Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra estilo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra estilo en el contexto de una oración.

Término estilo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "estilo" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra estilo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Estilo Ripamilán.
  • Era su estilo humorístico.
  • (Era el estilo de La Etelvina.
  • Es cuestión de estilo y habilidad.
  • Eran de estas novelas a estilo francés.
  • Si fuese por el estilo de su hermana Rita.
  • Siempre había pensado ella algo por el estilo.
  • La alcoba es la mujer como el estilo es el hombre.
  • Él tenía sus obras porque el estilo no era malo.
  • Para otros un invertido sexual o algo por el estilo.
  • Ella no había dado nunca escándalos por el estilo.
  • Son imitaciones de Lamartine en estilo pseudoclásico.
  • Cada uno por su estilo, aquella pareja valía un imperio.
  • Medias de color, un traje de punto, azul, a estilo inglés.
  • Necesitaba hacer en otra parte otra buena obra por el estilo.
  • La enternecían el tono, el estilo y la expresión de los ojos.
  • La Marquesa se empeña en llamar aquello estilo de la Regencia.
  • Y hasta el estilo dulce, casi cariñoso de la carta era traidor.
  • ¿Cuándo había necesitado él, Mesía, socorros por el estilo?
  • Tenía el techo pintado con grandes figuras a estilo de Jordaens.
  • Hasta en el estilo se notaba que Quintanar carecía de carácter.
  • Para Batiste sacaba también lo más florido y sonoro de su estilo.
  • Tonta, tontaina, si todo en este mundo depende del modo, del estilo.
  • Esto es mecánico, repetía, descendiendo gustoso al estilo familiar.
  • ¿No era algo por el estilo lo que creía sentir desde la tarde anterior?
  • Durante la cena, el repulsivo viejo estuvo contando hazañas por el estilo.
  • Todo lo perdonaba menos faltar o llegar tarde a un madrugón por el estilo.
  • Procuraba tener estilo indumentario para no parecerse a cualquier figurín.
  • Llevaba un vaso con medicina, tapado con un papel a estilo de botica antigua.
  • Por la cancela se veía un patio, a estilo andaluz, con arcos y columnas de piedra.
  • Preguntaba el Obispo madre, en estilo de novena, cargado de superlativos abstractos.
  • Las chicas por el estilo de Rita siempre encuentran su media naranja en un forastero.
  • Leyó con deleite aquella página, no recreándose en el estilo, sino en los recuerdos.
  • El cual más parecía empolvado conforme al estilo Pompadour, que encanecido por la edad.
  • Esta especie de congestión también la causa el orgasmo de pensamientos del mismo estilo.
  • No porque fuese Páez demócrata, ¡Dios le librase! sino porque le gustaba mucho el estilo cortado.
  • Ver Don Bonifacio las primeras muestras del estilo de Senquá y chiflarse por completo, fue todo uno.
  • Toda la servidumbre de la casa se plantó a estilo de coro de zarzuela ante el sillón de la señora.
  • Dijo ella que sabía poner unas judías estofadas a estilo de taberna, que era lo que había que comer.
  • La voz del Magistral en el estilo terrorista no era menos dulce que cuando sus ideas eran también melosas.
  • El marsellés, que se llamaba, no sé si de nombre o de apodo, Tiboulen, era, por otro estilo, un hombre molesto.
  • Y por este estilo otras frases vulgares que Fortunata oía con indiferencia y que contestaba de un modo desdeñoso.
  • El sofá y sillería tenían forro de crochet a estilo de casa de huéspedes, todo hecho por la señora de la casa.
  • El Chí se lo había enseñado Juanito aquella noche, lo mismo que el decir, también en estilo mimoso, ¿me quieles?
  • Y no empleó para esto circunloquios ni diplomacias de palabra, sino que se fue al asunto con estilo llano y decidido.
  • En estilo romántico que irritaba al Arcipreste y en estilo familiar con frases de cariño paternal, filial y fraternal.
  • Aunque le disparen al oído un cañón de a ocho no se mueve haría a cada paso escenas por el estilo si no me dominase.
  • Le habían dicho, sobre poco más o menos, y sin estilo flamenco, lo mismo que Orgaz contaba en el Casino dos días antes.
  • Y se lo atizó todo, de cabo a rabo, sin omitir letra, articulando correctamente las sílabas en voz baja a estilo de rezo.
  • Pues la noche anterior había pasado algo por el estilo, al ver a la pobre novicia, a Sor Inés, caer en brazos de don Juan.
  • ¡Absurdo! ¡absurdo! gritaba don Víctor jamás se hizo cosa por el estilo en los gloriosos siglos de estos insignes poetas.
  • El Pater y Quevedo tomaban la cuestión con calma, oponiendo a los ataques de Rubín argumentos evasivos en estilo joco serio.
  • Aurora iba a ponerse al frente de un establecimiento de ropa blanca, montado a estilo de los mejores que hay en París y Londres.
  • El señor Peláez estaba acostumbrado al estilo del Provisor, que nunca era más erudito que al echar la zarpa sobre una víctima.
