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Ejemplos de oraciones con la palabra esposa

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra esposa en el contexto de una oración.

Término esposa: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "esposa" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra esposa para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Para sí dijo la esposa.
  • La esposa de ese señor.
  • Su cara esposa, Frígilis.
  • La esposa dio un gran suspiro.
  • A un lado la esposa legítima.
  • La esposa que no da hijos, no vale.
  • Bien, bien dijo la esposa con ferocidad.
  • Esposa que no tiene hijos, no es tal esposa.
  • La ceguera de la esposa duró algunos años.
  • La irritada esposa creyó más del caso decir.
  • Pero a pesar de esto, la esposa no se marchó.
  • Dejémonos de fiestas le contestaba su esposa.
  • Quizás no dijo la esposa dando un gran suspiro.
  • La esposa sintió sudor frío en todo su cuerpo.
  • ¡Muera la esposa infiel! para que ella conteste.
  • Pero la fecunda esposa no las tenía todas consigo.
  • Pero no quiere creer que hemos perdido a su esposa.
  • Estaba acostumbrado al ataque de su querida esposa.
  • Tía y esposa no le dijeron nada, y fueron tras él.
  • Doña Lucía, su esposa, confesaba con el Magistral.
  • Don Baldomero miró a su esposa con cierta severidad.
  • Hay ciertas cosas que no se deben decir a una esposa.
  • Imaginó enamorar a su esposa por medios espirituales.
  • Sí, sí, yo comeré aquí dijo la esposa prontamente.
  • ¡Entrole de improviso a la pobrecita esposa una rabia.
  • Mirando al profesor con lástima, Maxi dijo a su esposa.
  • Nada podría adelantar su esposa alejándolo de Clarita.
  • Y de que usted, por tenerlos, era la verdadera esposa de.
  • Eso dijo la esposa, que te lo crea otro, que lo que es yo.
  • ¿Qué tiene usted que decir de su esposa, si es una santa?
  • Es que ayer estuvo en casa doña Jacinta, la esposa del Sr.
  • ¡Ay, Dios mío, la que me espera mañana! pensó la esposa.
  • Una noche despertó a su esposa el lector de fondos diciendo.
  • Si se pudiera ver interrumpió la esposa del señor Infanzón.
  • Preguntó la esposa apoyando la cabeza en el pecho del marido.
  • Era una monstruosidad que Sabel asistiese a la legítima esposa.
  • Pero la casualidad vino a favorecer el anhelo de la casta esposa.
  • Miró a su esposa, que también volvió el rostro hacia su marido.
  • ¡qué alma tienes! gritó el Delfín cuando vio entrar a su esposa.
  • Para evitar cuestiones tan a deshora, la esposa fingió que dormía.
  • Con la humedad que traía de las marismas roció la frente de su esposa.
  • Poco a poco dijo la esposa prontamente, que para mí sigue siendo turbio.
  • Doña Manuela, con aire maternal, daba consejos a la desconsolada esposa.
  • La manceba era la que deseaba los chiquillos y la esposa la que los tenía.
  • ¡que me calle! ¡Ah!, esposa mía, esposa adorada, ángel de mi salvación.
  • Como Juan insistiese en lo del vaso de agua, díjole a su esposa por lo bajo.
  • Pensaba fijando la vista en el retrato de Torquemada y su esposa, de bracete.
  • El bolsista adivinaba algo en las miradas de la esposa de su antiguo principal.
  • Aquellas injerencias de su querida esposa eran dignas de eterno agradecimiento.
  • Además, no es lo mismo distraerse con una muchacha cualquiera que tomar esposa.
  • Ya pueden ustedes venir dijo la esposa, que salió delante de ellos muy preocupada.
  • Siendo Nucha tan buena para mujer de un hombre, mejor sería para esposa de Cristo.
  • No cabía duda que el señorito se disponía a acogotar a su esposa y al capellán.
  • Intimar con los Vegallana era intimar con don Víctor y su esposa, ya lo sabía él.
  • Y sobre todo, si Petra dice lo que hay, mi esposa pensará lo demás, lo que no hay.
  • Ni con Micaelas ni sin Micaelas, podremos hacer de una mujer mala una esposa decente.
  • Para estas excursiones lejanas, don Víctor contaba con el beneplácito de su esposa.
  • Siempre que pasaba por la sala echaba la esposa de Rubín miradas furtivas a la calle.
  • Pero respetaba la religiosidad exaltada de su esposa desde que veía que iba de veras.
  • Dígale usted replicó la esposa en voz más baja y expresándose con mucha dificultad.
  • Don Alonso y su esposa corrieron a auxiliarla, ocultando su pesar en el fondo del alma.
