Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra escrito

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra escrito en el contexto de una oración.

Término escrito: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "escrito" aquí tienes una selección de 63 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra escrito para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ha escrito un drama y lo tiene en el Español.
  • Creo haber escrito que mis amos tenían una hija.
  • He escrito a tu papá diciéndole lo que tú eres.
  • Leyó lo escrito y lo rasgó todo en cien pedazos.
  • Sabes que me ha escrito le dijo ésta a su hermana.
  • Los que han escrito estos libros quieren que yo los lea.
  • Lo que sigue va escrito en caracteres firmes y regulares.
  • Allí nadie me supo decir quién había escrito esta carta.
  • Sin embargo, he escrito otras y con ellas volveré a Madrid.
  • ¡Cuidado que no haberle escrito ni una sola letra, pero ni una.
  • Pero si hubiese vivido en Ilo Ilo, le hubiese escrito a su madre.
  • La Regenta recordaba todo esto como va escrito, incluso el diálogo.
  • En suma, Anita ya sabe usted que ha escrito versos es un poco romántica.
  • Era imposible que Catalina encontrándose en otro lado no hubiese escrito.
  • En el sombrero de copa, yo he visto escrito en el forro blanco, con lápiz.
  • Pero yo exijo que usted me formalice este contrato por escrito dijo Martín.
  • Aquél no le había escrito ni una sola carta, faltando a su solemne promesa.
  • Los escritores que han leído y escrito mucho, acaban también por ser naturales.
  • Si otra vez viene usted con un recado por escrito, puede usted entregarlo ahí fuera.
  • Estaba escrito que aquella mañana había de ser fecunda en extraordinarias sorpresas.
  • Había escrito a Zaragoza y la doña Paquita se había contentado con lo de la Almunia.
  • En el cristal del almacén, escrito con letras negras, se leía un nombre medio borrado.
  • Una de las cruces, más alta que las demás, tenía escrito en letras blancas un nombre.
  • Recordó que en Madrid dos estudiantes le habían escrito cartas a que ella no contestaba.
  • Antes la hubiera escrito derritiéndose de amor y admiración en la carta que le dirigiese.
  • Hoy me han escrito una carta las pupilas de una casa de la calle de la Paz, que me preocupa.
  • Se examinó de las asignaturas del doctorado, y leyó la tesis que había escrito en Valencia.
  • Tomé el devocionario, escrito en inglés, y vi que varias letras estaban marcadas con lápiz.
  • En una tabla colocada en un balconcillo, a manera de banderola, leo, escrito en gruesas letras.
  • Se hubiera escrito otra, eso sí, porque por do quiera que el hombre vaya lleva consigo su novela.
  • Y de repente recordó que ella también había escrito versos, y pensó que podían ser muy malos también.
  • En el cementerio de Zaro hay una tumba de piedra, y en la misma cruz escrito con letras negras dice en vasco.
  • Nada, nada, repito lo que mi paisano y queridísimo poeta Marcial dejó escrito para casos tales, es a saber.
  • Desde Ilo Ilo hubiera escrito a su madre y ésta no hubiese tenido inconveniente en declarar que su hijo vivía.
  • Porque a mí me han dicho que usted ha escrito novelas, y que por escribirlas comiendo mal, ha perdido la chaveta.
  • Margarita había escrito dos cartas a su hermano, diciéndole que fuera, porque el niño preguntaba mucho por él.
  • Imposible pintar con palabras ni por escrito lo que vi en el semblante de mi señorita cuando aquellas frases oyó.
  • Esto hecho, abro muy paso la llagada arca y, al tiento, del pan que hallé partido hice según deyuso está escrito.
  • En ellas había escrito la historia de los días que siguieron al de la procesión, famosa en los anales de Vetusta.
  • La Marquesa había escrito muy temprano a los Quintanar convidándoles a comer y anunciándoles el programa del día.
  • ¡Sagunto! ¡Ay, qué nombre!, cuando se le ve escrito con las letras nuevas y acaso torcidas de una estación, parece broma.
  • Colocaba en los cajones los libros, después de sacudirles el polvo, por el orden señalado en el catálogo escrito por don Carlos.
  • Primeramente el libro de texto era un libro estúpido, hecho con recortes de obras francesas y escrito sin claridad y sin entusiasmo.
  • Empezó a mostrar aquellas papeletas tan bien hechas y bien dobladas, sobre las cuales había escrito con clarísima letra el nombre de cada droga.
