Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra excitada

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra excitada en el contexto de una oración.

Término excitada: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "excitada" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra excitada para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • No estoy loca, sólo estoy excitada.
  • Estaba excitada, quería algo y no sabía qué.
  • Al volver encontré a mi madre un poco excitada.
  • Pero a la media hora ya estaba despierta y muy excitada.
  • Anoche, según me dijo Don Francisco de Quevedo, estaba algo excitada.
  • Siempre andaba contando cuentos, que demostraban su imaginación excitada.
  • ¿Sería creación de su mente excitada por los terrores de un día tan excepcional?
  • Por la memoria excitada del Magistral pasaron todas las estaciones de aquel día de Pasión.
  • Recorrió el espacio desde la calle de las Hileras a la de Pontejos, extraordinariamente excitada, sin ver a nadie.
  • Ella en cambio tenía buen apetito, porque había trabajado mucho aquella mañana y quizás porque estaba contenta y excitada.
  • Había bebido mucho más, pero el torbellino del baile, las emociones fuertes del escondite la mantenían en pie firme de puro excitada.
  • Podía tomarse por una declaración, por una brutalidad de la naturaleza excitada, por todo, menos por una osadía impertinente, imposible en el más cumplido caballero.
  • Notaba Anita, excitada, nerviosa y sentía un dolor extraño en la cabeza al notarlo una misteriosa analogía entre los versos de San Juan y aquella fragancia del tomillo que ella pisaba al subir por el monte.
  • Y una noche, reparando al cenar que Paula era mal formada, angulosa, sintió una lascivia de salvaje, irresistible, ciega, excitada por aquellos ángulos de carne y hueso, por aquellas caderas desairadas, por aquellas piernas largas, fuertes, que debían de ser como las de un hombre.
  • Los dos pequeños, satisfechos en el fondo de una desgracia que atraía sobre la barraca la atención de toda la vega, guardaban la puerta, cerrando el paso á los chicos que, como bandadas de gorriones, llegaban por caminos y sendas con la malsana y excitada curiosidad de ver al muertecito.