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Ejemplos de oraciones con la palabra esposos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra esposos en el contexto de una oración.

Término esposos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "esposos" aquí tienes una selección de 27 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra esposos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • No debe haber secretos entre los esposos.
  • Pero los esposos no dejaron la ventanilla.
  • ¿No soy modelo de esposos y padres de familia?
  • Volvían los esposos de Cádiz en el tren correo.
  • Los esposos salían a paseo juntos todas las tardes.
  • Una palabra a tiempo hubiera reconciliado a los esposos.
  • Entre esposos debe haber siempre la mayor confianza, ¿no es eso?
  • Los esposos Santa Cruz fueron invitados a tomar algo, pero lo rehusaron.
  • Toda la luz del cielo parecía que se colaba dentro del corazón de los esposos.
  • En aquella estancia dormían años atrás, en la cama dorada de Anita, él y ella, amantes esposos.
  • Revivió con fuerza en Zaragoza, después que los esposos oyeron misa en el Pilar y visitaron la Seo.
  • Fortunata siguió inquiriendo con molesta curiosidad todo lo que quería saber respecto a la intimidad de los esposos.
  • Como entraran doña Silvia y Rufinita, de visita, doña Lupe se fue con ellas a la sala, y los esposos se quedaron solos.
  • Los dos esposos, casados el día antes, dormían sin duda el primer sueño de su tranquilo amor, no turbado aún por ninguna pena.
  • Por fin Dios le mandó en carne mortal, cuando los esposos empezaron a quejarse de la Providencia y a decir que les había engañado.
  • Poco después, los esposos, empaquetados dentro de una tartana, penetraban por las calles angostas y torcidas de la ciudad campestre.
  • Los felices esposos contaban con él este mes, el que viene y el otro, y estaban viéndole venir y deseándole como los judíos al Mesías.
  • En tan poco tiempo, ¡cuánta mudanza! Todo lo que estaba viendo me parecía expresar la felicidad de los esposos y como un insulto a mi soledad.
  • Pues no me acuse usted si oye que he cometido un crimen (hablándole al oído), porque los que tenemos la desgracia de ser esposos de una adúltera.
  • Doña Lupe trajo luz, y mirando a los esposos con sus ojos encandilados por el vivo resplandor de la llama de petróleo, dijo, sin duda por animar a Maxi con una broma.
  • Pero los esposos Arnaiz no podían llamarse ricos, porque con tanto parto y tanta muerte de hijos y aquel familión de hembras la casa no acababa de florecer como debiera.
  • ¡a mí! La carcajada lanzada por Santa Cruz retumbó en la cavidad de la plazoleta silenciosa y desierta con ecos tan extraños, que los dos esposos se admiraron de oírla.
  • Pasaron los esposos una mala noche por aquella estepa, matando el frío muy juntitos bajo los pliegues de una sola manta, y por fin llegaron a Córdoba, donde descansaron y vieron la Mezquita, no bastándoles un día para ambas cosas.
  • Hoy no debe pasar esto, no porque las mujeres se hayan hecho más humildes, sino porque apenas quedan en Lúzaro marinos de altura, con lo cual las mujeres tendrán, de grado o por fuerza, que soportar a sus respectivos esposos, todos los días del año.
  • Gesticulaba en medio de la habitación, iba de un lado para otro, parábase delante de los esposos sin ninguna muestra de respeto, daba rápidas vueltas sobre un tacón y tenía todas las trazas de un hombre completamente irresponsable de lo que dice y hace.
  • Ripamilán se dormía sobre el recuerdo de Cirino, pero al llegar al empadronamiento de José se animó el Arcipreste, figurándose a los santos esposos camino de Bethlehem (o mejor Belén.) Y sucedió que hallándose allí le llegó a María la hora de su alumbramiento.
  • En la misma catedral, cuando les quitaba la vista de encima el sacristán que les enseñaba alguna capilla o preciosidad reservada, los esposos aprovechaban aquel momento para darse besos a escape y a hurtadillas, frente a la santidad de los altares consagrados o detrás de la estatua yacente de un sepulcro.