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Ejemplos de oraciones con la palabra espinas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra espinas en el contexto de una oración.

Término espinas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "espinas" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra espinas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Si no hay más que arañas y espinas.
  • Pero mayor pecado era engañarle, clavarle aquellas espinas en el alma.
  • Don Custodio, el beneficiado, había pasado la tarde anterior sobre espinas.
  • Deseaban los muchachos cordialmente que aquellas espinas le atravesasen el cráneo.
  • Si en este camino recto encontraba espinas, las pisaba y adelante, con los pies ensangrentados.
  • Mucho sprit que oculta un corazón de oro que se esconde por miedo a las espinas de la realidad.
  • Tampoco se fijó en la inquietud de Don José, que se movía en el asiento como si este tuviese espinas.
  • Don Fermín se revolvía en la silla de coro, cuyo asiento duro se le antojaba lleno de brasas y de espinas.
  • Siguió hacia la derecha, separando con dificultad las espinas de cien plantas ariscas, que le cerraban el paso.
  • ¡Por los clavos de Cristo! De Cristo tengo yo que hablarle a usted también, y de sus clavos, y de sus espinas y de la cruz.
  • ¡Qué no hubiera dado ella por insinuarle el modo de vengarse! Sí, bien merecía aquel hijo de las entrañas que se le arrancasen aquellas espinas del alma.
  • Siempre había tenido intención de casarse con Paula, pero los vecinos le habían llenado el alma de sospechas y espinas, y él, creyendo que podía el cura estar riéndose de un licenciado, hizo lo que hizo.
  • Imágenes manchadas con brochazos de sangriento bermellón, la corona de espinas sobre las lacias y polvorientas melenas que agitaba el viento, una caña entre las manos y a los pies una bandeja con céntimos y un viejo pedigüeño.
  • Cruzaba por cima de los tojos sin sentir las espinas, hollando las flores del rosado brezo, salvando matorrales casi tan altos como su persona, espantando la liebre oculta detrás de un madroñero o la pega posada en las ramas bajas del pino.
  • Pero no sólo el prurito de darse tormento como a cada hijo de vecino, le había inspirado aquella diablura de coronarse de espinas y dar un gustazo a los recentales de su rebaño pedagógico, sino que era gran parte en aquella exhibición anual la pícara vanidad.
  • Entre tanto don Fermín no sabía por Petra nada más que noticias vagas, suficientes para tenerle toda la vida sobre espinas, para hacerle vivir como un loco furioso que tenía además el tormento de disimular sus furores delante del mundo, y de doña Paula singularmente.
  • En los saludos, en las miradas, en los cuchicheos que dejaba detrás de sí, como una estela, hasta en la manera de dejarle libre el paso los transeúntes, notaba asperezas, espinas, una sorda enemistad general, algo como el miedo que está próximo a tener sus peculiares valentías insolentes.
  • Todos los chiquillos de su escuela, que le aborrecían de corazón, se agolpaban en calles, plazas y balcones, a ver pasar al señor maestro, con su cruz de cartón al hombro y su corona de espinas al natural, que le pinchaban efectivamente, como se conocía por el movimiento de las cejas y la expresión dolorosa de las arrugas de la frente.