  • También se metió en el coche el gobernador, pero su esposa se quedó con los Marqueses.
  • Chico, descansa ahora un ratito díjole su esposa, tratando de quitarle la pluma de la mano.
  • ¡Jesús, qué fino está el tiempo! exclamó la esposa que ya no podía ocultar su disgusto.
  • Como la nueva fase del trastorno de Maxi era pacífica, tía y esposa estaban en expectativa.
  • Se suspende el baile clandestino, don Víctor se aturde, ruega a su esposa que vuelva en sí.
  • En medio del estrujón frustrado, sólo pudo articular la esposa muy vagamente estas palabras.
  • Encontró ridículos los gustos aristocráticos de su esposa, y los suprimió despóticamente.
  • ¡Oh, por algo él vacilaba antes de consentir a De Pas apoderarse del ánimo de su esposa! Sí.
  • La esposa no se acostó, y acercando una butaca a la cama, y echándose en ella, cerró los ojos.
  • ¡Qué diría Petra para sus adentros! ¿Qué marido era aquel que cazaba con trampa a su esposa?
  • La mujer de su casa, la esposa honesta, protestaba dentro de Ana contra el espectáculo próximo.
  • Doña Manuela experimentaba una profunda conmiseración cada vez que se fijaba en la pobre esposa.
  • Don Pedro tomó en brazos a su esposa y la sentó en la albarda, arreglándole la ropa con esmero.
  • Su esposa pareciome, para decirlo de una vez, una mujer guapísima, casi estoy por decir monísima.
  • Don Víctor se sentó sobre la cama y depositó un beso paternal en la frente de su señora esposa.
  • Don Víctor oprimía entre las suyas las manos de aquella esposa que le envidiaba un pueblo entero.
  • Cuando me levanté vi que Don Alonso estaba amabilísimo, y su esposa más irritada que de costumbre.
  • ¡Valiente pillo! Y la esposa no podía contestar a su suegra cuando le venía con aquellas historias.
  • Después soñaba que era ella la esposa y Jacinta la querida del tal, unas veces abandonada, otras no.
  • ¿Quién duda que su permanencia en casa era ya un peligro para la tranquilidad de la esposa legítima?
  • Hay que reconocer que don Pedro se portaba bien con su esposa durante aquella temporada de expectación.
  • Mira, mira, querida esposa dijo Santa Cruz, mostrando a su mujer el chaleco, que se quitó apenas puesto.
  • La primer noche, al despertar en su lecho de esposa, sintió junto a sí la respiración de un magistrado.
  • La esposa hincó más sus ojos en los del capellán e hizo dos o tres interrogaciones concretas, terminantes.
  • Cuídamela, sacrifícate un poco más, no la abandones hasta verla esposa de Juanito, que es un buen muchacho.
  • La esposa que Barbarita proponía a su hijo era Jacinta, su prima, la tercera de las hijas de Gumersindo Arnaiz.
  • La esposa callaba, sospechando que su marido no tenía la cabeza buena, y que sería peor llevarle la contraria.
  • Y aunque su esposa trataba de disuadirle, como he dicho, era imposible desviarle de tan estrafalario propósito.
  • Iba a Granada en calidad de Presidente de Sala y quería llevarse a su esposa, si su ardiente deseo era cumplido.
  • Volvió don Víctor y la sonrisa dulce, cristiana de su esposa, le restituyó la calma, ya que la perdiz no podía.
  • Nada, para mí está peor que antes pensaba la esposa, y esto que dice podrá ser cuerdo, pero yo no entiendo palotada.
  • Los otros bolsistas aprobaban con movimientos de cabeza, y su esposa le miró con asombro y escándalo al mismo tiempo.
  • ¿No decían que su vocación religiosa era falsa, que ella no servía para esposa de Jesús porque no le amaba bastante?
  • Don Álvaro aprovechó la primera ocasión que tuvo para suplicar a Quintanar que obligase a su esposa a ver el Don Juan.
  • Tía y esposa, disimulando su tristeza, le contemplaban mientras tomó el chocolate, admiradas de que lo tomase con ganas.
  • Esa doña Jacinta, esposa de tu señor, quiere mucho a mi niña, y le compra ropa y le da el toque por llevársela consigo.
  • Mucho valía la castidad del lecho nupcial, o ex nupcial mejor dicho, pero ¿no valía más la castidad de la esposa misma?
  • Y ver a la infeliz señorita, a la verdaderamente ofendida esposa, impotente para desmentir la ridícula y horrenda calumnia.
  • La madre y la esposa se miraron con terror consultándose recíprocamente en silencio sobre la gravedad de aquellos síntomas.