Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra esperar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra esperar en el contexto de una oración.

Término esperar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "esperar" aquí tienes una selección de 98 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra esperar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • , y esperar.
  • Era mejor esperar.
  • Había que esperar.
  • Más valía esperar.
  • ¿Pero se puede esperar?
  • Estoy decidido a esperar.
  • Pero hay que esperar la hora.
  • Si pudiera esperar a Ballester.
  • No era caso de hacerlos esperar.
  • Porque yo no puedo esperar aquí.
  • Pero, si lo que no es de esperar.
  • Entonces no tengo que esperar nada.
  • Aún eran jóvenes y podían esperar.
  • Yo, Somoza, no puedo esperar nada bueno.
  • El otro, cansado de esperar, se retiraba.
  • He venido volando por no hacerme esperar.
  • Había que esperar a que cerrase la noche.
  • Pero vaya usted a esperar que se convenza.
  • Bañarle, alimentarle y esperar, nada más.
  • No labran agujeros donde esperar aburridos.
  • Me canso de esperar y llamo a la huéspeda.
  • Decidimos esperar a que cesaran las lluvias.
  • Pero este mismo cariño impulsábale a esperar.
  • Petra corrió a la cocina sin esperar órdenes.
  • Hay que hacerle esperar y hasta rabiar un poco.
  • Yo te he dado el único bien que puedes esperar.
  • O tirarse por una ventana, o esperar el nublado.
  • Se escabulló sin esperar la opinión de Segunda.
  • Tenía que esperar a don Ciriaco para embarcarme.
  • Si echar a andar o esperar a que llegara la mañana.
  • No había que esperar que retrocediese en su negativa.
  • Después de tanto hacerse esperar llegó el Magistral.
  • No hizo más que esperar que cayera el fruto de maduro.
  • Nada le dijo esta, que tiene usted que esperar también.
  • He entrado para esperar a Nelet y continuar las compras.
  • Me decidí a esperar a que pasara cerca alguna trainera.
  • Si se pudiera esperar, sería mejor que viniera Sánchez.
  • El único que podía esperar algo de mí es ese pobrecito.
  • No se puede esperar dijo Hurtado dirigiéndose a la madre.
  • No soy hombre, y la mujer tiene que esperar y ser elegida.
  • Yo no me había marchado por esperar a ver si usted venía.
  • Antes pensaba en esperar a reunir algún dinero para casarme.
  • ¡Cosa extraña!, le entraron ganas de esperar para verla salir.
  • Lo mejor era esperar a que llegase el día y abriesen la puerta.
  • Entre usted en su casa a esperar a Jacinta que vendrá en seguida.
  • Podía esperar, podía reflexionar, tiempo había, era tiro seguro.
  • Las consecuencias de su locura por el trabajo no se hicieron esperar.
  • Terminados los preparativos, nos dedicamos a esperar un día obscuro.
  • Podían esperar sentados los acreedores de Cuadros a que éste volviese.
  • ¿Pero se puede esperar algo de esa destrucción sistemática y vengativa?
  • Me quedé a esperar por el señor, porque Anselmo es tan bruto que se duerme.
  • No necesitará usted esperar, porque será hoy la única persona que confiese.
  • ¿Qué se puede esperar de quien se enamora de una mujer que come huevos crudos?
  • Ya no se conformaba con esperar que Tónica fuese a la tienda de Las Tres Rosas.
  • La señal no se hizo esperar y no fué un tiro, sino una serie de descargas cerradas.
  • Pero había que esperar a que el enfermo saliese de peligro o se fuera al otro mundo.
  • Te advierto que yo como siempre a las doce, y bastante sacrificio es esperar una hora.
  • La naturaleza muerta parecía esperar que el agua disolviera su cuerpo inerte, inútil.
  • El lugar más a propósito para comenzar en regla un asedio y esperar los acontecimientos.
  • ¡Cuánto me hace esperar! Paréceme que oigo trastazos como de dar con el zorro en los muebles.
  • Guillermina no tuvo paciencia para esperar más la respuesta, y acalorándose expresó lo que sigue.
  • Recalamos un día en la bahía de Nassau, y sin esperar a que mejorara el tiempo, seguimos adelante.
  • Bandadas de aves que vuelan bajo, y las estaciones haciéndose esperar mucho, como si tuvieran algo bueno.
  • Después de la romería de San Pedro creía ella que todo era cuestión de semanas, de esperar una oportunidad.
  • Subió el pobre chico, y doña Desdémona le hizo esperar un ratito, pues estaba ayudando a su marido a desnudarse.
  • ¡Pero qué se puede esperar de unas mujeres que no se bañan, ni usan las esponjas más que para lavar a los bebés !
  • Esperar aquí a que me suelten es exponerme a cárcel perpetua, por lo menos a estar preso hasta que la guerra termine.
  • Y sin esperar respuesta hizo picarescas alusiones corteses, pero un poco verdes, a la hermosura esplendorosa de la viudita.
  • Podía esperar sentado a que todas las personas honradas se coligasen, según él decía, para acabar con los negocios bursátiles.
  • Y sin esperar respuesta, dio media vuelta y salió de la casa a toda prisa, temiendo sin duda que su tía le agarrase por los faldones.
  • Yo me consumo cuando tengo que esperar, y cuando espero estúpidamente por la tontería de una persona, pierdo la paciencia en absoluto.
  • A veces Ana y Quintanar, después de comer, a eso de las cuatro de la tarde, salían a la carretera de Santianes a esperar a sus amigos.
  • Podía ir a esperar a don Álvaro a la calleja de Traslacerca, a la esquina por donde decía Petra que le había visto trepar una noche.