  • También recordó Ana la carta que pocas horas antes le había escrito, y este era otro lazo agradable, misterioso, que hacía cosquillas a su modo.
  • Un día, al anochecer, en que los conjurados comenzaron a gritar, los prendimos y se les cogió el escrito de asociación y un trozo cuadrado de tela negra.
  • Sin que Ana sospechase nada, porque Mesía había cumplido su palabra, dada a Frígilis, de despedirse por escrito para un viaje electoral, urgentísimo y breve.
  • Aquella nariz era la obra muerta en aquel rostro todo expresión, aunque escrito en griego, porque no era fácil leer y traducir lo que el Magistral sentía y pensaba.
  • Él, elocuente, con imaginación viva, fuerte y hábil, improvisó de palabra una de aquellas novelas que hubiera escrito a no robarle el tiempo ocupaciones más serias.
  • Yo que he sido profesor de primera enseñanza, yo que he escrito obras de amena literatura tengo que dedicarme a correr publicaciones para llevar un pedazo de pan a mis hijos.
  • Y yo, que he escrito ya algo, quisiera tener esa simplicidad encantadora que usted tiene, esa fuerza, esa gracia, ese atractivo misterioso que es el atractivo de la armonía eterna.
  • La persecución en esta materia llegó a tal extremo, tales disgustos le causó su afán de expresar por escrito sus ideas y sus penas, que tuvo que renunciar en absoluto a la pluma.
  • Y sale a relucir aquí la visita del Delfín al anciano servidor y amigo de su casa, porque si Juanito Santa Cruz no hubiera hecho aquella visita, esta historia no se habría escrito.
  • Pues sépase que estaba muy triste, porque el señor de Malespina no había parecido aquel día, ni escrito carta alguna, siendo inútiles todas mis pesquisas para hallarle en la plaza.
  • Usted que ha leído, sabe perfectamente que muchos clérigos que han escrito acerca de las costumbres y carácter de la mujer de su tiempo, han recargado las sombras, han llenado sus cuadros de negro.
  • Todo era falso, frío, necio, en aquel papel escrito por un egoísta incapaz de amar de veras a los demás, y no menos inepto para saber ser digno en las circunstancias en que la suerte y sus crímenes le habían puesto.
  • Mientras había escrito, casi por máquina, una defensa, calamo currente, de la Infalibilidad, con destino a cierta Revista Católica que leían católicos convencidos nada más, había estado madurando su plan de ataque.
  • Cuando comencé a escribir, a mi tía Úrsula se le ocurrió dictarme párrafos del gran libro de la familia, y todavía conservo, por casualidad, un pliego en papel de barba, escrito por mi inhábil mano, con letras desiguales, que dice así.
  • Desde niño le había enseñado su madre a reverenciar la sangre ilustre, y aquel pergamino escrito con tinta roja, miniado, dorado, le parecía cosa muy veneranda, digna de compasión por haber sido pisoteada, hollada bajo la suela de sus botas.
  • Declaréle cómo había muerto tan honradamente como el más estirado, cómo le trincharon y le hicieron moneda, cómo me había escrito mi señor tío, el verdugo, de esto y de la prisioncilla de mama, que a él, como a quien sabía quién yo soy, me pude descubrir sin vergüenza.
  • No cerré los ojos con toda la noche, considerando mi desgracia, que no fue dar en el tejado sino en las manos del escribano, y cuando me acordaba de lo de las ganzúas y las hojas que había escrito en la causa, echaba de ver que no hay cosa que tanto crezca como culpa en poder de escribano.
  • ¡y qué desconsolador era tener que echar sobre sí misma el desdén que mereciera todo! ¡Y con qué entusiasmo había escrito muchas de aquellas poesías religiosas, místicas, que ahora le aparecían amaneradas, rapsodias serviles de Fray Luis de León y San Juan de la Cruz! Y lo peor no era que los versos fueran malos, insignificantes, vulgares, vacíos.
  • Se puso de pie el Magistral, miró a todos lados por encima del seto de boj que rodeaba su escondite, y al verse solo, solo de seguro, se le ocurrió mezclar a la cháchara insustancial y armoniosa de los pájaros que saltaban de rama en rama sobre su cabeza, su voz más dulce y melódica, recitando aquellas palabras de espiritual hermosura que la Regenta le había escrito.