Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "espantoso" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra espantoso para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Tengo un sueño espantoso.
- Hacía un calor espantoso.
- Hacía en la calle un calor espantoso.
- ¡Qué monstruo tan espantoso! Ya se acerca.
- Se oía un espantoso trueno, voz de la bocaza negra.
- ¡qué ignominia! En la mesa se armó un barullo espantoso.
- Un dudar de todo espantoso, repentino, obstinado, doloroso.
- El navío quedó lleno de escombros y el desorden fue espantoso.
- La tuberculosis era una de esas enfermedades que le producía un terror espantoso.
- Sentía un terror espantoso de pesadilla al pensar que cualquier movimiento podía hacerme caer.
- Las olas batían las rocas del Izarra produciendo un estruendo espantoso y llenándolas de espuma.
- Sentí el espantoso rumor de la refriega, y gritos que anunciaban una gran actividad en la tripulación.
- Dió un espantoso grito, movió al fin sus brazos, y de un terrible revés envió lejos de sí á Pimentó y su extraña cabellera.
- De repente un espantoso estruendo, formado por los más discordantes y fieros ruidos que pueden desgarrar el tímpano humano, asordó la estancia.
- Y no valdrá seguramente añadir que el miedo de la cojita era grande, espantoso, ocasionado a desagradables incidentes y aun a derivaciones trágicas.
- Pero éste fue mayor, y el buque, inclinándose sucesivamente de uno y otro costado, hundió su popa, y después de un espantoso crujido, quedó sin movimiento.
- Todo aquel llanto era el disimulo de tantísimos días, sospechar callando, sentirse herida y no poder decir ni siquera ¡ay! Esto es horrible, esto es espantoso.
- ¡adúuultera! Dijo esta palabra con un alarido espantoso, levantándose del asiento y extendiendo ambos brazos como suelen hacer los bajos de ópera cuando echan una maldición.
- Se hablaba aún de talegas, y la operación de contar cualquier cantidad era obra para que la desempeñara Pitágoras u otro gran aritmético, pues con los doblones y ochentines, las pesetas catalanas, los duros españoles, los de veintiuno y cuartillo, las onzas, las pesetas columnarias y las monedas macuquinas, se armaba un belén espantoso.