  • Encendía un fósforo con una bala a veinticinco pasos, mataba un mosquito a treinta y se lucía con otros ejercicios por el estilo.
  • Pero a pesar de este discurso y otros por el estilo, a Foja no se le ocurría mandar una gallina a don Santos para que le hiciesen caldo.
  • Edelmira, maestra ya en el arte de divertirse al estilo de la casa de sus tíos, estaba como una amapola y reía y gozaba con estrépito.
  • Pero esta devoción, así como el comulgar dos veces al mes, en nada empecía (su estilo) a los títulos de hombre de mundo que él reclamaba.
  • En el fondo estaba el altar, que era, ya se sabe, blanco y oro, de un estilo tan visto y tan determinado, que parece que viene en los figurines.
  • Tenía el estilo sembrado de frases y modismos puramente ortodoxos, pero protestaba en seguida contra aquellas metáforas y solecismos del lenguaje.
  • Lo mismo preparaba en la cocina una gran comida, que arreglaba una mesa a estilo de fonda, arte que había aprendido sirviendo a una familia inglesa.
  • Las mismas frases recortadas y aceradas, a las veces repetición de las que oyó a la otra, la misma doctrina, el mismo estilo y hasta el mismo gesto.
  • Las iglesias afectan, en las frágiles escayolas que las decoran interiormente, el estilo adamado con pretensiones de elegante de la basílica de Lourdes.
  • Las crudezas de estilo popular y aflamencado que Santa Cruz decía alguna vez, divertíanla más que nada y las repetía tratando de fijarlas en su memoria.
  • El Arcipreste se burlaba de la diplomacia y del maquiavelismo del Arcediano con salidas de tono, indirectas del Padre Cobos y otros expedientes por el estilo.
  • A la puerta de casa de Azpillaga, colgando de las negras paredes, suelen verse chisteras para jugar a la pelota, albardas, jáquimas, monturas de estilo andaluz.
  • Y mientras Tónica le llamaba por su nombre, ella, con sus costumbres de criada antigua, nombrábale siempre señor de Peña, ceremoniosamente, a estilo de comedia.
  • Había un gran cromo con la Numancia, navegando en un mar de musgo, y otro cuadrito bordado con dos corazones amantes, hechos a estilo de dechado, unidos con una cinta.
  • Don Álvaro temía aventurar mucho aquella noche, y creyó lo menos ridículo hacerse el interesante, según el estilo que empleaban los vetustenses para tales materias.
  • Jacinta empezaba a impacientarse porque no llegaba su amiga, y en tanto tres o cuatro mujeres, hablando a un tiempo, le exponían sus necesidades con hiperbólico estilo.
  • Encendieron luz en el gabinete, y sobre una gran mesa que allí había, por el estilo de las mesas de los sastres, Aurora, sacando sus avíos, se puso a cortar y a preparar.
  • Parecía pelo empolvado a estilo Pompadour, y como lo tenía tan rizoso y tan bien partido sobre la frente, muchos sostenían que ni allí había canas ni Cristo que lo fundó.
  • Y así por este estilo podrían irse nombrando, si hiciera falta, muchas amistades y predilecciones de las plantas, que, como es natural, también tienen sus odios y sus desavenencias.
  • Había en ella un reloj de pared alto, con la caja llena de incrustaciones, muebles antiguos de estilo Imperio, varias cornucopias y un plano de Valencia de a principios del siglo XVIII.
  • Después de esta observación, y otras por el estilo, Petra se paraba a coger florecillas en los setos, se pinchaba los dedos, se enganchaba el vestido en las zarzas, daba gritos, reía.
  • La cristiana caridad y la perfección de la rima revelaban el estilo de don Custodio el beneficiado, que era a tanto había llegado director de las Escuelas Dominicales de niñas pobres.
  • El rostro de la dama al decir Mesía aquello y otras cosas por el estilo, todas de novela perfumada, le dejó ver al gallo vetustense que el Magistral no era dueño del corazón de Anita.
  • IV Vida nueva i El 4 del mes de Enero, Fortunata sintió un campanillazo y salió a abrir, mirando antes por el ventanillo, cubierto de una chapa de hierro con agujeros (estilo primitivo).
  • Al Magistral mismo se atrevía la Regenta a hablarle con cierto mimo, con una confianza llena de palabras de sentido nuevo y convenido, con un estilo que podría llamarse humorismo piadoso.
  • A las palabras que dijeron, impregnadas de esa cortesía dulzona que informa el estilo y el metal de voz de las religiosas del día, iba la neófita a contestar alguna cosa apropiada al caso.
  • Belén y las damas cantoras entonaban inocentes romanzas, mientras duró el Manifiesto, en las cuales se decía que tenían el pecho ardiendo en llamas de amor y otras candideces por el estilo.
  • La noche anterior el peligro había sido grande (y esto lo decía sin saber palabra de la presencia de don Álvaro en el palco de Anita) y era necesario evitar la repetición de accesos por el estilo.
  • Claro que es una broma replicó el estudiante una broma por el estilo de las de su profesor, pero que tiende a una verdad, y es que entre la fuerza de la vida y el cosmos, hay un infinito de funciones distintas.
