Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra escondida

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra escondida en el contexto de una oración.

Término escondida: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "escondida" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra escondida para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ya no me cabe duda de que hay allí escondida una pieza.
  • Hay dos sociedades, la que se ve y la que está escondida.
  • , y ya no me cabe duda de que hay allí escondida una pieza.
  • Pero lo reservaba en la hoja más escondida de su gramática parda.
  • Hijo, aquí ha quedado no sé qué hacienda escondida de vuestros padres.
  • Pues la he engañado a usted, porque Jacinta está escondida en aquella alcoba.
  • Sonaba y resonaba en la bóveda la tos de un viejo que rezaba en una capilla escondida.
  • Sin que lo viese ella, que tenía escondida la cabeza entre las manos, levantó los brazos y llevó los puños crispados a los ojos.
  • Existe una confabulación tácita (no tan escondida que no se encuentre a poco que se rasque en los políticos), por la cual se establece el turno en el dominio.
  • El palco de Vegallana era una platea contigua a la del proscenio, que en Vetusta llamaban bolsa, porque la separa un tabique de las otras y queda aparte, algo escondida.
  • Media hora después, Visita, un poco escondida detrás del cortinaje de un balcón, refería una historia a la Regenta, que la oía atenta, vuelta hacia el rincón de su amiga.
  • Señor Dios, a quien ninguna cosa es escondida, antes todas manifiestas, y a quien nada es imposible, antes todo posible, tú sabes la verdad y cuán injustamente yo soy afrentado.
  • La carta de don Juan escondida en el libro devoto, leída con voz temblorosa primero, con terror supersticioso después, por doña Inés, mientras Brígida acercaba su bujía al papel.
  • No puso él la moneda en el bolsillo de su chaleco, donde la habría descubierto Nicanora, sino en la cintura, muy bien escondida en una faja que usaba pegada a la carne para abrigarse la boca del estómago.
  • Se encerraba en el salón de antigüedades, y con el mismo sigilo de ladrón con que sacaba libros del Casino, se dirigía a una silla Enrique II, le daba media vuelta, buscaba cierta parte escondida de un pie del mueble.