadillos cometidos con una reserva absoluta, sin el menor escándalo, sin la menor ofensa del decoro que todos nos debemos.
  • Pero hay que esperar, hay que evitar el escándalo, y sobre todo hay que evitar el susto, el espanto que sobrecogería a tu mujer si tú entraras en su alcoba como los maridos de teatro.
  • ¡Bravo!¡bravo! Y si por alguien se ha creído que yo puedo fraternizar con el escándalo, aunarme con la desfachatez y adherirme a la orgía, protesto indignado, que a muy otra cosa he venido aquí.
  • ¿Por qué no se le ocurrió darle un escándalo, ir a la casa con el crío en brazos y presentarse a doña Bárbara y a Don Baldomero y contarles allí bien clarito la gracia que había hecho su hijo?
  • Los años y el frecuente trato no habían podido borrar el recuerdo de la época en que Teresa era criada en aquella tienda y el escándalo de los señores al verla casada con el dependiente principal.
  • ¡Era un escándalo! ¡Un adulterio descubierto! ¡Un duelo! ¡Un marido, un ex regente de Audiencia muerto de un pistoletazo en la vejiga! En Vetusta, ni aun en los días de revolución había habido tiros.
  • Replicó en el mismo tono el de la barba negra, y tal escándalo promovieron entre los tres, que las gentes de la vecindad, que eran todas muy pobres, acudieron a la casa del enfermo y los arrojaron de ella.
  • Ya nadie hacía caso de esas hablillas por viejas, por gastadas, pero con el escándalo nuevo, con lo de esa mala pécora, hipócrita y astuta, todo se renueva, todo toma importancia, y muchos pocos hacen un mucho.
  • Desde que doña Paula vio que no estallaba un escándalo, que don Fermín mostraba discreción y cautela incomparables en sus extrañas relaciones con la Regenta, se lo perdonó todo y dejó de molestarle con sus amonestaciones.
  • Unos a otros, con cara de hipócrita compunción, se ocultaban los buenos vetustenses el íntimo placer que les causaba aquel gran escándalo que era como una novela, algo que interrumpía la monotonía eterna de la ciudad triste.
  • No, no caería en la tentación de convertir aquella dulcísima amistad naciente, que tantas sensaciones nuevas y exquisitas le prometía, en vulgar escándalo de las pasiones bajas de que sus enemigos le habían acusado otras veces.
  • Máximo Juncal, el médico, recién salido de las aulas compostelanas, soltó varias puntadas sobre política, y también malignas pullas referentes al grave escándalo que a la sazón traía muy preocupados a los revolucionarios de provincia.
  • Muchachos con pliegos de colores voceaban las décimas y cuartetas, alegres y divertidas, para las máscaras, colecciones de disparates métricos y porquerías rimadas, que por la tarde habían de provocar alaridos de alegre escándalo en la Alameda.
  • A las dos semanas de aquellos dimes y diretes, de tanta bronca y de tanto escándalo entre los hermanos Izquierdo, y entre Izquierdo y el picador, y tía y sobrina, se reconciliaron todos, y se acabaron las riñas y no hubo más que finezas y apretones de manos.
  • Hubo en el Cabildo épocas de negra intransigencia en que se persiguió la manía de Ripamilán como si fuera un crimen, y se habló de escándalo, y de quemar un libro de versos que publicó el Arcipreste a costa del marqués de Corujedo, gran protector de las letras.
  • Los préstamos arriesgados con premio muy subido eran su delicia y su arte predilecto, porque aun cuando alguno no se cobrase hasta la víspera del Juicio Final, la mayor parte de las víctimas caían atontadas por el miedo al escándalo, y se doblaba el dinero en poco tiempo.
  • Pero ¡oh escándalo! ahora (don Custodio lo había averiguado escuchando detrás de una puerta), ahora el chocho del poeta bucólico dejaba al Magistral la más apetecible de sus joyas penitenciarias, como lo era sin duda la digna y virtuosa y hermosísima esposa de don Víctor Quintanar.
  • Loreto era una aldea, y como doña Camila refería la aventura a quien la quisiera oír, llorando la infeliz, rendida bajo el peso de la responsabilidad (y ella poco podía contra la naturaleza), el escándalo corrió de boca en boca, y hasta en el casino se supo lo de aquella confesión a que se obligó a la reo.
  • La señora la hizo callar, muy contrariada por el escándalo, y siguieron la marcha, mientras Nelet, alegre por este incidente que rompía lo monótono de las compras, preguntaba como un testarudo a la muchacha en qué sitio la habían pellizcado, y sentía un escalofrío de gusto cada vez que ella, ruborizándose, le llamaba animal y descarado.
  • Obdulia Fandiño, pocas horas después de saberse en el pueblo la catástrofe, había salido a la calle con su sombrero más grande y su vestido más apretado a las piernas y sus faldas más crujientes, a tomar el aire de la maledicencia, a olfatear el escándalo, a saborear el dejo del crimen que pasaba de boca en boca como una golosina que lamían todos, disimulando el placer de aquella dulzura pegajosa.
  • Y para colmo del escándalo, según don Pompeyo, so capa de celebrar una fiesta religiosa la juventud dorada del clero vetustense, todos aquellos licenciados de seminario como él los llamaba con pésima intención, ¡paseaban también por allí, apretados, prensados, con sus manteos y todo, en aquel embutido de carne lasciva, a obscuras, casi sin aire que respirar, sin más recreo que el poco honesto de sentir el roce de la especie, el instinto del rebaño, mejor, de la piara!
  • No olvida en Santiago, donde su llegada se glosa, donde su historia en los Pazos adquiere proporciones leyendarias, donde el éxito de las elecciones, la partida del capellán, el asesinato del mayordomo, se comentan, se adornan, entretienen al pueblo casi todo un mes, y donde las gentes le paran en la calle preguntándole qué ocurre por allá, qué sucede con Nucha Pardo, si es cierto que su marido la maltrata y que está muy enferma, y que las elecciones de Cebre han sido un escándalo gordo.