Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "espere" aquí tienes una selección de 27 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra espere para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Que espere.
- Espere usted.
- Esperé un poco.
- Espere usted, señora.
- Que me espere en su cuarto.
- Espere usted, ¡deliberemos.
- Les esperé para verles salir.
- Le diré que me espere mañana de tarde.
- Espere usted, señor cura, a ver si esos.
- Don Fermín, espere usted por las once mil.
- Si viene Segunda, que espere en la escalera.
- Espere usted, que también la Shele está mala.
- Anoche también la esperé a usted, y no quiso venir.
- A ver, doña Guillermina, espere un ratito añadió Ramón.
- Ilustración Volví al barco y esperé a que llegara Allen.
- Esperé a que saliera el sol y secara un poco la maleza cortada.
- Espere usted un poco, señor Magistral, haga el favor de sentarse.
- Les esperé, un tanto intrigado, y poco antes del mediodía les vi acercarse a mi casa.
- Llevé mis baúles a la barca, me tendí, apoyado en un rollo de cuerdas, y esperé impaciente la salida.
- ¡Yo! Le he dicho que espere y que te preguntaré a ti, pero él me ha contestado que no quiere que te diga a ti nada.
- Esperé a que se acabasen las elecciones dichosas, porque creía que saldríamos de aquí y entonces se me pasaría el miedo.
- Esperé algún tiempo, y un hombre que trabajaba en la huerta me dijo que el capitán, así llamaba sin duda al amo, no estaba en casa.
- Avisé a Cádiz, diciendo que me encontraba enfermo y que abandonaba mi cargo de capitán de la fragata, y esperé los acontecimientos.
- Esperé un día, y como no aparecía nadie, creí que os habíais marchado y me fuí a Bayona y dejé las letras en casa de Levi Alvarez.
- Esperé dos días más para reponerme, y al fin, acompañado de un marinero que llevaba el mismo camino, me puse en marcha hacia Sanlúcar.
- No espere usted a llegar a viejo y a ver de cerca la muerte para creer que somos algo más que montoncitos de basura animados por fuerza semejante a la electricidad que hace hablar a un alambre.
- ¡Don Fermín! ¡don Fermín! ¡espere usted en nombre de la humanidad! De Pas se detuvo, se volvió, le miró desde arriba con lástima y disimulando la ira, y le dijo lo menos malo de cuanto se le ocurría.