Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra espero

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra espero en el contexto de una oración.

Término espero: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "espero" aquí tienes una selección de 56 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra espero para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ana esperó.
  • Le espero con.
  • Así lo espero.
  • Espero un poco.
  • Esperó en vano.
  • Espero otro poco.
  • Espero otro poco.
  • El Magistral esperó.
  • Que la espero a usted.
  • Aquí la espero a usted.
  • Espero dormir esta noche.
  • Martín esperó en su alcoba.
  • Nada espero y en nada confío.
  • ¡Voy a comer! Espero un poco.
  • Esperó, con grandes protestas.
  • Esperó a que se secara el sobre.
  • Volveré mañana y espero convencerle.
  • No esperó Tonet á la noche siguiente.
  • Espero una remesa para el mes que entra.
  • Me he rendido, y espero tranquilo el cese.
  • Si bajan ustedes dijo Rubín, las espero aquí.
  • Esperó teniendo la seguridad de que saldría mal.
  • Espero cogerlos in fraganti otra vez, in fraganti, Sr.
  • Esperó Martín a ver a Bautista y cuando le vió le dijo.
  • Esperó su visita, y en tanto no cesaba de cavilar en lo mismo.
  • De usted espero luz en la obscuridad que tantas veces me rodea.
  • Jacinto esperó en el gabinete, y su tocaya entró a anunciarle.
  • Martín no se opuso y esperó a que se preparasen para acompañarlas.
  • Me miró con atención, esperó a que su hija saliera y me dijo rápidamente.
  • Espero en Dios que está en la Gloria, pues el Evangelio los llama bienaventurados.
  • Luego hizo un agujero en el tabique de la trastienda y esperó la ocasión oportuna.
  • Retrocedo al zaguán, vuelvo a gritar, espero un momento, y entro luego en el patio.
  • Allí esperó al Magistral y juntos, cerca ya del obscurecer, llegaron a casa de doña Petronila.
  • Ana se levantó, esperó a que el Magistral llegase en sus paseos al extremo del gabinete y dijo.
  • Esperó algunos minutos, con la cabeza tendida en dirección del Vivero, espiando todos los ruidos.
  • Esperó paseando por la sala, con las manos a la espalda unas veces, otras cruzadas sobre el vientre.
  • No te echo de mi casa por lástima, porque espero que todavía has de arrepentirte y me has de pedir perdón.
  • ¡Qué malo que estoy, hijo mío, y cuánto me alegraría de poder abrazarte! Te espero mañana en el correo.
  • Le espero con unos amigos de Palomares que quieren visitar la catedral acompañados de una persona inteligente.
  • Carlos esperó a que la Ignacia se encontrara sola y la insultó y la echó en cara su coquetería y su falsedad.
  • Melchor esperó con paciencia inquebrantable, y un día fue Manolita la que le recordó su declaración, aceptándola.
  • Desde dentro, vio Fortunata al cura, sombra negra en el cuadro luminoso de la puerta, y esperó a que entrase o a que dijese algo.
  • Abrazóme mil veces, diciendo que siempre esperó que habían de hacer impresión sus razones en hombre de tan buen entendimiento.
  • Yo me consumo cuando tengo que esperar, y cuando espero estúpidamente por la tontería de una persona, pierdo la paciencia en absoluto.
  • Esperó a que dejaran de oirse, y cuando estaba dispuesto a salir, bajó una mujer vieja al zaguán y echó la llave y el cerrojo de la puerta.
  • Si por esa vía es dije entre mí, nunca yo moriré, que siempre he guardado esa regla por fuerza, y aun espero en mi desdicha tenella toda mi vida.
  • No esperó Santa Cruz a oír más, ni su amor propio le permitía dar explicaciones, y con un movimiento vigoroso de su brazo derecho rechazó a su antagonista.
  • Mayormente, que una noche nos corrieron a mí y a mi amo a pedradas y a palos unos retraídos, y a mi amo, que esperó, trataron mal, mas a mí no me alcanzaron.
  • Esperó Martín a que despachara el Señor con los Reverendos, hasta que el rozagante Borbón, con su aire de hombre bien cebado, salió de la ermita, rodeado de su Estado Mayor.
  • Cuando lo tuvo ya suelto, lo volvió a poner como antes, quitó el banco de su posición oblicua, ocultó las astillas arrancadas del marco de la ventana en el jergón, y esperó la noche.
  • En vano esperó, con loca esperanza, ver a la Regenta presentarse en la capilla, por casualidad, por impulso repentino, como quiera que fuese, presentarse, que era lo que él quería, lo que él necesitaba.
  • Si llegas antes que yo, como espero, di a Paca que el buen marino es esclavo de su patria, y que yo he hecho muy bien en venir aquí, y que estoy muy contento de haber venido, y que no me pesa, no señor, no me pesa.
  • Don Baldomero, que deseaba echar aquella noche una partida de mus, el juego clásico y tradicional de los comerciantes de Madrid, esperó a que entrase Pepe Samaniego, que era maestro consumado, para armar la partida.
  • Tratado Quinto Cómo Lázaro se asentó con un buldero, y de las cosas que con él pasó En el quinto por mi ventura di, que fue un buldero, el más desenvuelto y desvengonzado y el mayor echador dellas que jamás yo vi ni ver espero ni pienso que nadie vio.
  • Mejor que todos conocía las víctimas que el don Juan de Vetusta iba haciendo, le espiaba, seguía, como sus miradas, sus pasos, interpretaba sus sonrisas, y más de una vez (antes morir que confesarlo), más de una vez esperó el tiempo que solía tardar el otro en cansarse de una dama para procurar cogerla en las torpes y groseras redes de la seducción ronzalesca.
  • Quiso resarcirse del breve paréntisis en su vida de amante, y esperó a Tónica en las calles, sosteniendo con ella largas pláticas que la hacían llegar tarde a casa de las parroquianas, enterándose con minuciosidad de las tardes que había pasado en melancólica calma leyendo novelas sentimentales, mientras Micaela, la fiel amiga, cocinaba, preparando la modesta merienda.