  • Don Víctor, que no se fiaba de su memoria, siempre reloj en mano, llevaba en un cuaderno un registro en que asentaba con pulcras abreviaturas y con estilo gongorino, lo que al médico importaba saber de estos pormenores.
  • ¡qué felicidad hablar de los negocios devorando el clásico puchero con el buen apetito que da la actividad! Dependientes pocos y buenos, tratados como de la familia, comiendo todos en la misma mesa, a estilo patriarcal.
  • El presbítero empezaba a querer a la niña con ceguera, a figurarse que, si la viese morir, se moriría él también, y otros muchos dislates por el estilo, que cohonestaba con la idea de que, al fin, la chiquita era un ángel.
  • ¡Ah! Si su suegra sabía por Deogracias lo ocurrido en la calle ¡cuánto se había de burlar! Jacinta se avergonzaba de antemano, poniéndose colorada, sólo de considerar que entraba Barbarita diciéndole con su maleante estilo.
  • De memoria hubiera podido repetir cuanto han dicho los Santos Padres y los Místicos en honor de la Virgen, y sabía alabarla en estilo oriental, con metáforas tomadas del desierto, del mar, de los valles floridos, de los montes de cedros.
  • Continuó la charla más vivamente, porque se nos unieron unas damas vestidas por el mismo estilo, y entre todos se armó tan ruidosa algazara de galanterías, frases y sutilezas, mezcladas con algún verso insulso, que no puedo recordarlas.
  • Senquá modificó el estilo de Ayún, dándole más amplitud, variando más los tonos, haciendo, en fin, de aquellas sonatas graciosas, poéticas y elegantes, sinfonías poderosas con derroche de vida, combinaciones nuevas y atrevimientos admirables.
  • Formaban la rinconada aquella vetustos caserones de ladrillo modelado a estilo mudéjar, en las puertas gigantones o salvajes de piedra con la maza al hombro, en las cornisas aleros de tallada madera, todo de un color de polvo uniforme y tristísimo.
  • Que confesando yo no ser más santo que mis vecinos, desta nonada, que en este grosero estilo escribo, no me pesará que hayan parte y se huelguen con ello todos los que en ella algún gusto hallaren, y vean que vive un hombre con tantas fortunas, peligros y adversidades.
  • ¡Oh! ¡mucho! ¡evidentemente! ¡conforme! Después inclinó la cabeza hacia el pecho, como para meditar, pero en realidad de verdad estilo de Bermúdez para descansar, con una reacción proporcionada, de la postura incómoda en que el sabio le había tenido un cuarto de hora.
  • Pero la astuta moza, que sabía contenerse, cuando era por su bien, se reprimió, y cambiando el tono, y el estilo se disculpó, disimuló el enojo, y dijo que todo estaba perfectamente, y que ella misma pediría la soldada, y se iría tan contenta, no a la fonda, sino a otra casa.
  • La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura.
  • El edificio de las Micaelas había sido una casa particular, a la que se agregó un ala interior costeando dos lados de la huerta en forma de medio claustro, y a la sazón se le estaba añadiendo por el lado opuesto la iglesia, que era amplia y del estilo de moda, ladrillo sin revoco modelado a lo mudéjar y cabos de cantería de Novelda labrada en ojival constructivo.
  • Su imaginación novelesca soñaba un rapto, después de matar en desafío al infame estudiantón, con otras mil barbaridades por el estilo, y lo mejor del caso era que quien tales barrabasadas se sentía capaz de ejecutar temblaba como un niño en presencia del ídolo amado, y cien veces se le atragantó la declaración que tenía pensada y aprendida, sin faltar punto ni coma.
  • Iii Esta niña y otras del barrio, bien apañaditas por sus respectivas mamás, peinadas a estilo de maja, con peineta y flores en la cabeza, y sobre los hombros pañuelo de Manila de los que llaman de talle, se reunían en un portal de la calle de Postas para pedir el cuartito para la Cruz de Mayo, el 3 de dicho mes, repicando en una bandeja de plata, junto a una mesilla forrada de damasco rojo.
  • Hago la negra dura cama y tomo el jarro y doy comigo en el río, donde en una huerta vi a mi amo en gran recuesta con dos rebozadas mujeres, al parecer de las que en aquel lugar no hacen falta, antes muchas tienen por estilo de irse a las mañanicas del verano a refrescar y almorzar sin llevar qué por aquellas frescas riberas, con confianza que no ha de faltar quién se lo dé, según las tienen puestas en esta costumbre aquellos hidalgos del lugar.
  • Y aquella mañana, al acercarse a ella para decirle cuánto había padecido con la ausencia de aquellos días (si bien ocultando los restreñimientos que le habían tenido obseso y en cama), al ir a rezarle al oído el discursito que traía preparado estilo Feuillet pasado por la sacristía Obdulia le había vuelto la espalda y no una vez, sino tres o cuatro, dándole a entender claramente, que non erat hic locus, que a él sólo se le toleraría en la iglesia.