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Ejemplos de oraciones con la palabra estimación

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra estimación en el contexto de una oración.

Término estimación: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "estimación" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra estimación para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero aprecio, estimación sí.
  • Pues es una muchacha por la que yo tengo una gran estimación dijo Andrés.
  • Andrés desde entonces comenzó a sentir una gran estimación por Margarita.
  • Desde aquel día Joshe Mari Recalde comenzó a mirarme con gran estimación.
  • Porque no hacen solutamente estimación de los verídicos hombres del mérito.
  • ¿Y qué debía hacer yo con un hombre que paga así la estimación que yo le tengo?
  • Si hubiese conocido más y podido comparar, hubiera llegado a sentir estimación por Lulú.
  • Los señores graves le recibieron con las más lisonjeras muestras de respeto y estimación.
  • Con su dura filosofía del éxito, Julio comenzaba a sentir más estimación por Hurtado que por Montaner.
  • Sentía una gran estimación por las gentes del Norte, noruegos y dinamarqueses, con quienes había convivido.
  • Pero ¿por qué no hemos de tener limpieza y decoro delante del Señor, siquiera por estimación de nosotros mismos?
  • Otro cuadro iluminado que gozaba gran estimación en la casa, era uno que tenía en medio la Rosa de los Vientos, y a los lados, todas las banderas, gallardetes y matrículas del mundo.
  • Pero el aprecio y estimación eran seguramente mayores, y sobre todo, lo que había crecido y fortalecídose en su pensamiento era la conveniencia de casarse para ocupar un lugar honroso en el mundo.
  • Entonces se vio que la continuidad de los sufrimientos había destruido en Jacinta la estimación a su marido, y la ruina de la estimación arrastró consigo parte del amor, hallándose por fin este reducido a tan míseras proporciones, que casi no se le echaba de ver.
  • Verdad que al legítimo marqués de Ulloa, que era Grande de España de primera clase, duque de algo, marqués tres veces y conde dos lo menos, nadie le conocía en Madrid sino por el ducado, por aquello de que baza mayor quita menor, aun cuando el título de Ulloa, radicado en el claro solar de Cabreira de Portugal, pudiese ganar en antigüedad y estimación a los más eminentes.
  • Pero ¡cuánto más aprovechadas las lecciones si el maestro fuera otro, sin aquella destiladera de nariz, sin aquella cara deslucida y muerta, sin aquel cuerpo que no parecía de carne, sino de cordilla! Esta antipatía de Fortunata no estorbaba en ella la estimación, y con la estimación mezclábase una lástima profunda de aquel desgraciado, caballero del honor y de la virtud, tan superior moralmente a ella.