Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "evangelio" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra evangelio para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Chica, es el Evangelio.
- Además, crea usted lo que le digo, que es como el Evangelio.
- Nada se me esconde, y lo que acabo de decirte es el Evangelio.
- Oye lo que te digo, que es el Evangelio, chica, el puro Evangelio.
- Espero en Dios que está en la Gloria, pues el Evangelio los llama bienaventurados.
- Después de bien lavado iba a misa sin falta, a buscar el hombre nuevo que pide el Evangelio.
- Servían de atriles para la Epístola y el Evangelio, sendas águilas doradas con las alas abiertas.
- Yo le juro a la señora que lo que le he dicho es el Santísimo Evangelio replicó Ido poniéndose la mano sobre el pecho.
- Pues no repitas con la Tía le arguyó Enrique aquello del Evangelio de que hay que hacerse niño para entrar en el reino de los cielos.
- Veinticinco años había pasado Páez en Cuba sin oír misa, y el único libro religioso que trajo de América fue el Evangelio del pueblo del señor Henao y Muñoz.
- Por último, y cuando ya Ripamilán asomaba la cabecita vivaracha sobre el antepecho del otro púlpito para cantar el Evangelio, el organista la emprendió con la mandilona.
- Ripamilán no pudo menos de sonreír, mientras colocaba, con gran dificultad, el libro en que había de leer el Evangelio de San Lucas, sobre las alas del águila de hierro.
- Y el verbo se hizo carne en lugar del pesebre y el Niño Dios veía, dentro del cerebro, las letras encarnadas del Evangelio de San Juan, en un cuadro de madera en medio de un altar.
- Y llegaron Ana y el obispo madre al trascoro al mismo tiempo que De Pas subía con majestuoso paso al púlpito, donde Ripamilán cantara al comenzar el día el Evangelio de San Lucas.
- Pero por no gastar con barberos, prevenimos siempre de aguardar a que otro de los nuestros tenga también pelambre y entonces nos la quitamos el uno al otro, conforme lo del Evangelio.
- Ved aquí por dónde doña Nieves y las placeras sus amigas, Feliciana y la parroquiana de San Juan de Dios, el camarero, el pianista fueron escogidos para que Juan Pablo sembrara en ellos la primera simiente de aquel Evangelio al natural.
- ¡Y si viera usted qué cariño me ha tomado Ponce! Echamos largos párrafos sobre el arte realista, y el ideal, y la emoción estética, y cuanto yo digo, aunque sea un gran desatino, porque en mi vida las he visto más gordas, lo escucha como el Evangelio, y yo me doy con él un lustre que no hay más que ver.
- Puedes hacerte cargo de mi tormento, y de lo que yo sufriría teniendo que considerar y proteger, por escrúpulo de conciencia, a una mujer que no me inspira ningún afecto, ninguno, y que últimamente me inspiraba antipatía, porque Fortunata, créelo como el Evangelio, es de tal condición, que el hombre más enamorado no la resiste un mes.
- Belén se había puesto a charlar por lo bajo con una monja llamada Sor Facunda, que era la marisabidilla de la casa, muy leída y escribida, bondadosa e inocente hasta no más, directora de todas las funciones extraordinarias, camarera de la Virgen y de todas las imágenes que tenían alguna ropa que ponerse, muy querida de las Filomenas y aún más de las Josefinas, y persona tan candorosa, que cuanto le decían, sobre todo si era bueno, se lo creía como el Evangelio.