  • Como era de esperar, el invierno volvió con todos sus rigores, riéndose a carcajadas de los incautos que se creían en plena primavera.
  • Vii De aquel anciano chocho y que más bien parecía un niño, no podía la esposa de Rubín esperar ya ninguna protección ni amparo moral.
  • Andrés avanzó por la calle, pasó por delante de la garita de consumos, iluminada, dejó la maleta en el suelo y se sentó encima a esperar.
  • Púseme a pensar qué haría, y parecióme esperar a mi amo hasta que el día demediase y si viniese y por ventura trajese algo que comiésemos.
  • Y, sin esperar más instrucciones, abriendo mucho la boca, salió a galope hacia donde por instinto juzgaba él que el señorito debía encontrarse.
  • Ya no tenía qué hacer en el mundo más que esperar al nieto, al nieto de los suyos, de su Ramiro y su Rosa, a su nieto, e ir luego a darles la buena nueva.
  • El trastorno general no se hacía esperar, ansiedad, náuseas, ganas de moverse, a las que seguían inmediatamente ganas más vivas todavía de estarse quieto.
  • Estos ataques de la lujuria animal solían ser a las altas horas de la noche, cuando el enamorado salvaje se eternizaba sobre su banco, para esperar la soledad.
  • Soy un marino poco culto, un rudo marino, como dicen en los folletines y melodramas, y de mí no hay que esperar los perfiles literarios de un profesor de retórica.
  • Pero nosotros, los que hemos de ascender por nuestro mérito apostólico, no podemos ser impacientes, tenemos que esperar en una actitud digna de sumisión y respeto.
  • Lo malo era que el tontaina de Nicolás, a los cinco meses de estar la pobre chica en el convento, decía que no era bastante y que por lo menos debían esperar al año.
  • Cuando le vio con Anita en la ventana, conversando tan distraídos de los demás, sintió don Fermín un malestar que fue creciendo mientras tuvo que esperar su presencia.
  • Pero no sabe que el mismo percal se lo vendió a Obdulia rebajando un perro grande, y con una ganancia superior a la que podía esperar el mancebo sonriente y con barba de judío.
  • Pero hay que esperar, hay que evitar el escándalo, y sobre todo hay que evitar el susto, el espanto que sobrecogería a tu mujer si tú entraras en su alcoba como los maridos de teatro.
  • Ni cinco minutos tuvieron que esperar, porque al punto entraron dos madres que ya estaban avisadas, y casi pisándoles los talones entró el señor capellán, un hombrón muy campechano y que de todo se reía.
  • Andrés se acercó a un tartanero, le preguntó cuánto le cobraría por llevarle al pueblecito, y, después de discusiones y de regateos, quedaron de acuerdo en un duro por ir, esperar media hora y volver a la estación.
  • Fortunata daba suspiros, sin que el anciano se enterase de esta expresiva manifestación de disgusto, y al fin, ella, comprendiendo que era inútil esperar de aquella ruina apuntalada un consuelo y un consejo, decidió retirarse.
  • Es probable que a la segunda acometida de Papitos, el clérigo se desperezara, y que ahuyentase a la mona con otro fuerte berrido, agasajando en su empañado cerebro la idea de que su tía debía esperar hasta la mañana siguiente.
  • Como el marinero que me acompañaba era francote y alegre, el viaje fue todo lo agradable que yo podía esperar, dada la situación de mi espíritu, aún abatido por la muerte de Marcial y por las últimas escenas de que fui testigo a bordo.
  • Que el carnicero despidió al muchacho, y su abuelo le buscó colocación en Valencia en casa de otro cortante, rogando que no le concediesen libertad ni aun en días de fiesta, para que no volviera á esperar en el camino á la hija de Batiste.
  • En un decir Jesús se vestía, se lavaba, salía al parque donde solía esperar dos o tres minutos a Frígilis, si no le encontraba ya allí, y en esto y en el viaje a la estación se empleaba el tiempo necesario para llegar algunos minutos antes de la salida del tren mixto.
  • Llegó a quejarse don Tomás de que sus ladridos no siempre despertaban al amo ni a la doncella, de que se le hacía esperar mucho tiempo, y para evitar reyertas y plantones, se acordó que Crespo y Quintanar acudiesen al parque a la misma hora sin necesidad de ladrar a nadie.
  • Estuviste dos horas y media en el confesonario, y el señor Ronzal se cansó de esperar y no tuvo contestación que dar al señor Pablo, que se volvió al pueblo creyendo que tú y Ronzal y yo y todos somos unos mequetrefes sin palabra, que sabemos explotarlos cuando los necesitamos y cuando ellos nos necesitan los dejamos en la estacada.
  • Descendiendo de las alturas espirituales al terreno de la filosofía utilitaria, don León demostró a su penitente que el portarse bien es siempre ventajoso, que a la larga el mal, aunque venga acompañado de triunfos brillantes, acaba por infligir a la criatura cierto grado de penalidad sin esperar a las de la otra vida, que son siempre infalibles.
  • Brazos en alto, bastones enarbolados, una guitarra estrellándose quejumbrosamente en una cabeza, y cuando la calma se restablecía, saludábase con sonrisas y aplausos irónicos a la ristra de valientes que, sin paciencia para esperar, emprendían la marcha carretera abajo, cogidos del brazo, moviéndose con torpe balanceo, como si estuvieran sobre la cubierta de un buque en día de gran marejada, charlando incoherentemente o soltando sus vozarrones para entonar los estrambóticos y lánguidos corales que inspira la musa amílica.