Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "estudiar" aquí tienes una selección de 52 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra estudiar para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Intentó estudiar.
- Mejor te pusieras a estudiar.
- Es que hay que saber estudiar.
- Pero nadie me quiere estudiar.
- Tú vete a estudiar a San Fernando me dijo.
- ¡Qué buen talle de caballero! ¿Y va a estudiar?
- ¡Pues si lo pierdes y tienes que volverlo a estudiar.
- Trataba de estudiar el mecanismo interior de los Pazos.
- Andrés decidió estudiar con energía durante el verano.
- Tú a estudiar, tú vas a ser cura y no debes ver sangre.
- De la convalecencia y ida a estudiar a Alcalá de Henares.
- Andrés Hurtado pudo comprobarlo al comenzar a estudiar Medicina.
- Recogióse un rato a estudiar herejías y necedades para los ciegos.
- ¿Dónde se va a estudiar en España el proceso evolutivo de un descubrimiento?
- Quisieron hacerle estudiar para cura y ordenarle in sacris, pero fué imposible.
- Porque en las plantas, lo mismo que en los insectos, se puede estudiar el hombre.
- él se puso luego a estudiar y ella a coser, sin que el fúnebre silencio se rompiera.
- Cuando concluyó el bachillerato se decidió a estudiar Medicina sin consultar a nadie.
- En vista de que no había posibilidad de evadirse, me dediqué a estudiar matemáticas.
- De rato en rato daba una vuelta por la sala, donde Maximiliano se había puesto a estudiar.
- Le hizo estudiar latín con el cura, el mismo que había dado la dote perdida por el difunto.
- Como Poussin cogía yerbas en los prados para estudiar la naturaleza que trasladaba al lienzo.
- Iba a estudiar con un amigo para tomar el grado, y además solía ir a la farmacia de Samaniego.
- Diéronme que estudiar tres o cuatro loas y papeles de barba, que los acomodaba bien con mi voz.
- Para librarse de la obsesión de la enfermedad del niño, se puso a estudiar como nunca lo había hecho.
- ¡Pues es muy bueno esto para haber de estudiar! Miraron las camas y quitáronlas para ver debajo, y dijeron.
- Es que si me pongo aquí no estudias, y lo que te conviene es estudiar para que no pierdas el año replicó ella.
- Con unas cosas y otras, el pobre chico apenas podía estudiar, y con mucho trabajo se preparaba para la licenciatura.
- Los primeros meses, Allen y yo nos dedicamos a estudiar sistemáticamente todas las formas y posibilidades de fugarse.
- Todo un curso de civilización y de historia nacional se puede estudiar en estos detalles, al parecer insignificantes.
- Algunos se iban al teatro, y las peñas de estudiantes se disolvían, porque hay muchos que se van a estudiar temprano.
- Andrés podía estudiar en Alcolea todas aquellas manifestaciones del árbol de la vida, y de la vida áspera manchega.
- Hacía su anatomía, no como el fisiólogo que sólo quiere estudiar, sino como el gastrónomo que busca los bocados apetitosos.
- ¡Pobrecillo Maxi!, ¡tiene un corazón de oro, y ahora que está tan dado a estudiar lo del otro mundo, se le ocurren unas cosas.
- Pero una noche, cuando el cura cenaba, tarde, después de estudiar, Paula se acercó a él y le pidió que la oyese en confesión.
- Aquel continuo estudiar su pensamiento, acecharse a sí misma, acusarse, por ideas inocentes, de malos pensamientos, era un martirio.
- Si queríamos ser marinos de altura, teníamos que estudiar, y, para nosotros, el ser pilotos de derrota constituía una gran superioridad.
- Pasáronsenos tres meses en esto, y, al cabo, trató don Alonso de enviar a su hijo a Alcalá a estudiar lo que le faltaba de la Gramática.
- A poco volvió con lo que la chiquilla deseaba, y repetida la recomendación de portarse bien y estudiar mucho, acompañolas hasta la puerta.
- Pronto se olvidó de sus propósitos, y en vez de estudiar miraba por la ventana con un anteojo la gente que salía en las casas de la vecindad.
- Ya le tengo dicho, amigo mío, que Benítez me prohíbe, y creo que con razón, analizar mucho, estudiar todos los pormenores de mi pensamiento.
- Más inútil y egoísta aún, nunca quiso hacer nada, ni estudiar ni trabajar, y le habían colocado en una oficina del Estado, adonde iba solamente a cobrar el sueldo.
- Sin duda sospechaba algo, y como persona de mucho pesquis, no se tragaba ya aquellas bolas del estudiar fuera de casa y de los amigos enfermos a quienes era preciso velar.
- Tenía Andrés cierta ilusión por el nuevo curso, iba a estudiar Fisiología y creía que el estudio de las funciones de la vida le interesaría tanto o más que una novela.
- Su mamá quería que fuese profesora consumada, y para demostrarlo en los exámenes y obtener buena nota, la hacía estudiar una pieza, con la cual mortificaba a la vecindad día y noche, durante meses y aun años.
- Doña Lupe le ayudaba a estudiar las lecciones, animábale en sus desfallecimientos, y cuando le veía apurado y temeroso por la proximidad de los exámenes, se ponía la mantilla y se iba a hablar con los profesores.
- IV ABURRIMIENTO Las gestiones para encontrar un pueblo adonde ir no dieron resultado tan rápidamente como Andrés deseaba, y en vista de esto, para matar el tiempo, se decidió a estudiar las asignaturas del doctorado.
- Además, y esto Andrés no podía achacárselo a nadie más que a sí mismo, muchas veces, con Aracil y con Montaner, iba, dejando la clase, a la parada de Palacio o al Retiro, y después, por la noche, en vez de estudiar, se dedicaba a leer novelas.
- Hízonos gran fiesta, y como él y los ministros del carretero iban horros (que ya había llegado también con el hato antes, porque nosotros veníamos de espacio), pegóse al coche, diome a mí la mano para salir del estribo, y díjome si iba a estudiar.
- ¡Qué suerte tan negra! Si él no fuera tan desgarbado de cuerpo y le hubieran puesto a estudiar aquella carrera, ¡cuánto se habría aplicado! Seguramente, a fuerza de sobar los libros, le habría salido el talento, como se saca lumbre a la madera frotándola mucho.
- No se recataba ya para estudiar, y hacía público alarde, con la mayor desvergüenza, de su decidida inclinación a tomar el grado aquel mismo año, llegando hasta la audacia de escribir un trabajo muy bueno sobre la dextrina, e ilusionándose con la idea de hacer oposición a una cátedra.
- Pero como hubiera tenido el honor años atrás de ser elegido presidente de un Ateneo de infantería, y vístose en la necesidad de estudiar y pronunciar un discurso, se encontró con gran sorpresa excelente orador en su opinión y la de los jefes, y de una en otra vino a parar en hombre de letras, hasta el punto de jurarse solemnemente y con la energía que tan bien sienta en los defensores de la patria, ser un erudito.